17 de Octubre de 2018

Deportes

De vuelta en el ruedo, Phelps sueña con Río

El histórico nadador olímpico prepara su regreso en el centro acuático de Meadowbrook, donde nada diario ocho mil metros.

Michael Phelps se moja los pies en la piscina del Centro Acuático de Meadowbrook, en las afuetas de Baltimore. (AP)
Michael Phelps se moja los pies en la piscina del Centro Acuático de Meadowbrook, en las afuetas de Baltimore. (AP)
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Agencias
BALTIMORE, Estados Unidos.- Sentado junto a una de las piscinas de su querido centro acuático de Meadowbrook, Michael Phelps observa pensativo las aguas que alguna vez le inspiraron miedo.

"Esto soy yo. Aquí me siento como en casa", comentó.

Es aquí donde Phelps sentó las bases para ser el nadador más exitoso de la historia olímpica. Y donde, luego de regresar a la actividad tras ver que no podía mantenerse alejado de las piscinas, intentará recuperar su estado y añadir más gloria olímpica a su carrera en los Juegos de Río de Janeiro en el 2016, según publica The Associated Press.

Con la mira puesta en el campeonato nacional de este fin de semana en Irvine, California, que ayudará a determinar si está para competir de nuevo o no, Phelps sigue entrenándose en este modesto centro acuático de Baltimore, la ciudad de la que nunca se fue.

Como siempre, lo acompaña un equipo de colaboradores de primer nivel, que incluye ex campeones olímpicos y mundiales.

Nadaba hasta el cansancio

Antes de los juegos de Atenas y de Beijing, Phelps nadaba hasta que no daba más, cubriendo 16.000 metros diarios. Ahora da la mitad de las vueltas, pero pasa más tiempo haciendo pesas, lo que le da un físico más musculoso.

Si bien tiene solo 29 años, edad en la que muchos deportistas alcanzan su pico, Phelps ha recorrido un largo camino con esos brazos y unas piernas más cortas de lo normal para alguien de su altura (un torso largo es una de las claves de su éxito). Su cuerpo no se recupera con la misma velocidad que antes, por lo que trata de fortalecerlo con la esperanza de nadar más rápido en distancias cortas. Ya no competirá en el combinado individual de 400 metros, una prueba agotadora, casi cuatro carreras en una. También hizo a un lado los 200 mariposa, que eran una de sus especialidades.

En el campeonato estadounidense, la prueba más larga que nadará será el combinado individual sobre 200 metros. También estará en tres competencias de 100 m: libre, espalda y mariposa. Sigue siendo un programa duro, pero nada comparado con el de Ryan Lochte, que participará en seis pruebas, o con el de Katie Ledecky, la niña de 17 años que estará en ocho.

El cambio más grande tal vez sea el del personal que lo apoya en el North Baltimore Aquatic Club de Meadowbrook.

Están Yannick Agnel, el gigantesco francés que ganó dos medallas de oro en Londres; Allison Schmitt, quien se alzó con cinco preseas en los últimos juegos; Lotte Friis, un danés con una medalla olímpica de bronce, y Conor Dwyer y Matt McLean, integrantes de relevos que ganaron preseas de oro.

"Si quiero ser el mejor del mundo, necesito el mejor técnico y el mejor grupo de colaboradores del mundo", dijo Agnel.

Phelps sigue siendo orientado por su técnico de siempre, Bob Bowman, quien dice que la competencia es buena para su pupilo.

"Cuando Michael estaba encendido, nadie podía ganarle", expresó Bowman. "Ahora, si Michael está encendido, hay un par de personas que pueden ganarle. Así de buenos son".

Lugar de entrenamiento

Meadowbrook es un sitio inaugurado en 1930 que no impresiona a nadie, en el que Phelps se entrena desde que tenía seis años, siguiendo los pasos de sus dos hermanas, quienes eran también nadadoras.

El centro acuático no cambió demasiado a pesar de la fama que ganó con Phelps. El "salón de pesas" no es más que una carpa sobre un piso de losas. Los ejercicios de barra los hacen con un caño con forma de U, desde unos bloques de cemento. Para llegar al "salón" hay que atravesar un sendero con piedras, en el que Schmitt se cortó recientemente la planta del pie.

"Tal vez no sea bonito, pero funciona", dijo Schmitt. "Es un ambiente hogareño".

Agnel, de hecho, le ve su lado positivo al estado medio decrépito del centro. "Cuando tienes lugares muy modernos y cómodos, tiendes a olvidarte de que hay que sudar", sostuvo. "En cierto sentido, esto nos hace más fuertes mentalmente. Está bueno".

Para Phelps esto es más que un sitio de entrenamientos. Es su casa.

Phelps y Bowman dirigen el centro ahora.

"¿Quién hubiera pensado que el mejor nadador de la historia olímpica es de un suburbio de Baltimore?", expresó Bowman. "Pero todos venimos de algún lado. Y este bien puede ser ese sitio".

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