24 de Septiembre de 2018

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Niños mexicanos marginados brindarán concierto en NY

Seleccionados de entre 55 orquestas Esperanza Azteca tocarán este jueves en el marco de la reunión anual de la Clinton Global Initiative.

Los 33 mejores estudiantes del conjunto de orquestas Esperanza Azteca brindarán un espectáculo en NY. (Agencias)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- La reunión anual de la Clinton Global Initiative cerrará este jueves con un grupo de invitados especiales que no son jefes de estado ni activistas, sino niños de comunidades desfavorecidas de México que tocan música clásica.

"Fundación Azteca es miembro de la Clinton Global Initiative ... (y) hace cuatro años uno de los compromisos que hicimos fue crear la primera orquesta Esperanza Azteca en México. Cuando se enteró el (ex) presidente (estadounidense Bill) Clinton que no habíamos creado una orquesta sino 55... y vio la magnitud del trabajo, entonces dijo, `Merecen un reconocimiento especial'", explicó recientemente Esteban Moctezuma, presidente ejecutivo de la fundación que ha generado las orquestas Esperanza Azteca, en la sede de la fundación, dio a conocer The Associated Press.

Por eso, 33 de los mejores estudiantes del conjunto de orquestas, de entre 8 y 15 años, se presentarán el jueves en Nueva York en el último día del foro creado por Clinton para discutir proyectos de desarrollo social y ecológico. El miércoles, la orquesta daba un concierto en la emblemática Iglesia de San Pedro en Manhattan.

El repertorio de ambas presentaciones incluye música europea y mexicana como "Bésame mucho" de Consuelo Velázquez y la "Novena Sinfonía" de Beethoven.

Moisés Adolfo Tlaxcaltécatl, de 9 años, interpretará un solo de trompeta, pero dice que no siente nervios por presentarse en público y en cambio le gusta tocar música "para viajar mucho y conocer el mundo".

Tlaxcaltécatil, quien proviene de una familia de músicos, se inició en la orquesta con apenas 3 años de edad. Eligió la trompeta porque "no alcanzaba los demás instrumentos", dijo recientemente en la escuela de Esperanza Azteca en la ciudad de Puebla, donde estudia música.

Javier Alfonso Medina estudia con Moisés y lo acompaña en Nueva York, donde interpretaría solos de violín.

Medina dice que el violín es "fácil" y aunque su papá es mariachi, a él le "gusta más la clásica". Sus compositores favoritos son Mendelssohn y Tchaikovsky. A los 11 años se ha presentado en Bellas Artes y el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.

Para la orquesta, al igual que para los pequeños, es la primera invitación a un encuentro internacional de esta magnitud.

Alegría como antídoto

"El antídoto de los nervios es la alegría y estamos súper alegres", dijo en el plantel de Puebla Julio Saldaña, director artístico de Esperanza Azteca a nivel nacional.

Los chicos tuvieron una buena práctica para su viaje: recientemente ofrecieron un concierto con el famoso violinista estadounidense Joshua Bell en la prestigiosa Sala Nezahualcóyotl de la Ciudad de México, donde presentaron la "Obertura 1812" de Tchaikovsky.

Sus conciertos son una pequeña muestra del trabajo de cientos de personas.

El proyecto surgió cuando un grupo de madres de familia acudió al empresario Ricardo Salinas Pilego, creador de Fundación Azteca, para pedirle apoyo para que sus hijos siguieran aprendiendo a tocar violín con Saldaña y le mostraron un CD de El Sistema venezolano. Al final la fundación decidió formar toda una orquesta, para lo cual viajó a Venezuela a conocer el sistema de educación musical infantil que funciona en el país sudamericano desde hace 30 años y cuyo ex alumno más prominente es el director Gustavo Dudamel.

En la actualidad hay orquestas de Esperanza Azteca en todos los estados mexicanos y la Ciudad de México, a excepción de Zacatecas, Colima y Tamaulipas. En el resto de los estados del norte del país, con los mayores estragos por la violencia del narcotráfico, hay varias orquestas, incluyendo Chihuahua donde tan solo en Ciudad Juárez hay dos, que también se presentarán en los conciertos de Nueva York.

De 2009 a la fecha Esperanza Azteca pasó de una a 55 orquestas y de 200 a 13.000 niños. Fuera de México hay una orquesta en El Salvador y el próximo año se espera crear más en Colombia, Guatemala, Perú y una segunda en El Salvador.

Amplia demanda

"Lo que hemos hecho nosotros es solamente responder a la demanda. Nosotros no hemos abierto una sola orquesta que no nos haya sido demandada", Moctezuma.

Para asegurar la continuidad del proyecto se buscó que las orquestas tuvieran apoyo de la Cámara de Diputados federal, del gobierno estatal, de Fundación Azteca y de un patronato local con ciudadanos y empresarios de cada ciudad, dijo Moctezuma, y precisó que cada orquesta cuesta 3 millones de pesos (250.000 dólares aproximadamente) al nacer, por el costo de los instrumentos clásicos. Al año siguiente el costo se reduce a 2 millones de pesos (150.000 dólares), con los que se cubre principalmente el salario de los maestros, la renta de las sedes y los uniformes para las presentaciones.

El patronato de las orquestas puede apoyar a algunos niños muy necesitados con transporte para que lleguen a la escuela de música, e incluso con atención médica o psicológica.

"Lo que nos sucedió es que uno pensaba, `yo tengo esta orquesta, ya que está creada tengo estos gastos fijos y ahí queda todo'. Pero no, pues una orquesta es una comunidad, una orquesta es una comunidad humana", dijo Moctezuma.

Diferencias con Venezuela

A diferencia de El Sistema venezolano, cada orquesta tiene un coro y hay un profesor especializado para cada instrumento, por lo que cada orquesta tiene por lo menos 16 maestros.

"Aunque aparentemente lo vuelva un poco más caro, en realidad es tal el nivel de calidad y es tal la rapidez con la que los niños aprenden, que el modelo se ha contagiado", dijo Moctezuma. De hecho, uno de los mayores retos que ha enfrentado el proyecto es la falta de maestros.

"No tenemos suficientes profesores y los profesores son la piedra angular", dijo Saldaña. "Los profesores que están 20 horas a la semana con los niños son los que de alguna manera fabrican este milagro".

Por lo mismo entre sus 853 maestros se han incorporado 60 provenientes de Cuba, España, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Chile y países de Europa del Este.

Las clases son intensivas, cuatro horas de lunes a viernes, para los integrantes de las orquestas infantiles, de 5 a 17 años. Últimamente también han comenzado a surgir orquestas juveniles para quienes quieran continuar con sus estudios, con integrantes de entre 17 y 25 años.

Los estudiantes pueden optar por aprender una licenciatura en música con Esperanza Azteca o continuar sus estudios en otras universidades y conservatorios. También pueden convertirse en maestros de las orquestas y en el futuro se planea establecer un programa en el que puedan trabajar como lauderos.

Les gusta, pero no serán músicos

Pero los encargados del proyecto tienen claro que no todos los niños terminarán por convertirse en músicos profesionales.

"El 75% de esos chavos (niños) involucrados no van a ser músicos, no quieren ser músicos, pero están sensibilizados a la música", dijo Saldaña. "No solamente van a ser mejores públicos sino que van a ser seres humanos que trabajan en equipo, que están revindicando lo que es el trabajo, el esfuerzo... van a ser empresarios, o ingenieros, o lo que sea, pero con otra visión de la vida", agregó el violinista cuyo trabajo previo a Esperanza Azteca incluyó presentaciones para refugiados de guerra en Europa y otros grupos vulnerables.

"Nuestro lema es que no estamos creando mejores músicos sino que estamos creando mejores seres humanos a través de la música", señaló Moctezuma. "Todos ellos están usando la música como un elemento de transformación personal y familiar, y me atrevo a decir que hasta comunitario".

Los estudiantes como Karen Michelle Mendoza Ramírez, de 13 años, cuyas familias no habían tenido músicos antes, están convencidos de los beneficios que les trae un proyecto como Esperanza Azteca.

"Ahora siento que soy más responsable, antes llegaba a hacer tareas en la noche, ahora tengo que llegar en mi casa y en la noche apurarme a la tarea con tal de venir (a la orquesta), aunque esté lloviendo" dijo Mendoza quien toca el chelo y viajaría a Nueva York para el concierto. Cuando los niños aprenden música "conocen mejor el mundo, siento que es una gran manera de conocerse igual a uno mismo".

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