17 de Diciembre de 2018

Deportes

Cumple Leones un mes en el sótano

El increíble y desastroso inicio de temporada del equipo yucateco tiene varias causas, entre ellas la novatez de los dueños.

Otra razón principal de la mala campaña de Leones es que a los jugadores les falta acoplarse entre sí. (Milenio Novedades)
Otra razón principal de la mala campaña de Leones es que a los jugadores les falta acoplarse entre sí. (Milenio Novedades)
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Julio Amer/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Peor comienzo no se puede. Ha transcurrido poco más de un mes de haberse cantado la voz de ¡pléibol! (fue el 2 de abril) y este pésimo arranque de temporada de Leones de Yucatán tiene decepcionada a la afición beisbolera del Estado, que aun así sigue siendo fiel a su equipo asistiendo al Kukulcán, sin perder la esperanza de que la situación se componga y el conjunto melenudo comience a carburar.

Vaya que éste ha sido una de los más raros comienzos de temporada de los rugidores. Y decimos raros por todo lo insólito que ha ocurrido, incluso desde antes de iniciar el campeonato: nuevos dueños que no son yucatecos, sino sinaloenses; renovación total de la plantilla del equipo; pretemporada en el norte del país; el estreno de modernos uniformes, uno de ellos de un psicodélico y chocante verde limón –aquí diríamos “verde chillón”–, confeccionados por otra casa deportiva (sinaloense, no yucateca como fue por muchos años); ningún yucateco en la alineación y sólo uno en todo el róster,  Javier “Escopetita” Martínez (hijo de un potosino), todo esto, en lo extradeportivo.

En tanto en lo que se refiere netamente a lo deportivo, un inicio con 5 derrotas al hilo; un mes sin poder salir del sótano; una paliza de 22 carreras a manos de los Diablos; una pésima marca de 8-21 (hasta hoy), una de las peores que se recuerden; 8 triunfos todos por diferencia de una carrera –esto es un récord para el club–; varios juegos perdidos también por una carrera, algunos en la novena entrada o en extrainnings, y para que más duela, uno de estos reveses, ante los Saraperos, a causa de un jonrón con casa llena de un ex león yucateco, Luis Borges, que casi nunca la manda para la calle, y también, en otra de sus derrotas ante el conjunto coahuilense, dominados por el látigo del también ex melenudo yucateco Línder Castro. ¡Para Ripley!

Y tiene mucha razón nuestro columnista de “Temas Peloteros”, Russell Gutiérrez Canto, al señalar que los Leones no ganan pero cómo nos han dado emociones. Él ya los bautizó como los “Reyes del Suspenso”.

Y para agregar un poco más de condimento a esta extraña temporada, la organización selvática ya despidió a dos managers campeones de la Serie del Caribe: a Juan José Pacho, que era timonel de los Centinelas de Mexicali, sucursal de los rugidores en la Liga del Norte, y ahora su propio piloto, Matías Carrillo.

Ya con todo esto, cómo no vamos a calificar de insólito este arranque de temporada, algo nunca vivido en el club que este año celebra el 60º. aniversario de su primer ingreso (1954) a la Liga Mexicana.

Causas del fracaso

Pero dejémonos de las raras curiosidades y anecdotarios y vayamos al análisis de lo que pudiera estarle ocurriendo al equipo en esta temporada, que es lo que tiene incómodos a todos.

Conversando con aficionados y gente conocedora del rey de los deportes, todos coinciden en que los hermanos Erick y Juan José Arellano Hernández, flamantes propietarios de los Leones, están pagando su novatez. 

Estos entusiastas jóvenes empresarios no han escatimado en gastos, han abierto la cartera para armar un buen conjunto, pero las cosas no les han salido como hubieran deseado.

Y es que en el beisbol, como en cualquier otro deporte, a veces el dinero no lo es todo. 
Erick y Juan José, tras adquirir una franquicia cuyo equipo venía de dos temporadas terminando en el fondo de la tabla de posiciones, quisieron darle un cambio total al club, renovándolo por completo. 

Lo malo de esta drástica decisión es que se dejaron ir a algunas valiosas piezas y además, al parecer, por su propia inexperiencia y falta de conocimientos sobre algunos peloteros, armaron un equipo sin ton ni son, esto es, no de acuerdo a las necesidades de una novena, además de que les vendieron a varios jugares con cierto cartel pero que algunos ya son “cartuchos quemados”, que ya vieron pasar su mejor momento en los diamantes.

Asimismo, otro grave error fue llevar al equipo a realizar su pretemporada en Sinaloa, Sonora y Baja California, lugares que tienen un clima muy diferente al nuestro y donde la pelota se comporta distinto, cuando deberían de haber empezado a adaptarse a las condiciones climatológicas  de estas tierras, además de empezar a relacionarse con la afición de casa.

Por último, y lo que pudiera ser la causa principal, y que es la menos alarmante, pues sería cuestión sólo de esperar pacientemente, es que los Leones son como un equipo de expansión, aunque no queremos decir que son de esos armados con sobras y remanentes de otros clubes, como ocurriera en la campaña de 1979 cuando los melenudos volvieron al circuito veraniego como un equipo nuevo y terminaron en el último lugar. 

No, lo que queremos decir es que al ser un conjunto recién formado los jugares aún se están conociendo, adaptando su juego de unos con otros y eso lleva su tiempo. ¿Cuánto? No sabemos, pero urge que ya comiencen a acoplarse.

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