21 de Septiembre de 2018

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'La 68' apagó sus luces con broche de oro

Tras 8 años de ser un referente cultural de Mérida, la Casa de Cultura Elena Poniatowska cerró sus puertas con un nutrido concierto.

La Casa de Cultura Elena Poniatowska puso fin a sus actividades este miércoles con  Noche de Jazz con Roberto Verástegui a la que asistió bastante público. (Imágenes de SIPSE)
La Casa de Cultura Elena Poniatowska puso fin a sus actividades este miércoles con Noche de Jazz con Roberto Verástegui a la que asistió bastante público. (Imágenes de SIPSE)
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Joel González/ SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Con un númeroso público que asistió a la Noche de Jazz con Roberto Verástegui (espectáculo que formó parte de las actividades del Mérida Festival Brass), así como una reunión entre amigos, el pasado miércoles la Casa de Cultura Elena Poniatowska puso fin a sus actividades y cerró sus puertas para no volver a abrirlas.

Después de ocho años dejó de ser un negocio debido a que el centro cultural solo captaba recursos suficientes para pagar la nómina de los empleados y no recibía apoyos de ningún tipo para su operación; esos fueron los motivos que dio a conocer la propietaria de Casa de Cultura conocida con La 68, Paula Haro Poniatowska.

Explicó que el recinto tenía diversas funciones: contaba con restaurante, ofrecía talleres, era un espacio para el cine y además una tienda; siendo la primera la que más gente captaba entre sus clientes.

“No jaló; no sé si es porque no lo supe hacer bien si fue porque no le dediqué más tiempo, yo soy una madre de familia con tres hijos”, argumentó.

Mal sabor de boca

Compartió que durante el período de funcionamiento, La 68 recibió esporádicamente apoyos solo para la realización de talleres por parte de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), sin que ningún funcionario público se presentara para ver cuáles eran las necesidades de este espacio cultura.

“Ya le lloré todo lo que le tenía que llorar y ahora ya estoy feliz”

Para finalizar Haro Poniatowska recordó que hace seis meses compraron otra parte del predio y le invirtieron más de ciento ochenta mil pesos pero la compañía de luz nunca fue a conectarles la corriente eléctrica.

La noche de jazz tuvo una gran respuesta por parte del público yucateco que una hora antes del inicio ya había llenado el recinto. El espacio resultó insuficiente, sin embargo, el público siguió entrando para presenciar de pie el concierto.

La noche fue inolvidable para los apretados asistentes quienes pudieron disfrutar sobre el escenario de la gran interpretación del músico principal, el pianista Roberto Verástegui, quien estuvo acompañado  por Juanjo Guillén en el vibráfono, el corno de Juanjo Pastor y el percusionista argentino Norberto Di Bella; así como los músicos invitados Gina Osorno y Hugo Aguilar, quienes interpretaron diferentes estándares de jazz.

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