17 de Noviembre de 2018

Ciencia y Salud

La píldora anticonceptiva, ¿un invento mexicano?

Una hierba endémica mexicana fue lo que dio origen al compuesto utilizado en las pastillas.

La sustancia de la píldora anticonceptiva fue descubierta en México el 15 de octubre de 1951. (Archivo/SIPSE)
La sustancia de la píldora anticonceptiva fue descubierta en México el 15 de octubre de 1951. (Archivo/SIPSE)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Entre los “padres” de la píldora anticonceptiva, el austriaco Carl Djerassi, es el más famoso, pero la patente del compuesto químico base de este revolucionario invento, pertenece también a George Rosenkranz y al ingeniero Luis Ernesto Miramontes, cuyo nombre aparece primero en la patente original.

El descubrimiento se produjo en México el 15 de octubre de 1951, la investigación fue financiada y desarrollada por un laboratorio fundado en México, Syntex, y uno de los principales compuestos se extrajo de una planta endémica del país, el barbasco.

Desde muchos años antes, distintos laboratorios en el mundo intentaban ya sintetizar una sustancia que evitara el embarazo. Millonarios altruistas como los Rockefeller o Katherine McCormick financiaron muchas investigaciones.

Pero, de acuerdo con el profesor Felipe León Olivares, de la Facultad de Química de la UNAM, el hecho de que tan anhelada “síntesis” se lograra primero en México, tampoco fue una casualidad, pues el país vivía entonces una especie de época dorada de la Química.

El profesor Felipe León, es quizás la persona en el país que más ha estudiado este episodio histórico, además de que lo ha escuchado de viva voz de sus protagonistas. 

En entrevista con Notimex, aseguró que para entender esta historia, hay que comenzar por el fundador de Syntex, el científico estadunidense Russell E. Marker, inventor de la técnica para extraer la materia prima.

Marker, buscaba una forma de producir progesterona -un compuesto de tipo hormonal base para muchos medicamentos- a partir de plantas, pues en ese tiempo se hacía con testículos y ovarios de animales, algo laborioso y caro. Un gramo de progesterona pura llegaba a costar 80 dólares.

Nadie lo apoyó

En México existe una gran tradición herbolaria que incluye plantas que se utilizan como abortivos, para modificar los ciclos menstruales o simplemente para disminuir las molestias de la menstruación, esto fue lo que atrajo a Marker al país.

Tuvo éxito, logró producir varios kilos progesterona a partir de una planta llamada “cabeza de negro”, en un rudimentario laboratorio de Veracruz. Regresó a su país en busca de apoyo para producirla industrialmente, tenía un gran negocio en sus manos, “nadie en esa época había producido tal cantidad de progesterona”, afirma León.

Sin embargo, relata, ningún inversionista lo apoyó, pues, entre otras cosas, la industria norteamericana estaba más ocupada en la segunda Guerra Mundial que comenzaba.

El apoyo lo encontró de regreso en México, en manos del empresario húngaro Emeric Somlo. Juntos fundaron el laboratorio Syntex con Solomo como accionista principal. Una disputa por dinero ocasionó la ruptura entre ambos personajes luego de un año.

Marker se fue, creyendo que se había llevado los secretos de progesterona con él, sin embargo en poco tiempo Syntex perfeccionó la técnica de Russell Marker para extraer dicho compuesto a partir de otra planta, el barbasco.

Punta de lanza

De acuerdo con el profesor León Olivares, Marker era tan celoso de su trabajo que se rodeaba de asistentes analfabetas para que no descubrieran sus secretos, simplemente les enseñaba trabajo técnico manual.

Sin Marker, esta política cambió y Syntex firmó un convenio con la Escuela Nacional de Química de Tacuba, antecedente de la actual Facultad de Química de la UNAM, para que los estudiantes realizaran en el laboratorio sus investigaciones de licenciatura y además les perimitían publicar sus trabajos en revistas científicas.

El propio Carl Djerassi, comenta en su libro “La Píldora de este hombre”, que la posibilidad de publicar sus investigaciones fue lo que lo convenció de aceptar un trabajo en Syntex, en un país tan “extraño” como México, pues no era algo que se permitiera comúnmente en los laboratorios comerciales.

El laboratorio pronto se convirtió en proveedor de la industria y en punta de lanza en la investigación. Antes de la píldora anticonceptiva, Syntex y su grupo de jóvenes mexicanos lograron avances significativos en la producción de cortisona, uno de los compuestos más rentables de la época.

Carl Djerassi y George Rosenkranz, llegaron a Syntex para dirigir la investigación sobre estrógenos. Al equipo se unió un joven nayarita, muy hábil, de 26 años, estudiante de la Escuela Nacional de Química que estaba haciendo su tesis de licenciatura bajo la tutela de Djerassi, Luis Ernesto Miramontes.

Impurezas

León Olivares explica que Miramontes fue quien descubrió el eslabón final para hacer un compuesto llamado norentindrona, que varios científicos, incluyendo Djerassi, buscaban afanosamente. La norentindrona es la sustancia activa del primer anticonceptivo oral, por eso se les considera a ellos los inventores.

Según León, Miramontes hizo una primera síntesis de un compuesto que tenía algunas impurezas, pero al analizarlo resultó exitoso, pues conservaba su actividad biológica, algo indispensable para fabricar un medicamento.

Djerassi le pidió una segunda prueba que no tuviera impurezas. Así lo hizo, pero resulto que esta vez el compuesto no funcionó. Miramontes descubrió que las “impurezas” eran lo que en realidad le daban actividad biológica a la sustancia y completó el método para producirla.

El desarrollo de la píldora para su distribución comercial se dio posteriormente en los Estados Unidos y Puerto Rico y salió a la venta en 1960.

Syntex mudó su sede a Estados Unidos años después y fue absorbida por la multinacional Roche en 1994, sigue teniendo filiales en México.

Rosenkranz se nacionalizó mexicano, siguió trabajando en Syntex por muchos años, actualmente vive en México y tiene 98 años. Carl Djerassi, se retiró de la ciencia, pero a sus 91 años, sigue escribiendo poesía, novelas y obras de teatro.

Miramontes, fue de los fundadores del Instituto de Química y es considerado uno de los tres orgullos nacionales de la química junto con el Nobel, Mario Molina y Andrés Manuel del Río, descubridor del vanadio. Murió en el 2005 y el próximo 14 de marzo cumpliría 87 años de edad.

“Miramontes era consciente de que la píldora liberaba a la mujer para que tomara decisiones. También era consciente de que se trataba de uno de los descubrimientos más importantes del siglo”, aseguró el profesor León.

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