21 de Agosto de 2018

Ciencia y Salud

¿Compras fruta picada? Ten cuidado con esto

Las condiciones sanitarias en las que se comercializa, no siempre son las mejores.

Hay que prestar más atención cuando la fruta no está envasada de forma hermética. (Internet/SIPSE)
Hay que prestar más atención cuando la fruta no está envasada de forma hermética. (Internet/SIPSE)
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Agencia
España.- La mayoría de las personas, se la pasan todo el día fuera casa trabajando, sin tener el timepo necesario para cuidar su alimentación. Por eso cuando se presenta la opción de comprar algo de la calle, como un recipiente de fruta cortada, se piensa que se hace al comer algo saludable. No es un error: comer fruta es una buena opción.

Sin embargo, además del abuso del plástico, las condiciones sanitarias en las que se comercializa esa fruta cortada y/o envasada, no siempre son las mejores. En los últimos días, salieron las noticias sobre un brote de salmonela en Estados Unidos, relacionado con melón y sandía cortados y envasados, informa el portal La Vanguardia.

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El brote afectó al menos a 60 personas y la mitad de ellas tuvieron que ser hospitalizadas. No se ha determinado el origen del brote en Estados Unidos, pero las causas más probables que han apuntado los expertos serían una mala manipulación de las frutas, no respetando las normas de higiene, la contaminación cruzada o haberse saltado la cadena de frío. 

Los riesgos

La salmonela es un género de bacterias que son una causa común de enfermedades transmitidas por alimentos. Esas bacterias se pueden encontrar en carnes, huevos y en frutas y vegetales contaminados. De hecho, las bacterias están en el tracto intestinal de muchos animales, que son excretadas en las heces. De ahí que sea tan importante tanto el tratar de evitar la contaminación, como el seguir las normas básicas de higiene.

¿Puede ser peligros comprar fruta cortada, cada vez más popular en nuestras fruterías y mercados? Expertos hablan de ello. “La venta de fruta pre cortada, envasada o no, está perfectamente contemplada en nuestra legislación”, apunta Juan Revenga, dietista nutricionista y biólogo (autor del blog “El nutricionista de la general”).

Cómo saber si fue preparada con higiene 

Hay que prestar más atención cuando la fruta no está envasada de forma hermética, ni ha pasado por procesos de higienización industriales (ni está etiquetada, por ejemplo). Dos situaciones muy habituales: la fruta cortada de los buffets de desayuno en los hoteles, o las frutas en pequeñas bandejas tapadas con film o en vasos de plástico que puedes comprar en las fruterías.

“En esos casos hay que observar unas condiciones higiénicas y de manipulación muy escrupulosas. Todas las personas que participen en el proceso deben tener la certificación de manipulador de alimentos. Una salmonelosis se puede producir por un manipulador poco higiénico, que sea portador de la salmonella, vaya al baño y no se lave las manos después. Esto es un incumplimiento de la legislación”, apunta.

Además, según Revenga, “las frutas deben mantenerse en una cadena de frío. No deberían estar expuestas, una vez cortadas, a temperatura ambiente”, señala. Se permite que la fruta esté sin refrigerar en los establecimientos cuando tiene la cáscara que la protege.

Lluís Riera, director de SAIA, empresa consultora de Seguridad Alimentaria, también lanza algunas advertencias. “Las frutas, en el campo, están en contacto con los suelos, donde hay abonos y heces de aves. Por eso es muy importante la correcta higienización. A veces no se hace como se debería en la industria alimentaria, o se le da una vida demasiado larga”.

Las frutas ácidas

En las frutas ácidas, ese ácido proporciona una cierta protección ante los microorganismos. “Pero en el caso de frutas como el melón o la sandía, ese ácido no existe”, comenta el especialista en seguridad alimentaria. En el caso de frutas con cortezas muy gruesas esa capa exterior protege el interior.

“Antes de cortar el melón o la sandía, no se desinfecta bien y, una vez cortados, no se conservan en frío”. Las bacterias que puedan haber pasado del exterior al interior del fruto se reproducen mucho más rápidamente a temperatura ambiente. Así que, una vez la fruta está cortada, “es básico que no se rompa la cadena de frío”.

¿Qué pasa con las lechugas embolsadas que vienen etiquetadas como “listas para su consumo”? En este caso es diferente. “Esta lechuga debería ser mucho más segura que la que limpiamos en casa, ya que es un producto de cuarta gama. Pasa por inspecciones sanitarias y un proceso de desinfección del vegetal que no hacemos en los hogares, poca gente pone lejía de uso alimentario en la lechuga. Si se respeta la fecha de caducidad y la temperatura, es mucho más seguro tomar lechuga envasada que una fresca”, explica Riera.

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