21 de Octubre de 2018

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Vende cultura y tradición en prendas textiles

Claudia se dedica a comercializar ropa que es bordada en comunidades indígenas mexicanas.

Claudia Bo se dedica a la comercialización de artesanías bordadas mexicanas. (Adrián Barreto/SIPSE)
Claudia Bo se dedica a la comercialización de artesanías bordadas mexicanas. (Adrián Barreto/SIPSE)
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Adrián Barreto/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Claudia Bo ha reunido el trabajo artesanal de mujeres de la zona indígena para generar un proyecto de diseño de modas que a la vez preserva la cultura mexicana, que estampan en sus prendas, y que busca el camino de la sustentabilidad.

Desde Frida Kahlo, que se ha convertido en el diseño preferido de los turistas, hasta el semblante del Santo, el Enmascarado de Plata, y las calaveras, diversas figuras quedan en lo que ella llama “obras de arte enmarcadas en un pedazo de tela”.

“Esta actividad es divertida, porque la logística no es sencilla. Los tiempos de entrega son complejos pero es comprensible, porque trabajo con personas de comunidades de otros Estados y las condiciones de comunicación no son las más óptimas y eso lo complica, pero yo lo veo como parte del proyecto, eso es bonito”, presume.

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Ella diseña vestidos, corsets, blusas, bolsas, faldas y trajes de baño y todo donde se pueda hacer un bordado, propone lineamientos generales de los bordados y manda las telas a Chiapas, Oaxaca, y especialmente a Hidalgo, donde las manos de las creativas y su cosmovisión del mundo dan forma a los bordados que llevan el nombre de Tenango (bordado otomí), que completan lo atractivo de estos diseños.

“Las comunidades son libres de poner lo que quieran, colores, tamaños. Lo que hago yo es decir quiero un ave, mariposas o flores, que es lo que principalmente les gusta a la gente; y ellas diseñan sus bordados a su estilo y una vez que los regresan, se ensamblan para dejarlos listos para comercializar”, apunta.

Escaparates

Con un año de trabajo en este proyecto, que desbancó a otros, encontró un espacio en la tienda La Milagrosa, que se ubica en el Jardín de Marieta, un acogedor espacio de la Quinta Avenida, entre las calles 8 y 6, donde la imagen de Frida Kahlo rebosa por cada rincón.

“Otros diseños se van a Mayakoba, y otros se comercializan por Facebook, especialmente para Monterrey, Guadalajara y Distrito Federal”

“Otros diseños se van a Mayakoba, y otros se comercializan por Facebook, especialmente para Monterrey, Guadalajara y Distrito Federal”, comenta, y aunque aún es momento de reinvertir, espera que ese esfuerzo de un año sea el motor del objetivo principal de generar una cadena productiva que beneficie a las tres comunidades con las que trabaja. 

“Esto se trata de preservar las costumbres del bordado de las mujeres indígenas, sino de promover nuestra cultura que es admirada en otras partes del mundo, que fue una condicionante para registrar los derechos de mis diseños; pero quiero generar empleo más estable para esas 30 personas que trabajan conmigo y sumar más, de otros Estados, me refiero, porque es una tradición del bordado que las nuevas generaciones ya no practican”, dice esperanzada.

El siguiente paso del proyecto es trabajar con comunidades de la región peninsular, e inició con Valladolid de donde ya salió una colección de vestidos también bordados. 

“Yo les diría a la gente que le guste esto y otras creaciones que no regateen lo que se hace en las comunidades, lo que ellas hacen conmigo les lleva hasta un mes y medio y lo que uno hace es regatear la cultura, cuando su valor ni siquiera se mide en dinero”, invita.

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