16 de Diciembre de 2018

Ciencia y Salud

Conozca los experimentos más espantosos con seres humanos

Filtración de archivos de EU demuestra los horrores practicados en aras de la ciencia.

En la historia contemporánea los experimentos con presos y en países del tercer mundo continúan, no son cosa del Holocausto. (Agencias)
En la historia contemporánea los experimentos con presos y en países del tercer mundo continúan, no son cosa del Holocausto. (Agencias)
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Agencias.
WASHINGTON, Estados Unidos.- En el pasado de Estados Unidos abundan los experimentos inhumanos que afectaban tanto a otros países como a sus propios ciudadanos, aunque para ser más veraces, desde los tiempos del Holocausto podemos iniciar el recuento del sadismo médico.

El "Ángel de la Muerte", el doctor Josef Mengele, practicaba sus ensayos clínicos con los internos de los campos de concentración a los que sometía para realizar numerosas pruebas que, tras la caída de Alemania, fueron destruidos.

Sin embargo, en esta ocasión, para no caer en un curso de Historia, veremos el recuento del dolor humano acotando únicamente el estudio a los Estados Unidos, país cuyo innegable liderazgo en el siglo XX le hace protagonista de cualquier listado.

MKULTRA, Subproyecto 68 

El proyecto de la CIA MKULTRA pretendía encontrar métodos para controlar la mente, por ello pagó al doctor Donald Ewen Cameron, quien encabezó experimentos en el marco del Subproyecto 68

En su Instituto Memorial Allen en Montreal, Canadá, el doctor sometía a los pacientes ingresados con depresión bipolar o trastornos de ansiedad a una "terapia" que les dejó serios daños y alteró sus vidas de manera irreparable. 

Entre 1957 y 1964 Cameron sometió a sus pacientes a una terapia electroconvulsiva, que sobrepasaba en 30-40 veces las normas, reporta la agencia RT.  

El "galeno" ponía a los pacientes en estado de coma inducido por drogas durante meses y reproducía cintas con declaraciones simples o ruidos repetitivos hasta que las víctimas olvidaron cómo hablar y eventualmente sufrieron amnesia grave.  

Todo esto ello se perpetró contra ciudadanos canadienses porque la CIA probablemente consideraba demasiado arriesgado realizar estas prácticas en estadounidenses.  

Lo increíble viene ahora, pues con la finalidad de financiar el proyecto, Cameron involucró a niños en los experimentos y, en una ocasión, indujo a uno de los menores a tener sexo con un alto funcionario gubernamental.

El objetivo de Cameron era prostituir al niño y grabarlo con el político para chantajearlo posteriormente, y así recaudar los fondos que le eran necesarios para mantener su trabajo. 

Soldados en cámaras de gas mostaza  

En la década de los cuarentas, a medida que se intensificaba la investigación de las armas químicas, el Gobierno de Estados Unidos no vaciló a la hora de involucrar al personal militar en sus experimentos. 

Con la intención de probar la eficacia de las armas y métodos de defensa, los científicos del Estado usaron gas mostaza y otros productos químicos que dejaban quemaduras en la piel y arruinaban los pulmones.

Estos experimentos se realizaron sin el consentimiento de los soldados y mucho menos enterándolos de su utlización para tales efectos.

Los científicos probaban las máscaras antigas y ropas de protección encerrando a los soldados en cámaras similares a las de la Alemania nazi. 

Los investigadores usaron lewisita, un compuesto que fácilmente penetra la ropa e incluso la goma. Y al tener contacto con la piel, el gas inmediatamente provoca un dolor extremo, picor, hinchazón y erupción.

Los soldados llegaron a tener grandes ampollas llenas de líquido que se desarrollaron 12 horas después de la exposición en forma de quemaduras químicas sumamente graves. 

 La inhalación del gas mostaza provoca ardor en los pulmones, estornudos, vómitos y edema pulmonar. Sus efectos son asintomáticos hasta aproximadamente 24 horas después de la exposición.

En sus efectos primarios, el gas mostaza produce quemaduras graves que se convierten con el tiempo en ampollas llenas de fluido amarillo. 

Pero esta sustancia tiene propiedades mutágenas y cancerígenas que han matado a muchas personas expuestas.

Aunque hay un tratamiento disponible, las quemaduras se curan muy lentamente y son extremadamente dolorosas; sin embargo, no faltan quienes reportan que nunca se curaron.

Pulverización de ciudades 

A mediados del siglo pasado, a fin de comprender los efectos qué se deben esperar en caso de un ataque real, las Fuerzas Armadas americanas y la CIA realizaron ataques aéreos/navales sobre ciudades enteras.

Los hechos comproblables son los siguientes:

- La CIA dispersó el virus de tos ferina en la bahía de Tampa, usando barcos. Como consecuencia estalló una epidemia de tos ferina, que dejó 12 personas muertas. 

- La Marina roció a San Francisco con bacterias patógenas y por ello muchos ciudadanos padecieron neumonía

- El Ejército soltó millones de mosquitos portadores de la fiebre amarilla y el dengue sobre Savannah, estado de Georgia, y Avon Park, Florida. El enjambre produjo a sus ciudadanos muchos problemas respiratorios, fiebre tifoidea, y niños nacidos muertos.

Sucedió que tras dichos ataques, realizados por el gobierno, a las ciudades llegaban varios militares disfrazados de trabajadores sanitarios para estudiar y registrar los efectos a largo plazo de todas las enfermedades que se desataron. 

Infección de guatemaltecos con enfermedades venéreas  

La agencia RT señala que el Gobierno de Guatemala ha determinado que más de 2.000 personas fueron infectadas con sífilis, gonorrea o cancroide sin su conocimiento (según otros datos son más de 5.000 guatemaltecos) en los años 40, mientras que Estados Unidos considera que fueron algo más de 1.300 personas. 

Dichos experimentos, dirigidos por el médico estadounidense John Cutler, fueron para averiguar si la penicilina podía ser usada “para prevenir enfermedades de transmisión sexual” y para ello emplearon a prostitutas, exmilitares, enfermos mentales, huérfanos y presidiarios. 

Nunca se publicaron los resultados de los experimentos, pero se conocieron en 2010 después de que la profesora de la Universidad de Wellesley, Susan Reverby, se topara con ellos por casualidad. 

Existen datos personales de los pacientes y cuadros médicos según los cuales hubo al menos 83 víctimas mortales. 

LSD 

Entre los años 1953 y 1964 la CIA ordenó la realización de experimentos con miles de civiles y militares estadounidenses usando la droga alucinógena LSD.

De acuerdo a una reciente filtración de documentos confidenciales, además del Ejército, algunos experimentos se llevaron a cabo en playas, bares y restaurantes donde los agentes colocaron el narcótico en las bebidas de los clientes. 

Por una década entera la CIA llevó a cabo sus experimentos de manera clandestina, persiguiendo a sus "blancos" y observando su conducta.

Algunas de las víctimas sufrieron convulsiones y paranoia; otros murieron. 

Agente naranja contra presos

Aparte de usar como defoliante el producto tóxico durante la Guerra de Vietnam, que produjo varias enfermedades y mutaciones genéticas en generaciones subsecuentes, el Gobierno norteamericano probó el "agente naranja" en presos voluntarios de una cárcel de Filadelfia, haciéndolo pasar por una "investigación dermatológica". 

Los experimentos se realizaron entre 1951 y 1974 bajo la batuta del doctor Albert Kligman. Los presos recibían pagos por permitir la aplicación de inyecciones de dioxina, uno de los componentes de la sustancia. Entre los efectos que sufrieron los presos estaban las erupciones (cloracné) en las mejillas, detrás de las orejas, axilas e ingle.      

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