23 de Septiembre de 2018

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'Niñitos', un golpe bajo al Presidente de Rusia

La película denuncia graves problemas sociales que son ignorados por el Gobierno.

El presidente ruso, Vladímir Putin. (EFE/Archivo)
El presidente ruso, Vladímir Putin. (EFE/Archivo)
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EFE
MOSCÚ, Rusia.- La película rusa 'Niñitos' (Détochki), es un puñetazo en el estómago al 'Putinismo', protagonizado por unos huérfanos que apuñalan a los desalmados a plena luz del día, denuncia graves problemas sociales ignorados por el Kremlin.

"En la guerra está permitido matar", asegura uno de los huérfanos, que fue a parar a un orfanato tras el asesinato de sus padres a manos de unos mafiosos, para justificar moralmente sus actos.

Los adolescentes, que se ganan la solidaridad de la sociedad en la película y la admiración del espectador en los cines pese a tomarse la justicia por su mano, tienen 12-14 años, el tiempo que lleva en el poder el líder ruso, Vladímir Putin (1999-2013).

El objetivo de su particular guerra contra el mal son los pedófilos, los padres que abusan de sus hijos, los militares que maltratan a los reclutas, los médicos que se niegan a operar a los niños de familias pobres, los narcotraficantes, etc.

"Es un cuento en el sentido de que hay buenos y malos. Pero también queríamos hablar de los problemas que nos preocupan, lo que convierte a la película en una fábula moral con una fuerte crítica social", aseguró a EFE su director, Dmitri Astraján.

La cinta, de presupuesto medio, ha calado en la audiencia precisamente por la crudeza del mensaje y de las imágenes, en las que el espectador no puede evitar solidarizarse con esos justicieros, aunque asesinen a diestra y siniestra.

No es casual que los huérfanos sean los protagonistas, ya que Rusia no ha podido solucionar ese problema desde que numerosos niños perdieran a sus padres durante la Segunda Guerra Mundial.

Sólo recientemente el Kremlin decidió promover la adopción nacional e invertir dinero en la modernización de los orfanatos, tristemente conocidos por sus pésimas condiciones de vida y el maltrato a los menores.

Justicieros por propia mano

El protagonista, Vania (Iván), que mató a su padre para que no violara a su hermana, es uno de los cientos de miles de huérfanos sociales, es decir, a cuyos padres el Estado les retiró la custodia por alcoholismo o abusos.

Las primeras escenas en la que se puede ver a un diputado y a otros altos funcionarios intentando llevarse a la cama a niñas de 6 o 9 años agitan la conciencia del más incrédulo de los espectadores.

En esta fábula, los malvados reciben su merecido, ya que antes de que logren consumar su perverso plan son apuñalados por unos adolescentes con capucha.

"Son ángeles de la venganza que han venido a castigarnos por nuestros pecados", asegura el jefe de policía que persigue a los niños.

Pese a que varios de esos actos son perpetrados a plena luz del día, la policía no logra convencer a nadie para que declare contra los huérfanos, en una demostración de la crónica desconfianza de los rusos hacia las fuerzas del orden.

No hay gestos de rabia u odio en los rostros de los niños, sólo un profundo sentido de la justicia, los niños cometen los asesinatos sin aspavientos, sin ensañarse en sus víctimas, tras lo que regresan a sus estudios y sus partidos de fútbol.

Pureza moral

"Aun siendo asesinos, los niños son el símbolo de la pureza moral. Ellos no se venden, no comprometen sus valores", aseguró el cineasta, que rodó la película en Bielorrusia para abaratar costos.

Y es que los asesinados no son la escoria de la sociedad, sino gente depravada, pero aceptada por la sociedad como si se tratara de gente decente, en una dura crítica contra la degradación moral de la Rusia de Putin, más estable, pero igual de corrupta que antaño.

"Las autoridades dicen que debe haber orden y disciplina, pero no hacen nada. La película es una advertencia. Si nos quedamos con los brazos cruzados, puede ser demasiado tarde", señala el director.

Algunos críticos y comentaristas han advertido sobre que la película puede animar a los ciudadanos a tomarse la justicia por su mano ante la inacción de las autoridades.

"Si ocurre algo no será por culpa de la película. El arte no tiene influencia directa sobre el comportamiento de la gente", se defiende Astraján.

Al Parlamento

El diputado socialdemócrata Iliá Ponomariov escribió una crítica en la que comparó la visión de la película con un partido de fútbol por las emociones que causa y propuso exhibir la película en el Parlamento.

"Es una auténtica enciclopedia de la Rusia actual", reza la crítica de la revista 'Afisha', que pronosticó que 'Niñitos' será un gran éxito de descargas en internet, dada la renuencia de algunos cines a proyectar la cinta.

Al final y esa es la moraleja de esta fábula, los 'niñitos' caen en una trampa y son rodeados por la policía, pero cientos de niños encapuchados acuden en su ayuda y se interponen en su camino armados con cuchillos, emotiva y espeluznante escena que cierra la película.

"El único efecto especial es que casi toda la gente llora al ver la película. Aún se puede sorprender al mundo sin hacer cine americano", sentencia Astraján.
Ignacio Ortega

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