19 de Julio de 2018

Deportes

Pies descalzos, corazón de guerreros

Los niños "Triquis" llegaron a la Riviera Maya como parte del programa "200 mil estudiantes por México".

Algunos niños triquis jugaron descalzos, mientras que otros jugaron con zapatos deportivos. (Adrián Monroy/SIPSE)
Algunos niños triquis jugaron descalzos, mientras que otros jugaron con zapatos deportivos. (Adrián Monroy/SIPSE)
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Rafael Acevedo/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Descalzos como es su costumbre, con humildad y aún sin acostumbrarse al brillo de los reflectores cual infantes que son, el equipo de basquetbol de la Sierra de Oaxaca, los niños “Triquis” como todo mundo los conoce, protagonizaron un partido amistoso dentro del marco de la inauguración del programa “200 mil estudiantes por México”, evento de baloncesto infantil a nivel nacional. Perdieron, pero eso no le importó a los miles de presentes en todo momento les dieran reconocimiento a estos niños que se han convertido en un ejemplo de vida para muchos.

Eran las 2:15 de la tarde y con una ovación de los presentes hicieron su aparición los niños “Triquis”. Con los pies descalzos, pero el corazón lleno de inocencia, pero sobre todo hambre de triunfar. Sus rasgos mezclaban un dejo de asombro, risa y ansiedad por el inicio del juego.

Empieza el juego

Los “Triquis” estaban haciendo lo que mejor saben: jugar basquetbol. Enfrente tenían un rival muy duro, la selección estatal de esta disciplina. El silbato sonó, el balón fue lanzado por el árbitro y ahí inició la transformación de niños a monstruos de la duela. La inocencia de sus semblantes cambió a la de guerreros poderosos.

Cual si estuvieran en un torneo oficial, los “Triquis” no dejaban de acosar a sus rivales. Robos de balones, bloqueos, contragolpes, jugadas personales, de equipo y sobre todo mucho empuje, hicieron que la gente se volcara de algarabía con estas muestras del buen nivel que tienen de juego.

Las acciones se fue perdiendo poco a poco y a pesar del apoyo de los presentes, el cansancio se hizo presente en sus infantiles cuerpos, reflejándose esto en la pizarra, perdiendo la ventaja que llevaban y siendo superados en puntos, finalizando el partido 42 a 35 en favor de los locales.

El resultado fue lo menos importante. La entrega de los niños fue el regalo que nos dejaron a todos los presentes, quienes a cambio les dimos el corazón entero, mismo que se llevaron con amor y la inocencia que los caracteriza.

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