19 de Septiembre de 2018

Ciencia y Salud

Crean heces artificiales para curar infección intestinal

El nuevo sistema se probó exitosamente en dos pacientes con infecciones crónicas de "Clostridium difficile" que no se habían curado con antibióticos.

El clostridium difficile es causante de severas infecciones estomacales. (depts.washington.edu)
El clostridium difficile es causante de severas infecciones estomacales. (depts.washington.edu)
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Milenio
TORONTO, Canadá.- Investigadores canadienses crearon heces artificiales para reemplazar la materia fecal humana en un trasplante, uno de los tratamientos más novedosos que se utilizan para tratar infecciones gastrointestinales causadas por la bacteria Clostridium difficile.

Los investigadores de la Universidad de Guelph publicaron ayer en la revista científica Microbiome la creación del material descrito como “superprobiótico” y que han decidido denominarlo RePOOPulate, un juego de palabras con el término “poop”, que en inglés significa excremento, y repoblación, por la sustitución de la flora intestinal.

La Universidad de Guelph dijo a través de un comunicado que la responsable de la investigación, la microbióloga Emma Allen-Vercoe, utilizó bacterias intestinales purificadas, que cultivó en un intestino artificial que simula las condiciones que se dan en el intestino largo humano.

Clostridium difficile

La bacteria C. difficile causa diarrea y otras infecciones intestinales que pueden provocar fiebre y calambres estomacales, así como heces sanguinolentas.

La infección, que puede ser mortal especialmente en personas de avanzada edad, suele producirse en pacientes tras el uso de antibióticos que reducen la flora intestinal normal, lo que permite la reproducción descontrolada del patógeno que produce toxinas que dañan la mucosa del órgano.

En los casos más graves, se necesita recurrir como alternativa a una extirpación parcial o total del colon para intentar frenar la enfermedad. Los brotes infecciosos de C. difficile son un grave problema a escala global para los hospitales, así como en residencias de ancianos.

Técnica anterior

Uno de los pocos tratamientos disponibles más efectivos para atacar dicha infección es el trasplante de materia fecal, técnica que se realiza desde finales de la década de los 90, pero que aún no ha sido estudiada a fondo.

Para realizar la operación, el donante de preferencia debe ser un familiar del paciente que resida con él, pues así es más probable que tengan la misma flora intestinal al comer el mismo tipo de comida y vivir en el mismo ambiente.

El donador produce una muestra de materia fecal en el hospital de la que el personal médico toma 30 gramos de heces y lo mezcla en una batidora con agua salada. Luego es vertido a través de un filtro de café y el resultado es una sustancia muy acuosa.

En Reino Unido se inserta un tubo por la nariz del paciente que llega hasta el estómago para verter 30 mililitros del fluido por el conducto, aunque hay casos que reportan otras rutas para llegar al intestino y repoblar la flora intestinal.

Ese procedimiento ha sido eficaz en 90 por ciento de los casos reportados; sin embargo, eso no es suficiente para que se generalice. Para ello, debe ser probado en un ensayo clínico aleatorio, es decir, cuando un grupo de pacientes es tratado con la terapia real y otro con un placebo a fin de poder comparar los resultados y demostrar su eficacia y seguridad.

La innovación

La doctora Allen-Vercoe señaló que el trasplante que han utilizado antes es una medida peligrosa, pues el material contiene patógenos desconocidos y “pone a los pacientes en riesgo de contraer otras enfermedades”.

Pero las heces artificiales creadas por el equipo canadiense eliminan el riesgo de transmitir patógenos que desencadenen otros padecimientos.

El equipo de Allen-Vercoe probó el sistema RePOOPulate en dos pacientes con infecciones crónicas de C. difficile que no habían respondido al habitual tratamiento con antibióticos.

En ambos casos, los pacientes dejaron de mostrar señales de la infección en tres días y seis meses después del tratamiento estaban libres de C. difficile.

“Los microbios introducidos fueron capaces de permanecer. Esto es importante porque la mayoría de los productos probióticos disponibles comercialmente solo colonizan el intestino de forma temporal”, aseguró Allen-Vercoe.

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