19 de Octubre de 2018

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Llega el 'bastardo' de La dictadura perfecta

La película de Luis Estrada se estrena este 16 de octubre; cuenta con las actuaciones estelares de Damián Alcázar y Joaquín Cosío.

Carmelo Vargas (Damián Alcázar) es el protagonista de La dictadura perfecta. (Milenio)
Carmelo Vargas (Damián Alcázar) es el protagonista de La dictadura perfecta. (Milenio)
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Ivett Salgado/Milenio
MÉXICO, D.F.- Con el estreno de La dictadura perfecta, Luis Estrada revelará el linaje de Carmelo Vargas, el próximo candidato a la presidencia del país e hijo ilegitimo de Juan Vargas, a quien el público recuerda como el alcalde corrupto que buscó una gubernatura en La ley de Herodes.

“Ambas películas son complementarias, hay una anécdota, aún no confirmada, de que Carmelo Vargas (Damián Alcázar) es hijo ilegitimo de Juan Vargas, de La ley de Herodes; si el espectador ve la película con detalle, encontrará la respuesta”, dijo Luis Estrada.

De alguna manera, el cineasta conectó ambas historias para cerrar un ciclo profesional, pues nunca imaginó que su crítica al sistema político derivaría en una tetralogía que dio paso a Un mundo maravilloso, El infierno y ahora La dictadura perfecta. “Todo fue fortuito”, comentó.

“Esto demuestra lo ingenuo y lo ignorante que soy; cuando escribí la Ley de Herodes con Jaime (Sampietro) pensamos que el país no podría estar peor, viendo los niveles de corrupción, impunidad y autoritarismo, pero ¡oh sorpresa! todo se puso peor.

“Se sumaron eslabones a una cadena cada vez más problemática, de más desigualdad social y más violencia. Ahí nace La dictadura perfecta”, agregó Estrada, quien realizó un retrato sobre un gobernador que busca llegar a la presidencia con apoyo de la televisión.

Con La dictadura perfecta, el cineasta cierra un ciclo profesional que inició con la Ley de Herodes y El infierno

El tema se volvió relevante para Luis, cuando observó que más del 70 por ciento de la población nacional recibe información a través de la tv. “El problema es cuando esa televisión se usa con fines políticos, se convierte en un electrodoméstico muy riesgoso.

La ley de Herodes era una primera visión de una dictadura perfecta en el siglo XX; previo a La dictadura perfecta, me pregunté cómo sería una en el siglo XXI”, añadió Estrada sobre el origen de su más reciente película, que llegará a la pantalla el próximo 16 de octubre.

Con La dictadura perfecta, el cineasta cierra un ciclo profesional. “No sé qué va a ser de mi vida, ni de mi futuro, pero cierro un ciclo acerca del poder y del sistema político, ahora solo me pregunto si este PRI que regresó se va a quedar hasta el fin de los días y un ratito más.

“En la parte personal no especulo, así como soy, osado e intrépido, para hablar del posible futuro del país, donde no me gusta especular es en mi futuro ni en mi vida, porque cada película me marca de manera diferente”, dijo Luis respecto a su futuro inmediato.

Ya sea en el set, o como escritor, Estrada continuará exponiendo su punto de vista. “No sé hacer otra cosa, me gustaría dedicarme a escribir; no tengo la relevancia para hacer un libro de memorias, pero sería muy interesante por la cantidad de chismes que hay a mi alrededor.

“Tengo anécdotas muy ridículas, dos partidos políticos me han ofrecido ser diputado federal, tuve  enfrentamientos muy desagradables con personas muy poderosas es difícil imaginar, pero cuando se estrene la película, veré por dónde me muevo”, concluyó Estrada.  

Historia futurista

Aunque La ley de Herodes se convirtió en un filme polémico y exitoso, Luis Estrada no pensó en dar continuidad a su crítica política. “Los ciclos se completaron accidentalmente, una historia me llevó a la otra”, comentó.

“Fueron el tono, la situación del país y la presencia de los actores que se hilaron por accidente, el público podía conectar las películas, pero con La dictadura perfecta sí hubo una decisión deliberada por conectar las historias del pasado”, dijo.

El cineasta decidió filmar La dictadura perfecta como una historia futurista del país. “Corría el riesgo de que la cinta no se estrenara pronto, por eso tomé una decisión arriesgada, el planearla como una ciencia ficción de política; es una película pensada en el futuro.

“Esta historia concluye en el 2018, donde encontraremos la respuesta a lo que hoy vivimos; ese año veremos si eso que ocurrió en 2010 y 2011 ocurrirá con otros gobernadores que se están apuntando y gastando la lana”, finalizó.

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