14 de Diciembre de 2017

Ciencia y Salud

Mezclar bebidas alcohólicas ¿emborracha más?

Un experto cervecero explica por qué se tiene esa percepción.

Combinar bebidas embriagantes no es lo que provoca una mayor embriaguez, sino la cantidad y velocidad con la que se ingieren. (Milenio.com)
Combinar bebidas embriagantes no es lo que provoca una mayor embriaguez, sino la cantidad y velocidad con la que se ingieren. (Milenio.com)
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Agencia
CIUDAD DE MÉXICO.- Entre bebedores sociales y habituales, existen muchos mitos. Uno de ellos dice que el 'cruzar bebidas alcohólicas' en una sola ingesta —por ejemplo, mezclar fermentados (cerveza, vino, pulque) con destilados (ron, whisky, mezcal, tequila, brandy, etc.)— emborracha más rápido y hará que tu borrachera sea súbita, intensa y, muchas veces, incontrolable.

¿Qué hay de cierto en esto? Para salir de dudas, Milenio.com consultó a un experto: el ingeniero Bjørn Gilbert Nielsen, quien es maestro cervecero, fabricante de las cervezas artesanales Calavera y, desde luego, experto en bebidas alcohólicas y sus efectos en el organismo.

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La respuesta del experto a la pregunta que nos ocupa no podría ser más ambigua: “No, pero sí”. En otras palabras, sí te embriagas más rápido, pero no por la combinación de distintas bebidas. “Combinar o ‘cruzar’ bebidas no tiene efecto alguno desde el punto de vista fisiológico: alcohol es alcohol”, aclara Gilbert Nielsen.

“Combinar o ‘cruzar’ bebidas no tiene efecto alguno desde el punto de vista fisiológico"

Para entender los efectos de la ingestión de alcohol en nuestro organismo y por qué muchos sostienen que “se cruzaron”, hay que considerar tres variables y hacer un poco de matemáticas. Aquí, la explicación de Gilbert Nielsen:

1. La cantidad de alcohol ingerida

El alcohol se mide en mililitros (ml). Para nuestros cálculos, “un trago” contiene 20 mililitros de alcohol etílico y equivale a las siguientes medidas:

355 ml o un vaso normal de cerveza artesanal, que suele tener mayor contenido alcohólico que las industriales;
200 ml o una copa convencional de vino tinto;
60 ml o un “caballito” de dos onzas de un destilado.

El cuerpo absorbe esta cantidad de alcohol (ml) y lo diluye en el agua que contiene nuestro cuerpo, la cual se mide en litros (L). Esto constituirá el nivel de concentración alcohólica en nuestro cuerpo, que se mide en mililitros por litro (ml/L).

2. La velocidad de la ingesta

Cualquiera que haya bebido alcohol sabrá que no es lo mismo beber tres caballitos de tequila en media hora, que tomarse uno cada hora. Esto se debe a que nuestro organismo metaboliza el alcohol a una velocidad de aproximadamente 20 ml de alcohol por hora —dependiendo de la salud de tu hígado, tu masa corporal y tu tolerancia al alcohol.

Entonces, cada vez que tomas una cerveza, añades 0.4 ml de alcohol por cada litro de agua en tu cuerpo y tardas una hora en metabolizarlo. Por eso, si alguien bebe a una velocidad de un trago por hora, “se entabla” y no se emborracha porque procesa todo tan rápido como lo bebe.

3. La percepción del alcohol en el cuerpo

El alcohol nos embriaga porque afecta a nuestro sistema nervioso central y modifica la actividad de los neurotransmisores. Evidentemente, a mayor cantidad ingerida, más perceptibles serán los efectos. Podría decirse que un trago te da el buzz, ‘modo crucero’ o, coloquialmente, estás ‘a medios chiles’; mientras que dos tragos te dan el rush, ‘modo aceleración’ o ‘entras en mood fiesta’.

Al beber alcohol a un ritmo superior a un trago por hora, con el paso del tiempo empezarás a sentir sus efectos: euforia, desinhibición, sensación de calor, mareo, dificultad para pronunciar palabras, pérdida de equilibrio. Esto se debe a que está ingresando alcohol más rápidamente que lo que su cuerpo tarda en metabolizarlo. Por eso nos emborrachamos.

Ahora, las matemáticas…

Consideremos a una persona que pesa 80 kg: su cuerpo está compuesto por un 60% de agua, que equivale a 48 litros; si bebe una cerveza artesanal de 355 ml, estará diluyendo 20 ml en 48 litros de agua y terminará con una concentración alcohólica 0.4 ml de alcohol por cada litro de agua (ml/L) —lo máximo permitido por el alcoholímetro.

Al cabo de media hora sin beber más, esa misma persona habrá metabolizado 10 ml de alcohol y su nivel de concentración alcohólica habrá bajado a 0.2 ml/L. Pero si toma dos tragos en una hora —ya sea dos cervezas, un tequila y una cerveza, o una cerveza y una copa de vino—, al cabo de la hora habrá metabolizado uno y aún tendrá 0.4 ml de alcohol por procesar pero, por efecto del tiempo, su sensación será como si sólo hubiera bebido un trago.

Esto es importante y es acumulativo: si en la siguiente hora vuelve a beber dos tragos, metabolizará la mitad y traerá 0.8 ml/L en el cuerpo. ¡Al torito! Al cabo de tres horas, bebiendo dos tragos por hora, la persona traerá encima 1.2 ml/L, pero “se sentirá bien”, porque una cosa es la percepción, que es subjetiva, y otra la cantidad de alcohol que se bebió, que es matemática y objetiva.

Y entonces, ¿por qué ‘nos cruzamos’?

Queda claro que es la cantidad de alcohol etílico ingerido la que te causa los efectos, no el tipo de bebida alcohólica. Lo que sucede cuando mezclamos bebidas es que ingresas mucho alcohol de golpe al organismo y, por ello, es mucho más fácil perder el control y la cuenta de lo que has bebido.

Al mezclar bebidas es más fácil beber en exceso pues todo se antoja y no se pueden calcular los efectos hasta que es demasiado tarde

“Si en una comida arrancas con dos caballitos de tequila como aperitivo, luego tomas dos o tres cervezas o copas de vino para ‘bajarte’ el alimento y cierras con un digestivo o se te antojó un ‘coctelito’ —que casi siempre es dulce e impide percibir el alcohol que contiene—, en dos horas habrás tomado 120 ml de alcohol, metabolizaste 40 ml, tendrás 80 ml en el organismo y culparás a la combinación de tu estado", ejemplifica el maestro cervecero.

En otras palabras, al mezclar bebidas es más fácil beber en exceso pues todo se antoja y no se pueden calcular los efectos hasta que es demasiado tarde. Por eso, los bebedores experimentados de coñac o whisky beben lentamente y a sorbos, suministrando sus dosis de modo controlado.

En conclusión: por los porcentajes de alcohol, mezclar no está mal ni te va a afectar ni más ni menos; pero al mezclar bebidas corres el riesgo de perder la cuenta y, por antojo, terminas bebiendo más.

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