15 de Julio de 2018

Deportes

Hizo de su casa un verdadero templo del Flamengo

María Boreth de Souza guarda en su hogar toda clase de objetos relacionados con el equipo más conocido entre los brasileños.

En la casa de esta fan de hueso colorado del Flamengo dominan los colores rojo y negro. (AP)
En la casa de esta fan de hueso colorado del Flamengo dominan los colores rojo y negro. (AP)
Compartir en Facebook Hizo de su casa un verdadero templo del FlamengoCompartir en Twiiter Hizo de su casa un verdadero templo del Flamengo

Agencias
RIO DE JANEIRO, Brasil.- Todo en la pequeña vivienda de María Boreth de Souza en el barrio Olaria de clase media-baja de Río de Janeiro refleja su pasión por Flamengo, el club más popular de Brasil.

Las paredes exteriores están pintadas de rojo y negro, los colores del club. En la sala de estar y el dormitorio hay camisetas, banderines, tazas y otros objetos alusivos al equipo. Hasta la cortina de la cocina es rojinegra.

De Souza, de 63 años, es una de las hinchas más conocidas del club carioca y un verdadero símbolo de la pasión de los brasileños por el fútbol, cita The Associated Press.

María conoció al amor de su vida en un partido del equipo de sus amores

Expresa la misma devoción por la selección de Brasil. "Ruego para que gane la Copa Mundial", afirma.

"Si Brasil no gana el torneo, la estatua del Cristo Redentor hará sus maletas y se irá de la ciudad para siempre", sostuvo.

Luciendo el uniforme de Flamengo o con la bandera brasileña en sus hombros, de Souza es muy conocida en su barrio y en el estadio Maracaná.

"Voy a todos los partidos de Flamengo en el Maracaná, donde los hinchas y los jugadores de Flamengo, y de los rivales, me reciben con los brazos abiertos. Me abrazan y me piden autógrafos", comentó la mujer.

Cuenta que se fue de su casa a los siete años porque sus padres la maltrataban. "Viví en la calle por 10 años, mendigando dinero y comida, haciendo trabajitos y vendiendo golosinas. Nunca robé ni me metí en drogas".

Las cosas comenzaron a cambiar cuando Zica -de Souza se puso ella misma ese apodo en homenaje al futbolista Zico- deambulaba sin rumbo por las calles de Río a los 17 años.

"Eran Navidad y mi cumpleaños. Me cansé y me senté en una acera. De repente, una mujer me toca el hombro y me pregunta si estaba bien. Al final me invitó a cenar a su casa", relata.

La mujer resultó ser la madre de Zico. Y su hijo, por entonces un astro naciente en Flamengo, estaba en la casa.

A partir de ese día, la lealtad de Zica hacia Flamengo jamás cedió.

Amor en un partido

En los 12 años siguientes vivió con los padres de Zico y con Zico mismo, haciendo "pequeñas cosas, como regar las plantas y cuidar a los niños. Nunca me trataron como una mucama, sino como parte de la familia".

Cuando tenía 29 años, los padres de Zico la convencieron de que regresase a su casa a cuidar a sus padres, que estaban enfermos.

"Fallecieron al poco tiempo de que volví y heredé su casa", cuenta Zica.

Casi al mismo tiempo conoció a un hombre con el que se casó, Calitoel Moraes. Como no podía ser de otro modo, se conocieron en un partido de Flamengo.

Tienen una hija, Vanessa, y tres nietos. Su hijo, Thiago, murió en un accidente de motocicleta hace varios años.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios