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VENEZUELA.- Antes del inicio de las celebraciones de la Semana Santa, una centenaria campana de bronce de 500 kilos fue robada en un templo de la ciudad venezolana de Cumaná, denunció el párroco de la zona.

“Desconocidos ingresaron” al patio de la iglesia Santa Inés, en el casco histórico de Cumaná -capital del estado Sucre (este)-, y hurtaron la pieza patrimonial, según la denuncia presentada el sábado ante la policía por el párroco Jesús Senior, quien difundió una copia del documento, publicó la agencia AFP.

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Declarado monumento nacional, el santuario se construyó entre 1.862 y 1.866 sobre las bases de una vieja iglesia del siglo XVIII. La campana de la construcción original era exhibida sobre una base de piedra en el patio del templo.

“No nos explicamos cómo pudieron mover esa campana. Cuatro hombres juntos no pueden levantarla”, comentó a la AFP Orlando Ramos, integrante del consejo parroquial de Santa Inés.

Durante las ceremonias por el Domingo de Ramos, comienzo de las festividades de la Iglesia católica por la Semana Santa, Senior oró por quienes hurtaron la histórica pieza y pidió que sea devuelta.

La ONG Centro al Servicio de la Acción Popular (CESAP) denuncia que estatuas y placas de bronce han desaparecido en plazas públicas en los últimos meses en Cumaná y otras ciudades de Venezuela, país golpeado por altos índices delictivos y una grave crisis socioeconómica.

“Estamos ante un progresivo desmantelamiento del patrimonio histórico de algunas ciudades de Venezuela, que no está siendo custodiado”, sostuvo la organización.

“No nos explicamos cómo pudieron mover esa campana. Cuatro hombres juntos no pueden levantarla”

A finales de 2016 fue robada una pieza de oro del Museo Diocesano de la Virgen del Valle, en el estado insular de Nueva Esparta (norte). 

Cuatro personas fueron detenidas meses después por la policía científica, que recuperó la reliquia, aunque había sido desarmada para ser vendida por partes.

La inseguridad es uno de los mayores azotes de los venezolanos, que también enfrentan hiperinflación y escasez de medicinas y alimentos.

De acuerdo con la ONG Observatorio Venezolano de Violencia, unas 26.000 muertes violentas se registraron en el país caribeño en 2017, lo que representa una tasa de 89 por cada 100.000 habitantes (14 veces mayor que la media mundial).