15 de Noviembre de 2018

'Cero' manifestaciones en la Copa Confederaciones

El gobierno quiere dar una imagen idealizada del país, pero los brasileños aprovechan los reflectores para denunciar.

La policía brasileña 'le bajó' a la represión de manifestantes, ya que se sabe a la vista del mundo. (Agencias)
La policía brasileña 'le bajó' a la represión de manifestantes, ya que se sabe a la vista del mundo. (Agencias)
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Agencias
SAO PAULO, Brasil.- El ministro de Deportes en Brasil, Aldo Rebelo, aseguró que no se tolerarán manifestaciones que alteren el desarrollo de los eventos de la Copa Confederaciones, que se efectúa del 15 al 30 de junio en el país sudamericano.

"Quien crea que puede impedir la realización de esos eventos, enfrentará la determinación del gobierno de impedirlo", declaró Rebelo, publica Notimex con información de la estatal Agencia Brasil.

El ministro de Deportes recordó que el gobierno brasileño "asumió la responsabilidad y el honor" de llevar a cabo los eventos deportivos, por lo que es su deber ofrecer seguridad e integridad a los aficionados nacionales y extranjeros.

Las expresiones de descontento que se han realizado en Brasil son a causa del gasto público de 15 mil millones de dólares que se ha hecho para la realización tanto de la Copa Confederaciones 2013 como del Mundial 2014.

Mientras tanto, Rebelo aseveró que por cada 0.5 dólares que se tomaron del poder público para la Confederaciones, la iniciativa privada invirtió 1.5 dólares.

Preparan mayores protestas

Mientras tanto y por su parte, manifestantes anunciaron este lunes que efectuarán protestas mayores contra el alza en el transporte público, lo cual suscitó temores de más enfrentamientos con la policía y aumentó las dudas en torno a la seguridad de las importantes actividades que se celebran en el país, como la actual Copa Confederaciones y la visita papal de julio próximo, informa Associated Press.

Ante el peligro en que se encuentra la reputación de Brasil, las autoridades prometieron evitar el tipo de confrontaciones sangrientas que sacudieron la semana pasada a la ciudad. Los jefes policiales anunciaron públicamente que no dispararían balas de goma durante las protestas ni recurrirían a unidades antidisturbios.

Las autoridades dijeron que reaccionarán con fuerza sólo si los manifestantes destruyen propiedad ajena.

El jueves en Sao Paulo, la policía antidisturbios cargó contra multitudes de manifestantes pacíficos, disparó balas de goma, lanzó gas lacrimógeno y golpeó a algunos de los inconformes. Los organizadores de la movilización dijeron que más de 100 personas resultaron heridas. La Policía aseguró que sólo unas 12 personas fueron lesionadas.

La Policía volvió a usar el domingo gas lacrimógeno y balas de goma cuando varios cientos de manifestantes marcharon cerca del estadio Maracaná antes del partido entre Italia y México en la Copa Confederaciones, un torneo en el que participan ocho selecciones y que antecede a la Copa del Mundo del año entrante.

Sin embargo, no hubo enfrentamientos el lunes durante la protesta de unas mil personas antes del encuentro entre Tahití y Nigeria, dentro de la Copa Confederaciones, en la ciudad de Belo Horizonte, donde helicópteros policiales sobrevolaron la zona y agentes a caballo patrullaban los alrededores del estadio.

Hartazgo ciudadano

Las protestas tuvieron como motivo el aumento de 10 centavos en la tarifa del transporte público, pero evidentemente son un reflejo de la inconformidad generalizada en Brasil ante la fuerte carga fiscal, la percepción de corrupción entre los políticos y la falta de financiación de la educación pública, la atención médica y el transporte, así como los apuros financieros por los que atraviesan la educación pública, la atención de salud y el transporte.

"Va más allá de los 10 centavos", dijo el manifestante Bruno Bisaglia al término de la protesta del jueves. "La sociedad está harta de que los políticos corruptos no cumplan sus promesas de mejoras", agregó.

Ariadne Natal, profesora de la Universidad de Sao Paulo y especialista en investigación de la violencia, dijo que los manifestantes quieren "aprovechar este momento en que tenemos visitantes extranjeros, cuando la prensas mundial está observando, para presentar su causa".

"El problema que hemos visto es que la Policía intenta impedir estas protestas", agregó. "Lo que necesitamos es imaginar cómo las protestas y los grandes acontecimientos deportivos pueden efectuarse democráticamente", apuntó.

Los brasileños han aceptado desde hace mucho tiempo el soborno como un costo obligatorio para casi cualquier trámite o para recibir un servicio público. Brasil pierde cada año más de 47,000 millones de dólares en evasión fiscal, dinero público que desaparece y demás corrupción generalizada, según el grupo empresarial Federación de Industrias de Sao Paulo.

Sin embargo, en el último decenio unos 40 millones de brasileños han ascendido a la clase media y han comenzado a aumentar sus exigencias al gobierno.

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