24 de Septiembre de 2018

México

Alcalde priista michoacano despacha en el exilio

La violencia generada por Templarios obligó a Guillermo Valencia dejar su municipio, Tepalcatepec, al no contar con ningún apoyo, ni de su partido.

Grupos de autodefensa a quienes había apoyado Guillermo Valencia lo amenazaron de muerte y tuvo que abandonar su despacho desde mayo de 2013. (Archivo)
Grupos de autodefensa a quienes había apoyado Guillermo Valencia lo amenazaron de muerte y tuvo que abandonar su despacho desde mayo de 2013. (Archivo)
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Redacción MILENIO México
MÉXICO, D.F.- El presidente municipal de Tepalcatepec, Michoacán, Guillermo Valencia, lleva ya ocho meses gobernando desde el exilio, “en orfandad política”, como consecuencia de la violencia de Los Caballeros Templarios, la irrupción de los grupos de autodefensa en ese y otros ayuntamientos en Tierra Caliente y la traición política de su antecesor, Uriel Farías.

Y lo lamenta: “No he encontrado ni siquiera en los liderazgos de mi partido (el PRI) el apoyo que uno quisiera; cuando Felipe Calderón aún era presidente, solicité al Estado y a la Federación presencia permanente del Ejército y de la Policía Federal porque veía la forma tan impune y descarada en que esos señores delincuentes (Los Caballeros Templarios) se paseaban por el municipio y cometían sus excesos y abusos. Y hasta hoy no he tenido ningún apoyo”.

Así anda este alcalde de la región de Tierra Caliente, a salto de mata, así se lo hace ver al periodista Carlos Marín en una conversación en su programa El asalto a la razón de MILENIO Televisión.

Pese a ello, asegura que no ha dejado de trabajar “un solo día… seguimos administrando, sigo teniendo contacto con los funcionarios, haciendo gestiones, bajando las sesiones a través de la síndico de funcionarios municipales”.

Pero acusó que su gestión como alcalde —iniciada en enero de 2012— se deterioró por una serie de difamaciones en su contra, hechas por un compañero de partido, de  su partido, el Revolucionario Institucional: Uriel Farías, su antecesor en la presidencia municipal y quien, aseguró, intentó “difamarme, denostarme, atacarme e inventarme vínculos con el crimen organizado”.

Esa situación provocó también que los grupos de autodefensa con quienes inclusive se reunió en varias ocasiones, “sin armas ni capuchas”, y hasta permitió su actividad en Tepalcatepec, lo amenazaran de muerte, razón por la que tuvo que abandonar su despacho al que no ha vuelto desde mayo de 2013.

Su propio compañero de partido, Uriel Farías, le jugó las contras y los autodefensas le amenazaron con quitarle la vida por su supuesto vínculo con Los Caballeros Tempalarios0

Ahora Guillermo Valencia, pretende que su caso sirva como precedente de “lo vulnerable y lo fácil que es darle un golpe de estado a un presidente municipal, a una autoridad electa, legítimamente constituida”.

—¿Entonces es un presidente municipal, algo así como que en el exilio.

— Algo así.

Y rememora el escenario que lo llevó a este exilio: los grupos de autodefensa surgieron el 24 de febrero, es decir, tres meses y medio antes, en Tepalcatepec y en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana, municipio de Buenavista, pero originalmente fue en Tepalcatepec.

“El movimiento se dio en una reunión de la Asociación Ganadera local, donde había concentrados una gran cantidad de ganaderos que al final de cuentas eran los más perjudicados por los embates, por los abusos de los criminales y que por obvias razones iban a ser los primeros en apoyar ese tipo de movimiento”.

—Pero usted sale hasta mayo ¿Qué paso en esos meses de febrero, marzo, abril, mayo?, ¿Usted estuvo en funciones de presidente municipal?

—Sí, de hecho el 25 de febrero yo me reuní con ellos, con los integrantes, los dirigentes de estos grupos de autodefensa, fue una comitiva en el palacio municipal sin armas, se reunieron con un servidor en la sala de cabildos. 

Pero empezó el ataque en su contra a través de las redes sociales asegurando que Valencia ya había abandonado el municipio.

“Es totalmente falso, yo estuve trabajando, siendo muy respetuoso de ellos; ellos también respetuosos conmigo, me invitaron de hecho el día 25 de febrero a incorporarme al grupo.

“Quiero confesarle que si no fuese yo autoridad municipal, sino fuese presidente, sino hubiera protestado guardar y hacer guardar la Constitución de la República y demás leyes, tal vez por el hartazgo, habría valorado participar con esos grupos”, aseguró.

Pero su propio compañero de partido, Uriel Farías, le jugó las contras y los autodefensas le amenazaron con quitarle la vida por su supuesto vínculo con Los Caballeros Tempalarios.

Guillermo Valencia presentó denuncia de hechos ante la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, entabló comunicación con el secretario de Gobierno, Jesús Reyna. Nada de ello ha prosperado a su favor y sigue en el exilio, “en orfandad política.”

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