18 de Enero de 2018

Ciencia y Salud

Quitan hormona de crecimiento a sus hijos para explotarlos

Hay un mercado negro de medicamentos, advierte Margarita Barrientos, endocrinóloga por el Instituto Nacional de Pediatría.

Algunos padres de niños con problemas hormonales los ponen a trabajar en circos. (www.alianzatex.com/Contexto)
Algunos padres de niños con problemas hormonales los ponen a trabajar en circos. (www.alianzatex.com/Contexto)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- En México algunos infantes con déficit de hormona de crecimiento son presentados como fenómenos en circos, usados como cantantes en el transporte público por su buena voz o bien utilizados por sus padres para que las clínicas les den el tratamiento que después venden en el mercado negro, aseguró Margarita Barrientos, endocrinóloga por el Instituto Nacional de Pediatría, informa Milenio.

“Estos niños generalmente son retenidos por sus padres en sus domicilios, escondidos, algunos son llevados a la calle pero para sacar provecho de la enfermedad, poniéndolos a trabajar en algún circo”, detalló la especialista.

“Tienen un tono de voz muy aguda, esta es otra de las características de la deficiencia de la hormona de crecimiento,  lo que les permite cantar muy bonito. Algunos padres lo toman como un modo de ingreso para sus familias”, abundó.

Dos casos

Barrientos, que también es ex presidenta de la Sociedad Mexicana de Endocrinología, recordó en entrevista para MILENIO dos casos.

Uno de ellos es el de Fabrizio, su estatura menor a los 80 centímetros, cara de bebé y voz potente para cantar rancheras han sido esenciales para que obtenga cuantiosas limosnas en cada vagón del Metro y en diversas rutas de transporte.

“Se trata de un niño con papá discapacitado que anda con bastón. Ese menor de 12 años tenía una voz muy aguda, parecía de seis, y cantaba ranchero muy bonito. Me lo llevó a consulta y comenzó con el tratamiento”, narró Barrientos.

“Pero el niño empezó a crecer y un día me dijo el padre que ya no lo iba a llevar porque al estar creciendo a las personas ya no les llamaba tanto la atención con su voz, no le generaba el mismo dinero que cuando tenía una apariencia de pequeñito.

No lo volvimos a ver”, comentó.

Otro caso es el de Nora, quien ya sufre secuelas del padecimiento, como insuficiencia cardiaca.

Ella comenzó a recibir la terapia inyectable; sin embargo, su madre determinó vender la hormona de crecimiento en los gimnasios, uno de los lugares comunes del mercado negro para medicamentos que ayudan a mejorar y dar mayor volumen a los músculos.

“La niña empezó el tratamiento con hormona de crecimiento, pero ahí los padres lo que hicieron fue venderla en algunos gimnasios. Yo noté que la niña no tenía la respuesta adecuada ni adherencia al tratamiento.

Hablando con la madre me dijo que prefería que la niña estuviera chiquita porque le aportaba más vender el medicamento”, comentó la especialista.

Este fármaco inyectable es comprado por gente dedicada al fisicoculturismo para mejorar su fuerza y desempeño atlético.

“La hormona de crecimiento sí favorece el desarrollo muscular, pues se administra para esta causa, pero el incremento es mientras el medicamento se usa, y cuando se suspende lo ganado se pierde, disminuye”, acotó Barrientos.

“Hay un mercado negro y es grave; esta terapia se encuentra a la venta en internet y en diversos sitios donde la rematan a precios muy bajos, no sabemos si está bien conservada, si se está dando la dosis adecuada conforme al peso, es más, en México se vende a 100 pesos diarios, aun cuando su uso no está autorizado para ello”, señaló.

El padecimiento

Las causas del déficit de hormona del crecimiento son variables. El origen puede ser genético, pero también en caso de padecimientos neonatales, tumores, lesiones o enfermedades del sistema nervioso central, entre otras.

Por lo regular la ausencia de  hormona de crecimiento se produce cuando hay una lesión en la hipófisis, la cual se encuentra en la base del cerebro, acompañado de deformaciones en el cuerpo por retención de líquidos, dolores articulares y musculares, deslizamiento de los huesos a la altura de la cadera.

Un sencillo estudio molecular, así como dos pruebas de estimulación de la hormona del crecimiento, permiten identificar a los afectados y que sean candidatos al tratamiento, con el cual, luego de seis meses a dos años, logran alcanzar la altura promedio de sus familiares, desarrollar sus huesos y órganos sexuales, así como disminuir los riesgos de la enfermedad, como los problemas cardiovasculares.

Barrientos, titular del Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital para el Niño Poblano, recordó que la mayor parte de los enfermos, “cuando son tratados con hormona de crecimiento, obtienen resultados espectaculares”.

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