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NUEVA YORK
Roger Federer no quiso sorpresas y silenció al controvertido Nick Kyrgios pasándole por encima en tres sets, en la tercera ronda del Abierto de Estados Unidos.

Federer, segundo cabeza de serie y cinco veces ganador en Nueva York, evitó cualquier distracción por parte de su rival y se llevó la victoria por la vía rápida en tres sets corridos de 6-4, 6-1, 7-5 en una hora y 45 minutos de juego.

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Cada uno con sus armas, el primer set entre Federer y Kyrgios se desarrolló con una igualdad absoluta. Ambos mantenían sus servicios de manera holgada, dejando algunos puntos que levantaron al público de sus asientos y sin ser capaz de encontrar fisuras en el juego del oponente. Pero Kyrgios tuvo cuatro bolas de 'break' al final de la manga, no las aprovechó, perdió la concentración y acabó regalando su último saque, con el que Federer cerró el primer set por 6-4.

Frustrado, con la sensación de haber desperdiciado una oportunidad quizás única, empezó su espectáculo: lamentos, comentarios, negatividad... y 1-6 en contra 25 minutos después. En una hora, Federer había demostrado que no estaba para bromas ni para conflictos. Su experiencia y su talento lo situaban así a una manga de avanzar de fase.

Pero si el segundo set había salido cruz, en el tercero Kyrgios mostró su cara, compitiendo cada punto e incluso disfrutando con alguno de su rival. Con 3-3 y 'deuce', el australiano ya festejaba una magistral dejada cuando Federer llegó contra todo pronóstico a la bola y acertó a meterla en la pista por el lateral.

"No había pensado darle así hasta que le di. En el pasado tuve oportunidades de hacerlo y no pude y hoy pensé que no llegaba, pero lo conseguí. Es una cuestión de suerte pero también de piernas rápidas", bromeó Federer sobre la acción.