26 de Abril de 2018

Ciencia y Salud

Síntomas poco visibles de que estás embarazada

Algunos signos del embarazo pueden aparecer a la semana de la fecundación.

Aunque no es muy frecuente, una mujer embarazada puede presentar dolor de espalda. (Foto: Contexto)
Aunque no es muy frecuente, una mujer embarazada puede presentar dolor de espalda. (Foto: Contexto)
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CIUDAD DE MÉXICO.-  Los primeros signos y síntomas del embarazo surgen generalmente tres semanas después de la fecundación. En algunos casos, sin embargo, el embarazo muestra señales desde el sexto día después de la concepción.

A pesar de no ser habitual, es perfectamente posible que la mujer presente síntomas durante los primeros días del embarazo, los cuales pueden ir desde ligeros malestares hasta reacciones más notorias, publicó el porta Puntual. 

Sangrado vaginal. Como este sangrado suele ocurrir próximo al periodo en que la menstruación es esperada, algunas mujeres lo tratan como una menstruación que vino más seca y no desconfían que sea el primer signo del embarazo.

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Cólicos o dolor abdominal. Durante el embarazo, el útero sufre alteraciones constantes, inclusive de tamaño, lo que estimula la aparición de algunas contracciones uterinas, sentidas por la mujer,  como cólicos. Es común también una sensación de peso en la parte inferior del vientre.

Retraso menstrual. Es, generalmente, la señal que hace que la mujer busque realizar una prueba para saber si está embarazada. Es importante resaltar que la menstruación puede atrasar por varios otros motivos que no un embarazo, entre ellos estrés, infecciones, intercambio de anticonceptivo, alteraciones en el peso, cansancio.

Aumento o dolor de los senos. Este signo típico del embarazo puede surgir con solo una o dos semanas de gestación. Además de más grandes, las embarazadas pueden sentir los senos más sensibles y con sensación de hinchazón. A veces, el simple acto de tocar en los senos o vestir el sostén se hace incómodo.

Alteraciones en la apariencia de los senos. Las hormonas producidas en el embarazo hacen con las mamas de las embarazadas cambien de apariencia. Es común haber oscurecimiento de los pezones y aparición de venas alrededor de los senos. Estas alteraciones duran hasta el fin de la lactación.

Náuseas y vómitos. Las náuseas y vómitos del embarazo suelen surgir entre la 6ª y la 12ª semana de gestación. Sin embargo, hay mujeres que presentan estos síntomas ya en la 4ª o 5ª semana de embarazo.

Estreñimiento. El aumento de la producción de la hormona progesterona en el embarazo hace que algunos órganos y tejidos del cuerpo queden más “sueltos”  o “relajados”. Esto ocurre de forma a facilitar la gran expansión de volumen del útero que está por venir.

Hinchazón abdominal. Jurabas que hasta la semana pasada cabía en aquel pantalón jeans súper apretado, y ahora, de repente, el pantalón ya no cierra más en el vientre. Inclusive cuando el feto aún es muy pequeño para causar expansión del útero, algunas mujeres pueden notar un ligero hinchazón en la región abdominal, que ocurre ya como preparación del cuerpo para soportar el crecimiento uterino.

Fatiga y sueño excesivo. Una sensación de cansancio desproporcional a las actividades diarias es un síntoma de embarazo muy común. Esta fatiga puede surgir con solo una semana de gestación. Si ya tienes una rutina agotadora durante el día, ella puede llegar a ser exhaustiva.

Ganas frecuentes de orinar. Después de seis semanas del embarazo, la embarazada comienza a sentir ganas de orinar con mayor frecuencia. Estos viajes al cuarto de baño pueden ocurrir, inclusive, durante la madrugada.

Deseos alimentares. El deseo por ciertas comidas en las primeras semanas de gestación es uno de los síntomas más clichés del embarazo. El deseo por algunos alimentos puede hasta hacer con que mujeres vegetarianas sientan ganas de comer hamburguesa.

Alteraciones del paladar y del olfato. Además de tener deseos y aversiones alimentarias, el cambio de paladar es otro síntoma muy común del embarazo. Dulces pueden volverse demasiado dulces, el café que adoras pasa a tener un raro sabor y, durante el día, puedes sentir un gusto de metal en la boca sin ningún motivo aparente.

Aversión a olores fuertes. Así como algunos alimentos causan náuseas en las primeras semanas del embarazo, olores intensos, inclusive agradables como perfumes o alimentos pueden hacer sentirte enferma. Olores malos o muy fuertes, como humo de cigarrillo, gasolina, alcohol, productos de limpieza, etc., causan el mismo efecto.

Eliminación frecuente de gases. Algunas mujeres experimentan un aumento de los gases intestinales en las primeras semanas del embarazo. Este puede ser un síntoma embarazoso en los casos en que la gestante necesita quedar horas presa dentro de una oficina o sala con otras personas.

Vértigos. En fases más avanzadas del embarazo, el útero grande, principalmente cuando la mujer está acostada de barriga hacia arriba, puede comprimir la vena cava, reduciendo el volumen de sangre que llega al corazón. Por eso, las mujeres embarazadas deben siempre dormir de lado.

Variaciones del humor. La embarazada puede llorar hasta cuando ve un comercial en la tele. Cosas pequeñas pueden ganar una relevancia desproporcional.

Dolor de cabeza. Los cambios hormonales, el relajamiento de los vasos sanguíneos y las alteraciones del flujo sanguíneo cerebral explican por qué algunas embarazadas pasan a tener dolor de cabeza durante la gestación. El estrés y el cansancio también contribuyen.

Dolor lumbar – dolor en la espalda. El exceso de peso que la mujer embarazada tiene que cargar en la barriga durante meses es la principal causa de los dolores lumbares. Sin embargo, el dolor lumbar puede surgir precozmente.

Acné. Los cambios hormonales pueden hacer con que algunas mujeres embarazadas desarrollan acné o presenten empeoramiento del acné que ya tenían antes. En las mujeres, el acné está muy relacionado con los desequilibrios de las hormonas sexuales, que causan mayor oleosidad de la piel.

Flujo vaginal. El surgimiento de un flujo vaginal o la intensificación del flujo habitual son síntomas normales en el embarazo. En general, el flujo del embarazo es igual al flujo fisiológico que algunas mujeres tienen, siendo este espeso, lechoso o transparente, y sin olor.

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