17 de Diciembre de 2017

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Yo era muy egocéntrico: Boris Becker

El extenista alemán habla sobre una antigua aventura amorosa, las lesiones que le dejó de por vida el deporte y el orgullo de ser padre.

Boris Becker cuenta lo mucho que le dio el tenis, pero también las cosas negativas de su vida. (EFE)
Boris Becker cuenta lo mucho que le dio el tenis, pero también las cosas negativas de su vida. (EFE)
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EFE
LONDRES, Inglaterra.- El extenista alemán Boris Becker, ganador de seis torneos de Grand Slam, ha hablado en una entrevista con la revista británica Radio Times publicada hoy de su aventura amorosa con la modelo Angela Ermakova, del coste de empezar muy joven en el deporte del tenis y de su vida en el Reino Unido, entre otros temas.

En 1999, después de caer en cuarta ronda de Wimbledon frente al australiano Patrick Rafter (3-6, 2-6, 3-6), Becker dejó en el hotel a su mujer, entonces embarazada, y tuvo relaciones sexuales en el restaurante japonés Nobu con la modelo rusa Angela Ermakova.

El encuentro, negado en un primer momento por el tenista, de 32 años entonces, resultó en un costoso divorcio para Becker y en el nacimiento nueve meses después de su hija Anna, ahora de 15 años.

"Éramos jóvenes, estúpidos y poco maduros. El tenis no fue fácil y mi experiencia en Wimbledon no era siempre placentera. Era muy egocéntrico en esa época", dijo.

"Ahora soy mayor, he madurado. Mi hija Anna es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Estoy muy orgulloso de ella", agregó.

Cuestionado sobre cómo se siente cuando las palabras Nobu, Wimbledon y tenis son las que la gente asocia con él, el alemán afirmó que no hay "nada de malo en ellas" y que está "orgulloso" de que se acuerden de él.

El extenista, de 47 años, que tiene tres hijos, de 21, 15 y 5 años, este último fruto del matrimonio con su esposa actual, Lilly, explicó también los problemas de salud que tuvo a raíz de su "intensa" carrera profesional.

'Cicatrices de batalla'

"Tengo dos caderas nuevas. El tobillo derecho no lo tengo perfecto y a veces cojeo. Lo siento bastante, sobre todo cuando viajo en avión. Esas son mis cicatrices de batalla", dijo el antiguo número del mundo.

"Jugar al tenis ha tenido sus consecuencias en mi vida. A los 17 años (edad a la que ganó Wimbledon) todavía estaba desarrollándome. Los médicos en 1985 me ayudaron bastante, pero ahora casi no puedo ni correr", sostuvo.

"Monto en bicicleta y juego un poco al tenis, aunque solo a media pista. Eso, sin embargo, no me molesta ya que he llegado a disputar más de mil partidos", apuntó Becker, que confirmó que ha hecho del Reino Unido su residencia principal.

"Aquí me dan mucho más espacio. La gente me saluda por la calle y sigue andando. No soy una propiedad nacional; en Alemania muchas personas creen que les pertenezco", subrayó.

Becker, que fue condenado en 2002 a dos años de libertad condicional y a pagar medio millón de euros por evasión fiscal entre los años 1991 a 1993, criticó a la organización de Wimbledon por obligar a los tenistas a vestir de blanco y por colocar micrófonos en las pistas.

"Los jugadores son seres humanos y a veces se enfadan si hacen una doble falta. Sin embargo, los tenistas deben comportarse en la cancha", concluyó el alemán.

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