24 de Septiembre de 2018

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“Cada vez que llego a Mérida la siento una ciudad diferente, con otro ritmo; tranquila, relajada, con mucha paz”, afirmó Carlos Espejel.

El actor mexicano Carlos Espejel señala que su objetivo como maestro de actuación es formar a los jóvenes para exportar su talento a todo el mundo. (Milenio Novedades)
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MILENIO NOVEDADES
MÉRIDA, Yucatán.- Escuchar el nombre de Carlos Espejel es un viaje a nuestro pasado que nos transporta de inmediato a la década de los ochenta y nos hace recordar con nostalgia esas inolvidables frases que nos acompañaron en nuestra infancia como: “me das meyo” y “¿qué pasa, Chato?”.

Esto de los personajes más queridos y recordados como “Chiquidrácula” y “Carlinflas”, que encarnaba en el programa televisivo infantil Chiquilladas, plataforma que hizo popular a ese carismático niño actor, que actualmente cuenta con 42 años de edad y reside en la capital del país, aunque realiza visitas constantes a Mérida, por cuestiones de trabajo.

En entrevista con MILENIO NOVEDADES, el actor mexicano nos comparte sus vivencias, proyectos y experiencias que durante todos estos años forman parte de su vida dentro del mundo artístico, de la cual comenta “es muy linda, con unos padres maravillosos, una infancia divina”, en la que  disfrutó de muchos viajes que le permitieron conocer mucha gente. “Era famoso; llegó el momento en el que yo era el niño más famoso de América Latina”, dijo.

Sin embargo, el precio de este arraigado cariño que la gente tiene a sus personajes propicia que en ocasiones la gente olvide que se trata de un actor con una larga trayectoria de más de tres décadas, que cuenta en su haber con una decena de telenovelas, participación estelar en los programas más importantes de comedia de la televisión y una filmografía de 14 películas, en algunas de las cuales aportó su voz a conocidos personajes como en la saga de “La Era del Hielo”, en la que interpretó a “Sid”.

“El tener personajes tan conocidos te limita, porque la gente insiste en percibirte de esa manera; desean seguir reviviendo esa experiencia, esa época, esa emoción o ese personaje y uno, como actor, insiste en hacer cosas diferentes. 
Sin embargo, agregó, no le tengo recelo a mis personajes, sino todo lo contrario, les tengo cariño y los cuido; incluso cuando me lo piden, los interpreto con mucho gusto. De hecho sigo haciendo a “Chiquidrácula” y “Carlinflas”; actualmente los estoy presentando en la ciudad de Los Ángeles, California.

Carlos Espejel no sólo es hombre de carácter divertido y plagado de triunfos, sino que a lo largo de sus 33 años de carrera artística continuó con su capacitación en diversos países a través de su participación en talleres y seminarios de actuación. Esta experiencia es de gran utilidad para aplicarla con sus alumnos.

Cuestionado sobre su percepción del medio artístico en Mérida, comentó que pese a que hay talento, en lo que respecta a la producción en general, al igual que en todo el país “está detenido, atorado, sin una oferta clara, propositiva o diferente”.  
A pesar de que el medio artístico local lleva mucho tiempo realizando diversas propuestas, lo percibe poco productivo, “quizá esto se deba a que tenga poco intercambio con lo que se realiza fuera de la entidad”, comentó.

“Mi meta es crear un semillero de actores; un referente para generar artistas que se “exporten” y que se escuche lo que está pasando en Yucatán; que los alumnos sean llamados para hacer audiciones (castings) en el Distrito Federal o Colombia, por ejemplo”, agregó.

En lo que respecta a su trabajo actoral, señaló que participa en la serie “Familia en Venta”, de la cadena televisiva  “Mundo Fox” y que se transmite en Estados Unidos a través de televisión por cable, la cual es grabada en Colombia en formato de cine y le aporta gratas experiencias a su carrera.

“Estoy promocionando la serie y eso me tiene entusiasmado, ya que de ahí pueden salir otros proyectos. Espero que nos vaya bien”, indicó.

De igual manera, durante la amena entrevista, el actor habló también de sus sueños, entre los cuales se incluye en un futuro establecerse de manera permanente en Mérida para disfrutar a su hijo, ya que “cada vez que llego a Mérida siento que llego a una ciudad diferente, con otro ritmo; tranquila y relajada. La Blanca Mérida me llena de mucha paz”, agregó.

Indicó que otra de las cosas que le gustaría realizar más adelante es vivir durante algún tiempo en Barcelona, conocer las playas de Tailandia, estudiar comedia del arte en Italia y tener tiempo y dinero para disfrutar más de su familia.

Al invitarlo a hacer una reflexión de lo que es su vida comentó: “no me arrepiento de nada, sólo que hay situaciones que se hubieran evitado. Soy muy miedoso con el asunto del dolor”, dice.

“Respeto y reconozco que detrás de las máscaras de teatro hay una persona; algunas de ellas con mucho dolor, mucha depresión y tener dinero, una cuenta de banco, fama, una casa, no terminan por resolver la vida, si no se resuelven las cosas importantes. Respeto a quien busca otras salidas, ya que sus razones tendrá; más que como actor, como ser humano”, aseveró.

El actor comentó que se siente muy contento, feliz, satisfecho; cambió para bien y algunas cosas las hizo bien y otras mal, pero se siente en paz y animoso de seguir adelante, “aunque ya tengo 42 años me siento joven, sin ninguna sensación de ya estar viejo”, expresó con picardía y platicó una anécdota que simboliza lo que es su vida.

“Hace un par de días que llegué a Mérida acudí a retirar dinero a un cajero, pero me fue imposible debido a que mi tarjeta procede de un banco diferente, así que llamé un taxi para que me llevara a intentarlo a otro sitio. Llegamos y dentro se encontraba un señor mayor; insertó su tarjeta, probó una opción, luego otra y otra. Luego de varios minutos la retiró y nuevamente repitió todas las operaciones. 

Ya habían transcurrido más de 20 minutos, por lo que entre en calor y comencé a desesperarme. Cuando quise hacerselo saber me dice: ‘¡Carlitos Espejel! ¡No sabe usted cuanto lo admiro!’, el comentario me hizo esbozar una sonrisa, olvidándome del malestar y regresándome a la armonía que generalmente enmarca mi vida”, dijo.

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