18 de Octubre de 2018

Deportes

Orgullo tricolor: "Un empate que supo a victoria"

Los aficionados no se detuvieron para festejar el resultado final del encuentro entre México y Brasil.

La afición cancunense, no dudo para ir a festejar al "Ceviche" por el empate de México contra Brasil. (Francisco Gálvez/SIPSE)
La afición cancunense, no dudo para ir a festejar al "Ceviche" por el empate de México contra Brasil. (Francisco Gálvez/SIPSE)
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Ángel Mazariego/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Fortaleza fue lo que mostró el equipo tricolor y la gente lo supo de inmediato, el apellido de Francisco Guillermo retumbó por las paredes y se escuchó en las calles en repetidas ocasiones, regresó el orgullo mexicano a esos corazones que quedaron dolidos en el hexagonal de la Concacaf. No estábamos en el estadio de Castelao de Fortaleza, eran las calles y los locales de Cancún que se vistieron de verde, blanco y rojo para apoyar a su selección.

México se supo defender

A kilómetros de distancia de donde México libró una gran batalla contra Brasil, en el segundo duelo de la fase de grupos de la Copa del Mundo, pero era como si todos estuvieran ahí. Entonaron el himno nacional, gritaron al unísono para intimidar al portero rival, aplaudieron cada llegada de los mexicanos y las atajadas de Ochoa. Cantaron el cielito lindo y llegaron disfrazados para que México se sintiera arropado; el nacionalismo afloró, por lo menos en los 90 minutos que duró el juego.

La primera mitad fue de angustia, pero “Pacomemo” estuvo ahí para demostrar que sería el héroe al final de la contienda. La confianza creció, no sólo en el estadio Castelao, sino también en la afición que no perdió ningún detalle en las pantallas de led de los diferentes locales de recreación. El grito de gol se ahogó en varias ocasiones y los suspiros fueron una constante.

La distancia se rompió a través del monitor, cada canto de los mexicanos en Brasil hicieron eco en los cancunenses, que abrieron un espacio en sus labores cotidianas para mandar buenas vibras hasta la ciudad de Fortaleza. El silbatazo final llegó y aunque fue un empate supo a gloria, los cancunenses se volcaron, los locales se vaciaron, las calles se inundaron.

El monumento del “Ceviche” fue el punto en común de los benitojuarenses y alguno que otro brasileño, que tuvo que enfundarse la playera mexicana para entrarle al festejo. No era para más, el resultado fue un empate con sabor a victoria que pone a México con muchas posibilidades de avanzar a la siguiente ronda.

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