25 de Septiembre de 2018

Ciencia y Salud

Ya puedes elegir el sexo de tu bebé

Un polémico procedimiento permite a los futuros padres elegir el sexo de su bebé.

La selección de sexo prenatal puede hacerse con distintas prácticas y por distintos motivos, como para prevenir una enfermedad heredada exclusiva de un género, (guiainfantil.com)
La selección de sexo prenatal puede hacerse con distintas prácticas y por distintos motivos, como para prevenir una enfermedad heredada exclusiva de un género, (guiainfantil.com)
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Ana Cecilia Escobar/Milenio
MÉXICO, D.F.- Cuando un bebé viene en camino, una de las primeras preguntas que surgen es si será niño o niña. Hay quienes aseguran que lo pueden deducir por la forma de la panza, hay mamás que lo intuyen con un sexto sentido y hay quienes lo eligen desde que el futuro bebé es un puñado de células.

La selección de sexo prenatal puede hacerse con distintas prácticas y por distintos motivos, como para prevenir una enfermedad heredada exclusiva de un género, o para balancear la familia: padres que tienen muchos niños y quieren una niña o viceversa.

Para hacerlo, hay varias alternativas: la selección de embriones para su transferencia e implantación después de fertilización in vitro (FIV), la selección previa de esperma con el cromosoma deseado y/o la terminación selectiva de un embarazo.  

El doctor Francisco Arredondo, director médico de la clínica RMA en San Antonio, Texas, es especialista en fertilidad. Junto con sus colegas ayuda a las parejas que lo visitan a planear sus familias o “balancearlas”, el término que el doctor prefiere. Para lograrlo se acude a un proceso llamado diagnóstico genético pre implantacional (DGP) al cabo de  una fertilización in vitro (FIV). Esta última consiste en fecundar óvulos con espermatozoides fuera del cuerpo de la madre. Los ovocitos fecundados son entonces transferidos al útero de la mujer para que continúe su desarrollo hasta el parto.

Familias balanceadas y enfermedades genéticas

La selección de esperma es un proceso sencillo. El Instituto Ingenes de México lo describe en cuatro pasos. Primero se procesa y tiñe la muestra de espermatozoides con un color fluorescente que se adhiere al ADN de los espermatozoides. Luego, estos pasan por un rayo de luz que ilumina el tinte y hace que brillen. Los espermatozoides portadores del cromosoma X absorben más tinta y son más grandes, por lo que brillan más. La computadora identifica la diferencia por el brillo y los separa. Finalmente, se elige la muestra de espermatozoides con el cromosoma deseado y se utilizan en el tratamiento elegido de reproducción asistida.

Sin embargo, el doctor Arredondo asegura que el método no es efectivo. “Diferencia a los espermatozoides por el tamaño es prácticamente imposible. La práctica funciona en medicina veterinaria, no en personas”. En cambio, él aboga por el DGP.

Esta no es una prueba diseñada únicamente para saber el sexo de un embrión, sino un procedimiento médico preventivo que ayuda a las familias a evitar enfermedades genéticas en sus bebés.

Para llevarla a cabo, se hace una fertilización in vitro que en cinco días formará un pre embrión de entre 120 y 200 células. El médico toma dos o tres células de este y las analiza.

“Puedes analizar muchas cosas” dijo el doctor Arredondo. “Primero se hace un estudio del número de cromosomas. Si este embrión tiene 46 cromosomas y uno de esos es X y el otro es Y, sé que es normal y es varón”. Pero el análisis puede revelar mucho más. “Con estos estudios podemos determinar cualquier anomalía del número de cromosomas. Si tienes uno extra del 21 es indicativo de un Síndrome de Down. O si tienes menos, como un 45 x0 sabes que se trata de un síndrome de Turner (mujeres con problemas reproductivos, algunas con deficiencia mental y problemas cardiacos)".

Además, Arredondo asegura que la fertilización in vitro aumenta la posibilidades de embarazo. “Ya seleccionado el embrión, el porcentaje está entre el 65 y 70 por ciento de éxito. Normalmente la tasa de éxito de una mujer en sus 20 que tiene sexo durante la ovulación, es de sólo el 25 por ciento. Lo que hace más alta la posibilidad es la frecuencia de relaciones sexuales”.

Los padres tienen cuatro opciones para los pre embriones que no fueron seleccionados: donarlos a estudiantes de embriología, o a la investigación de especialistas en el campo, congelarlos para después tomar una decisión y descartarlos.

Controversia

La selección prenatal de sexo es legal en Estados Unidos y en México, aunque la prueba no está tan generalizada en todas las clínicas de fertilidad. En 2008, un estudio de la publicación "Fertility and Sterility" reportó que tan sólo el 42 por ciento de las clínicas que ofrecen el DGP en EU lo hacen por selección de sexo, no por motivos médicos.

La polémica alrededor de la selección de sexo pre natal se remonta a los años 80. En 1983, la Comisión Presidencial de Estados Unidos para el estudio de problemas éticos en la investigación médica, biomédica y comportamental, argumentó que la selección de sexo por motivos no médicos, es reflejo de una actitud moralmente objetable, que podría afectar el futuro del niño.

Una actitud que llevada al extremo trata al niño como un artefacto y hace al proceso reproductivo una oportunidad para diseñar personas de acuerdo a los estándares parentales de excelencia.

Desde entonces, el argumento en contra es más o menos el mismo.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, las razones por las que la práctica no está permitida en algunos países tienen que ver con motivos morales, legales y sociales.

Existe la preocupación de que la distorsión en la proporción natural de sexo puede llevar a un desbalance de género, lo cual puede reforzar estereotiposy actitudes sexistas que devalúen a las mujeres. En países como India y China, se tiene registro de la distorsión natural de género derivada del aborto por selección de sexo (e infanticidio) a favor de los varones.

Sumado a lo anterior, está la preocupación de que el proceso requiere un control inapropiado sobre características no esenciales de los niños, lo que puede provocar una carga psicológica dañina.

Arredondo sostiene que en su consultorio llegan familias que lo único que buscan es el equilibrio o “balance familiar”. Tampoco quieren más niños que niñas. La controversia se la atribuye a la novedad. “En 1978 con el primer bebé de probeta todo el mundo pensó que iba a ser una catástrofe, que iba a ser un monstruo. Siempre que alguien es pionero lo deshacen. Las sociedades somos dinámicas, no estáticas. Creo que sería tonto e infértil juzgar con un esquema moral de hoy lo que va a suceder en 50 años.”

Sin embargo, las preocupaciones de la Comisión Presidencial sobre la ética en la investigación médica y biomédica, el gobierno de la India y los diversos comités  especializados en el tema en Canadá, Alemania y Gran Bretaña, no son injustificadas.

Charles J. Lockwood, editor en jefe de la revista científica Contemporary Gyn, reconoce que la selección de sexo no debería estar dirigida a ciertos grupos étnicos cuyas culturas discriminan a las personas basadas en su género.

Sin embargo, afirma que la decisión depende de cada caso y debe tomar en cuenta tres principios médicos básicos: Autonomía, Beneficio y Justicia.

En su ensayo “¿La selección de género es ética?" Lockwood define al principio de autonomía, como que “toda persona es libre de establecer normas personales de conducta y elegir voluntariamente un curso de acción que sea consistente con estos valores”. Por ende, el médico tiene la obligación de exponerle al paciente todas sus opciones reproductivas.

El beneficio implica que los médicos tienen la obligación de promover el bienestar de los demás. Una práctica que no hace daño al paciente ni a la sociedad, (exceptuando a sociedades que eligen tener un varón por motivos culturales, como la India) sino que podría beneficiarla, debería promoverse.

Finalmente, la justicia médica significa que el trato de todos los pacientes debe ser el mismo. Ninguna persona debería recibir “menos” tratamiento que otra si lo necesita. Es decir, que si la selección de sexo es conveniente para una pareja, no debería restringírsele su acceso.

El futuro

Más allá de la posibilidad de elegir el sexo, Arredondo sostiene que  el DGP debería contemplarse dentro de los planes de salud provistos por el Estado. Una de las enfermedades genéticas más comunes es la fibrosis quística, que puede prevenirse fácilmente eligiendo embriones portadores pero no enfermos, o bien, libres del gen que la provoca. El tratamiento de la fibrosis quística resulta, a la larga, mucho más caro que el procedimiento pre natal. Así podría romperse la brecha de salud entre personas con recursos y aquellos que no los tienen.

Mientras eso sucede –si es que algún día sucede- la ciencia sigue avanzando.

Una nueva tecnología en desarrollo promete poder “editar” información genética rápido y más barato, tanto para prevenir o tratar enfermedades, como para que los padres puedan elegir mucho más que el sexo de sus hijos.

CRISPR-Cas9 necesita de un pedazo de ARN (Ácido Ribonucléico) que se dirige a una sección específica de ADN y la enzima nucleasa, que elimina genes y los sustituye por otros. Los padres del futuro podrían elegir que su hijo fuera alto, castaño y de ojos violeta de manera rápida, sencilla y precisa. 

Así mismo, podría utilizarse para prevenir enfermedades como Alzheimer, cáncer y la mencionada fibrosis quística. O podría tener usos de producción y protección de especies animales o vegetales resistentes a infecciones y bacterias.

Pero en un panorama en el que todos los niños puedan ser “diseñados” apegándose a estándares de imagen generalizados ¿qué pasará en un mundo en el que todos somos iguales? Arrendondo confía en que la ciencia entiende la importancia de la variedad y los “defectos”. Y cita a Octavio Paz con confianza:

"La vida es pluralidad. La muerte, uniformidad. Al suprimir las diferencias y peculiaridades, eliminando diferentes civilizaciones y culturas, el progreso debilita la vida y favorece la muerte. El ideal de una única civilización para todos, nos empobrece y mutila. Cada visión del mundo se extingue, cada cultura que desaparece disminuye nuestras probabilidades de vida."

Aunque se estima que aún falta más de una década, Arredondo está seguro de que la tecnología estará disponible para especialistas como él y sus pacientes en el futuro.

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