21 de Noviembre de 2018

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Mujeres que ponen en alto el arbitraje quintanarroense

María Elena Jiménez de la Cruz y Beatriz Tadeo Morales tienen carácter y personalidad.

María Elena Jiménez de la Cruz, mujer con mucha experiencia en el arbitraje. (Ángel Villegas/SIPSE)
María Elena Jiménez de la Cruz, mujer con mucha experiencia en el arbitraje. (Ángel Villegas/SIPSE)
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Ángel Villegas/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- No les ‘tiembla la mano’ para imponer su autoridad, al contrario, son mujeres con carácter y personalidad que representan dignamente al arbitraje quintanarroense.

María Elena Jiménez de la Cruz y Beatriz Tadeo Morales, experiencia y juventud, dos generaciones reunidas por Novedades de Quintana Roo, comparten sus historias de vida, con respecto a los obstáculos que sortearon para ganarse un lugar en una profesión, como la mayoría, que era acaparada por los varones.

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Estoy en el arbitraje desde 1992, soy una de las primeras mujeres árbitro en Cancún en fútbol soccer, fut siete y rápido. Inicié en el Colegio ‘Fair Play’, en el Sector Amateur. En 1995 me dio un infarto cerebral, por espacio de año y medio me desahuciaron. No podía ver, caminar, pero gracias al arbitraje regresé, incluso, participando en mejores torneos, como la Copa Coca Cola, Caribe, Telmex, entre otros”, relata la experimentada María Elena Jiménez de la Cruz, esposa de otra leyenda del gremio, Pedro Ramírez Cahuich, quien recientemente puso fin a su carrera como colegiado.

Agrega que ‘de las primeras mujeres que iniciamos, son Catalina Valencia, igual, la señora Casanova’.

“Después de ellas, aparece Mónica, luego Claudia, de Playa del Carmen, y Beatriz Tadeo. Para mí, es un privilegio ser una de las primeras mujeres, porque fui la primera mujer árbitro, muy halagada (reafirma orgullosa) porque cuando inicié en esto, me tocó un partido internacional (México-Brasil) en el Cancún 86, salí como asistente, no como central (su esposo, precisamente, fue el designado). El otro abanderado era Rosario Jiménez, conocido como ‘El Tabasco’. Ellos me apadrinaron en 1992”, detalla a sus casi 50 años de edad, por cumplirlos en el mes de agosto.

Tras los momentos de angustia e incertidumbre que vivió, a raíz del infarto que la mantuvo alejada de las canchas, ‘regreso, a pesar de que nadie creyó en mí en que volvería a caminar porque me veían en silla de ruedas’.

“Cuando sufrí el infarto cerebral, me dio una embolia, la boca se me fue de lado, repito, no hablaba ni caminaba. Estuve en coma casi siete días, la rehabilitación fue de casi dos años. En ese lapso, me cobija otro Colegio, ‘Juego Limpio’, el de Alejandro Salto, y es ahí donde empiezo otra vuelta. Fui también la primera mujer que militó en fútbol siete, en las canchas ACD, ubicadas en el centro, por un conocido supermercado. Ahí estuve cinco años trabajando. Luego, me pasaron al campo ‘Toro’ Valenzuela, a otras instalaciones”, recuerda con nostalgia.

Se titula como DT

El temple de Jiménez de la Cruz, sin duda, es admirable por la forma cómo ha superado un sinfín de obstáculos, ya no hablemos del arbitraje, más bien de la vida misma, pues ‘salí de un cáncer de matriz, se me reventó la apéndice y me atropelló un carro cuando manejaba mi bicicleta; perdí cuatro dientes’.

“Me ha pasado cada cosa, pero bueno, aquí estoy. Soy de fierro. El deporte es cuerpo, mente y alma”, sentencia.

Retoma los episodios que han dado lustre a su historia y expone que ‘hace 14 años tuve la fortuna de iniciar la carrera de director técnico en el futbol soccer con el Club Linces FC, en el que no hemos dejado de ser campeonas en forma consecutiva; si pierdo en determinada categoría, gano otra, pero nunca dejamos de sumar títulos’.

Le doy gracias a Dios porque veo a mis compañeras con mayor participación en el arbitraje, pues a comparación de cuando una servidora comenzó en esto, en 1992, había mucha apatía, pero principalmente, machismo, una mujer no podía sobresalir. Si destacabas, te decían ‘no, espérate’, siempre había trabas. Tengo una compañerita del Colegio ‘Fair Play’ (Viridiana), una de las que ha destacado porque cuando comenzaba como director técnico, me comentó, en ese tiempo que realizaba sus ‘pininos’ en el arbitraje, ‘voy a llegar lejos, ‘profa’, ya verá, le voy a echar ganas’. Para mí, la verdad, es un motivo de orgullo, ¡wow!”, refiere.

Agrega que ‘acá, en Cancún, hay mucho para detonar el arbitraje femenil, lanzar una convocatoria’.

Le pitó a Carlos Vela

Entre sus interminables anécdotas, María Elena comparte emocionada una en especial, cuando le asignaron un juego en el que participó el delantero cancunense, Carlos Vela.

“Con el Colegio ‘Fair Play’ tuve muchos arbitrajes, como uno en específico que me tocó cuando Carlos Vela jugaba en Cancún (se enfrentaron Wichita y La Salle), encabezados por dos grandes técnicos, pero quienes siempre discutían y peleaban con los árbitros.

Aquella vez, marco un penal y entra al terreno de juego el entrenador de Vela, Félix Acaal, y comienza a gritarme, a encararme ‘¿qué marcaste, árbitro?’ (recrea la escena y gesticula exageradamente como ocurrió en esa ocasión)”, narra con gran pasión.

Joven con experiencia

Beatriz Tadeo Morales, originaria de Veracruz, pero quien radica desde muy pequeña en Quintana Roo, específicamente desde los ocho, representa a las mujeres jóvenes del arbitraje.

“Trabajé como árbitro por espacio de ocho años consecutivos y regresé hace dos, hice una pausa por mi embarazo. Actualmente estoy estudiando la licenciatura en derecho en la Universidad Humanitas, me falta un año para terminar.

                         Beatriz Tadeo Morales. (Ángel Villegas/SIPSE)

Al principio, fue muy difícil, en ese entonces tenía 17 ó 18 años, no aceptaban que una mujer estuviera marcándole a los hombres, es decir, que asumiera el control de algo que normalmente y por tradición les correspondía a los varones. Con el paso del tiempo, me fui ganando el respeto, entendieron que ya estamos en el Siglo XXI.

Revive que ‘en un Regional rumbo a la Olimpiada, en Chiapas, la porra de los anfitriones estuvo muy agresiva, se metió conmigo, me arrojaron piedras’.

Por fortuna, me cobijó mi delegación de Quintana Roo, pero sin duda, eso me marcó en mi carrera. Tres años más tarde regresé ahí mismo, ya con más experiencia, y a comparación de la primera vez, hasta con dulces me recibieron”, sentencia.

En total, destaca, ‘representé al estado en cuatro o cinco Olimpiadas Nacionales’.

“Me he ganado mi lugar, me ha costado estar donde estoy, pero a la vez ha sido muy satisfactorio porque también soy mamá y tengo otra carrera, la de enfermería. Para no variar, desde hace tres años, soy jugadora de tocho bandera (corredora y rush) y futbol americano (fullback y linebacker) en Acereros, Valkirias y Linces, otra parte de mi vida y que no dejo de lado.
Imagínate, ‘explotar’ en un campo de tocho es único, pero la playera de árbitro y futbol están marcados en mi piel, nadie lo cambia. No vivo del arbitraje, lo hago por pasión”, expone.

Consciente del momento actual que viven las féminas en diversos rubros, ‘les digo que no se desanimen, los tiempos cambian’.

“Queríamos igualdad, ¿no?, entonces nos toca ponernos en la parte ruda. Querer es poder, no existen impedimentos para nadie. Los mexicanos podemos, lo que pasa es que no nos gusta salir de nuestra zona de confort”, señala.

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