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En ocasiones cuando bebemos cerveza la dejamos en la mesa y al poco rato nos percatamos de que no sabe igual. (Contexto/Internet).
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Agencia
CIUDAD DE MÉXICO.- En ocasiones cuando bebemos cerveza la dejamos en la mesa y al poco rato nos percatamos de que no sabe igual. También sucede cuando compras una cerveza fría y olvidas refrigerarla, informa Muy Interesante.

Por lo común pensamos que es porque se calentó o que de alguna forma tiene que ver con la temperatura, pero este cambio en el sabor en realidad se debe a la luz.

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La radiación ultra violeta, en especial la que proviene del Sol, provoca que parte del lúpulo se degrade y dé lugar a moléculas de sulfuro.

El lúpulo es una planta del género Humulus, de la familia de las cannabáceas, y es un ingrediente esencial en la elaboración de la cerveza; le da sabor amargo al contrarrestar el dulzor de la malta, y cierta protección bacteriológica.

Los compuestos de sulfuro suelen tener aromas muy fuertes, por lo que una vez que el lúpulo se degrada, convirtiéndose en sulfuro, el sabor de tu bebida cambia por uno mucho más agrio. Guardar la cerveza en lugares oscuros es la mejor forma de prevenir que se queme.

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