20 de Septiembre de 2018

Deportes

'Armillita', el indomable

No hay torero sin toro, y eso lo sabe bien Víctor Manuel; por eso, de lidiarlos, pasó a criarlos, a darles vida, a inmortalizarlos...

Entrevistado en su casa de Mérida, acompañado por su familia y mascota, Víctor Manuel Espinosa Acuña <i>Armillita</i>, recordó que a pesar del amor por los toros, se interesó por la arquitectura, estudió la carrera y la ejerció incluso de manera simultánea en algún periodo de su vida. (Jorge Acosta/SIPSE)
Entrevistado en su casa de Mérida, acompañado por su familia y mascota, Víctor Manuel Espinosa Acuña Armillita, recordó que a pesar del amor por los toros, se interesó por la arquitectura, estudió la carrera y la ejerció incluso de manera simultánea en algún periodo de su vida. (Jorge Acosta/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Víctor Manuel Espinosa Acuña (Manolo Espinosa Armillita) arquitecto de profesión, heredero del legado de una dinastía de toreros mexicanos, comparte su corazón con Yucatán, Estado de origen de su esposa y el lugar donde promueve la tauromaquia aportando sus toros de lidia, para mantener vivo el arte que lo enamoró desde niño.

Aunque la capa y la espada nunca le fueron impuestas, su interés por los toros fue natural al crecer en medio de corridas, ruedos y las glorias de su padre Fermín Espinosa Saucedo Armillita Chico, su abuelo, Fermín Espinosa El Campanero o Armillita, y  tíos Zenaido, José y Juan Espinosa Saucedo Armillita.

El talento familiar se consolidó por él (Manuel Espinosa Acuña, el primogénito) y sus hermanos Fermín y Miguel Espinosa Menéndez, también apodados Armillita. Actualmente triunfa la cuarta generación con Armillita IV.

Las primeras ‘luces’

Entrevistado en su casa de Mérida, acompañado por su familia y mascota, recordó que a pesar del amor por los toros, se interesó por la arquitectura, estudió la carrera y la ejercicio incluso de manera simultánea en algún periodo de su vida; no obstante eligió su traje de luces por sobre los planos y se dedicó al 100 por ciento a las corridas durante un largo periodo. 

Con los años y tras su retiro, su labor se amplió al plano de la ganadería en la crianza de toros bravos y posteriormente retomó la arquitectura con proyectos de desarrollo inmobiliarios en su tierra Aguascalientes a lado de sus dos hijos, también arquitectos.

“Fue una decisión terminar mi carrera y luego torear, porque pensaba que si tenía o no éxito en el toreo, al menos tenía una profesión, pero afortunadamente me fue bien. La primera vez que vestí de luces fue en Lima, Perú en 1964, salimos en hombros y es un recuerdo muy bonito”, dijo, al hablar de sus inicios.

"Estudié una carrera, porque si no triunfaba en el toreo, al menos tendría una profesión”

Con el ejercicio del toreo se presentó con éxito en Plazas de Colombia y España, y atesoró tardes en la Monumental Plaza de Toros México, en Guadalajara y Tijuana.  

“En un principio ayuda el nombre, luego es más difícil, porque el nombre es fuerte y te quieren ver como si fueras ‘Armillita’, cuando estas empezando. Pasar esa etapa fue duro, luego solo dependió de mí, luego de superar la novedad del nombre sólo queda la responsabilidad, para con la gente cumplir la expectativa”, apuntó.

En su historia figura el día 19 de diciembre de 1965 cuando hizo el paseíllo a través del ruedo de la plaza Monumental de México, donde recibió el doctorado en tauromaquia de manos de su padrino, Manuel Capetillo Villaseñor; y con el sevillano Jaime Ostos Carmona, quien compareció en calidad de testigo. En ese marco recibió la borla de matador de toros.

“Uno cumple su función, la alternativa es un paso, porque vas con animales más serios, alternantes más importante, y nadie da la mano para pasar, sino hay que ganarte el lugar a fuerza, como dé lugar, pasarlo es difícil, sostenerlos también, todo cuesta”, abundó.

El retiro

Con la filosofía que todo tiene su tiempo, en los 90 se retiró de la tauromaquia, para dedicarse a la arquitectura y a su rancho ganadero de toros de lidia. 

Yucatán apareció en el mapa de su vida, cuando se enamoró de Karla Cáceres Álvarez, oriunda de Mérida, su segundo hogar, al que visita al menos tres veces al año para disfrutar tiempo de calidad con la familia. Actualmente se encuentra en la entidad en su calidad de ganadero, ya que seis de sus toros estarán en la corrida de este 1 de enero.

“Yucatán es mi país favorito, y lo mejor es que no necesito pasaporte, lo digo con cariño y respeto: es único”, dijo sonriente al referirse a su amor por el Estado, sus tradiciones, cultura, sitios arqueológicos, históricos y gastronomía,  se considera un fiel admirador de la tierra del mayab. 

Respecto a las nuevas generaciones de toreros, considera que al igual que su generación deben esforzarse para abrirse camino, jugarse la vida en la corrida, enfocarse en su pasión y construir su prestigio para ganarse el respeto de plazas tan difíciles como las españolas. 

Tradicional corrida

Este 1 de enero del 2016, Yucatán tendrá nuevo rejoneador en Cuauhtémoc Ayala, quien recibirá el doctorado en la tradicional Corrida de Rejones de Año Nuevo en la Plaza Mérida.

Ayala tendrá como padrino ni más ni menos al caballista potosino Rodrigo Santos y como testigo a Emiliano Gameros, quienes despacharán el encierro de Manuel Espinoza, el cual ya fue aprobado por las autoridades del Coso de Reforma.

Con esto Cuauhtémoc Ayala será el segundo caballista yucateco en tomar la alternativa en la Mérida. Anteriormente lo hizo el centauro tixkokobense Fernández Madera. 

Además estarán presentes los Forcados Teziutecos.

El rejoneador Rodrigo Santos llega a esta corrida con 25 años de alternativa, la cual tomó en 1990 en la Plaza México, de manos de Jorge Hernández Andrés y como testigos Gerardo Trueba y José María Fuentes, con toros de Juan Antonio González. 

Santos Alonso es originario de San Luis Potosí, hijo de don José Santos, rejoneador, y es quien ahora será el que apadrine al rejoneador yucateco Ayala en una gran tarde con toros de Manuel Espinoza.

Es considerado uno de los rejoneadores más importantes de la baraja mexicana y lo respalda una intensa y brillante trayectoria. El potosino ha realizado tres campañas en Europa, en los años 1992-93 y 98, en las cuales sumó más de 80 corridas entre España, Francia y Portugal. 

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