21 de Septiembre de 2018

Deportes

Plaza llena, corrida pobre

Morante de la Puebla dejó mucho qué desear, Joselito Adame cortó una oreja y el Payo tuvo una errática tarde en una buena entrada la Mérida.

Joselito Adame se entregó a la afición yucateca en la Plaza de Toros Mérida. (Milenio Novedades)
Joselito Adame se entregó a la afición yucateca en la Plaza de Toros Mérida. (Milenio Novedades)
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Dahemont/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Lo que prometía ser un corridón de antología—que propició el lleno de la plaza— terminó en “pachangón” por actitudes, mas no por falta de materia prima: los toros de la ganadería potosina de “San Isidro” resultaron nobles, enteros de encornadura y entrones de embestida franca, sin derrotes y hasta permitiendo libertades a los coletas.

En los tendidos, bronca tanto al “primer espada” Morante de la Puebla por su dejadez, como al usía Ulises Zapata León quien se mostró inflexible al negarle una oreja bien ganada a Joselito Adame.

Ayer, el sevillano Morante de la Puebla “mordió palito”, desdeñó a su primer enemigo nombrado “Maya” y se salió por peteneras ante la mirada incrédula de 7 mil espectadores que le silbaron su total apatía; despachó con 4 pinchazos y una entera caída que necesitó el auxilio del puntillero José Higinio Luna Reyes.

Con su segundo burel, corrido en cuarto sitio de nombre “Sevillano”, Morante repitió la historia, derechazos estirando la seda, naturales con sacacorchos, giros con cambio de mano y el animal en retirada, nunca logró fijar al bicho y cortó por lo sano y mete tres cuartos de estoque, suficiente para que el de “San Isidro” doblara los remos. Algunos aficionados adictos al toreo le pidieron que regalara un toro, cosa que ignoró.

Joselito Adame 

El segundo coleta del cartel, Joselito Adame lució enormidades mediante un desempeño con el percal haciendo pasar al bicho milimétricamente ajustado a su cintura.

Adame parecía abstraído del sitio, meditabundo y cabizbajo, empero con hechuras valientes logró sortear las embestidas de su primer burel denominado “Jipi Japa” (como los sombreros becaleños), con 480 kilos en los lomos, noblón, de embestida franca, sin regateos, pasando entero, misma condición que Adame aprovechó para sacarle pases de derecha estatuarios con cambios de mano y forzados de pecho, con limpieza y acercando la carne al asador.

Finalmente, tras igualar, primero pincha y recuperando el acero mete una entera hasta tocar pelo, suficiente para tender mortaja y merecer una oreja, bien ganada con vuelta al ruedo y devolución de prendas.

Luego, tuvo ante sí a “Don Fernando”, un cornicerrado con 505 kilogramos de peso, al que José Luis le hizo de todo, hincado, parado, de reversa, etc., Adame ejecuta 33 pases de buena factura, en redondo, arriesgando el cuerpo empero mirando de reojo al animal. Iguala y pincha en primera instancia y luego clava la toledana entera un poco tendida, por lo que “Don Fernando” se queda hecho un marmolillo y Adame se retira a las tablas en espera de que su enemigo doble: tarda en hacerlo, el Juez Zapata León ordena un pito desde el biombo, enfureciendo al multicéfalo que grita y protesta con palabras altisonantes, “Don Fernando” dobla, el puntillero acaba con la agonía del fino ejemplar…los monosabios hacen la tarea de retirar los restos del toro.

El Payo

Héctor Octavio García González “El Payo”, se mostró valiente, arriesgado y cojonudo a más no poder frente a su primer astado de nombre “Yucatán”, un burel que alzó la romana hasta 480 kilogramos, empero traía un par de cuernos astifinos como para rasurar al más pintado que tenga enfrente; “El Payo” lo entrega al piquero, quien le pega fuerte puyazo, suficiente para pasar al segundo tercio. 

Héctor Octavio hizo alarde de valiente poniendo en crispación los sentidos del multicéfalo, era tanta su osadía que los belfos del animal resoplaban las talegas del coleta. Hubo un intento de alzamiento, pero “El Payo” la libró con destreza. A la hora de la verdad, pincha, recupera el acero, para después dejar una entera un tanto caída, sin efecto mortal; extrae y finalmente mete otra igual que hace doblar a “Yucatán”. Nada.

Con el que cerró plaza, hizo otra faena valiente, entregada, aunque el “Chapeteado” —que así se llamó el bicho—, este acusó debilidad de remos y las caídas fueron frecuentes. Lo mató a toro parado, para cerrar el festejo y se tomó la vuelta. 

El Dato
  • Se lidiaron toros de la ganadería de “San Isidro”, los cuales mostraron una fuerte embestida, nobles, permitiendo a los coletas lucir.
  • Siete mil expectadores acudieron ayer a la Plaza de Toros Mérida abarrotando el coso de la Avenida Reforma.

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