19 de Agosto de 2018

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Museo Nacional de Antropología festeja sus 50 años

El recinto exhibe una muestra de códices considerada entre los acervos más importantes del mundo.

Expertos aseguran que el Museo de Antropología debe de repensarse y reorientarse. (Archivo/Notimex)
Expertos aseguran que el Museo de Antropología debe de repensarse y reorientarse. (Archivo/Notimex)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Bajo la custodia del monopolito de Tláloc, el Dios de la Lluvia entre los aztecas, el Museo Nacional de Antropología (MNA), que se yergue orgulloso en la turística zona de Chapultepec, cumple 50 años con nuevas salas y una exposición de códices prehispánicos nunca antes vista.

El edificio, construido por el eminente arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, fallecido en abril del 2013, que diseñó también la Basílica de Guadalupe y el Estadio Azteca, fue inaugurado el 17 de septiembre de 1964, de acuerdo con Ansa Latina.

Para festejar, el recinto que recibe 2 millones de visitantes cada año comenzó a exhibir desde el pasado día 17 una colección de códices que normalmente sólo son accesibles a los investigadores por cuestiones de conservación.

Los ejemplares salieron de sus empolvados estantes de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y fueron reconocidos por la UNESCO en 1994 como parte de su programa Memoria del Mundo. Se trata de un acervo, uno de los más importantes del mundo, compuesto por un centenar de originales y 90 copias.

Otras actividades conmemorativas consisten en un homenaje al diseñador del icónico museo, el arquitecto, urbanista, escultor, funcionario público y educador Pedro Ramírez Vázquez.

Algo que hace de este escenario, donde se puede lanzar una mirada múltiple al complejo mosaico de las culturas antiguas de México, una experiencia casi sobrenatural, es que parte de la etnografía del espacio fue diseñada por las propias comunidades indígenas representadas. 

Además, grandes artistas de la época en que fue construido, como Rufino Tamayo, fueron convocados para diseñar el inmueble, que "resguarda y custodia los tesoros de una cultura milenaria", en palabras del eminente historiador de la época prehispánica, Miguel León Portilla.

Ambición de arquitectos

La idea de crear el museo surgió de una plática entre Ramírez Vázquez y el entonces ministro del Trabajo Adolfo López Mateos, quien le preguntó cuál sería el equivalente a la ambición de todo arquitecto de la antigüedad de erigir una catedral y él sin dudar respondió que este museo.

Cuando fue electo López Mateos como presidente, le dio a conocer al arquitecto que apoyaría la construcción de este recinto emblemático, según confesó el propio Ramírez Vázquez en una entrevista hace una década, al cumplirse 40 años del MNA.

Proyectado durante dos años tras una amplia labor de investigación, su edificación demoró apenas 19 meses, con la participación de un equipo de 70 técnicos, ingenieros, arqueólogos, antropólogos e historiadores.

La "joya" del museo es Tláloc, escultura de siete metros de alto y 168 toneladas de peso, fue colocada a la entrada y traída de Coatlinchán, a 40 kilómetros de distancia, con la oposición de sus pobladores, que casi provocaron una revuelta, con el apoyo del Ejército y mediante complejas maniobras para el traslado.

Retos y críticas

Inmerso en una continua renovación museográfica, el museo resiente el paso del tiempo y a sus 50 años enfrenta nuevos retos y no está exento de las críticas.

Marie-Areti Hers, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que debería ponerse al día pues exhibe información desactualizada, además de reorganizarlo en forma más lógica evitando en enfoque centralista. "Es muy difícil armar un discurso coherente sobre la historia nacional y frente a tanta variedad" pero "hay que liberarse de la perspectiva centralista", señaló.

Hers opinó que a sus 50 años el MNA, como cualquier museo, "debe ir pensando en reorientarse", aunque admitió que esto "significa complicaciones, presupuestos y consenso entre arqueólogos".

"Por más que se pongan piezas nuevas no es suficiente, creo que se debe repensar qué queremos decir al público de la historia antigua y qué vamos a callar por ahora, no porque sea secreto, sino porque no se puede mostrar todo", afirmó.

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