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KAUAI, Estados Unidos.- En agosto del año pasado, científicos del Cascadia Research Collective, en Estados Unidos, fotografiaron lo que parecía ser una especie híbrida de ballena y delfín, en Kauai, costas de Hawai en el Pacífico central.

Un estudio genético de la criatura publicado esta semana confirma que el cetáceo es el primer híbrido documentado de su tipo: su madre es una ballena con cabeza de melón, y su padre, un delfín de dientes rugosos.

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El Cascadia Research Collective encontró al ejemplar durante un proyecto de dos semanas en agosto de 2017 en Kauai, Hawai. En un principio, la apariencia morfológica del animal fue la que hizo sospechar a los científicos de que podrían estar ante un nuevo animal, más tarde, las pruebas genéticas obtenidas de una biopsia confirmaron que se trataba de un híbrido de ballena-delfín.

Aunque las posibilidades de encontrar a la ballena-delfín son limitadas, los investigadores regresarán a Kauai el próximo mes para investigar más a fondo el descubrimiento. El científico Baird espera que para la segunda ocasión el grupo pueda tomar una muestra de la biopsia de la ballena con cabeza de melón a la que se asoció y obtener imágenes y video para evaluar mejor la morfología.

“Se han registrado previamente híbridos entre diferentes especies de ballenas y delfines, pero este es el primer caso de uno entre estas dos especies, y solo el tercer caso confirmado de un híbrido nacido en el medio silvestre entre dos especies dentro de la familia de delfines oceánicos”, ha afirmado a Fox News el investigador principal del proyecto, Robin Baird.

Durante el proyecto de dos semanas, los científicos también encontraron y etiquetaron a otra extraña criatura marina, según el informe: delfines manchados pantropicales.

Muchos cetáceos muestran diversidad de repertorios vocales, entre los que se encuentran canciones o llamadas, específicos de cada grupo, que pueden tener hasta sus propios dialectos.

Teniendo en cuenta que algunas especies animales, incluidas las aves y los mamíferos, son capaces de evaluar el riesgo que corren según los sonidos emitidos por los depredadores cercanos, un equipo de científicos ha demostrado que las ballenas y los delfines, amenazados por las orcas (Orcinus orca, una especie de cetáceo más cercano a los segundos que a las primeras), son capaces de reconocer un subconjunto de llamadas de sus predadoras que hacen que se alteren y huyan, según un estudio publicado en Journal of Experimental Biology.