25 de Septiembre de 2018

México

Si les caigo lo suficientemente bien, iré por la presidencia: Castañeda

El excanciller quiere ser candidato presidencial sin partido, pero dice que si hay dos, se atomiza el voto.

Jorge Castañeda se ha dedicado a recorrer las universidades del país para saber qué tanta aceptación tiene entre los jóvenes. (facebook.com/jorge.castanedagutman)
Jorge Castañeda se ha dedicado a recorrer las universidades del país para saber qué tanta aceptación tiene entre los jóvenes. (facebook.com/jorge.castanedagutman)
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Juan Pablo Becerra-Acosta M./Milenio
CIUDAD DE MÉXICO.- Jorge G. Castañeda quiere ser candidato presidencial independiente. Y ya está seguro: quiere ser presidente de la República en los comicios de 2018.

No es la primera vez que lo intenta. Luego de ser canciller durante los primeros dos años y medio del sexenio de Vicente Fox, renunció al cargo. Tiempo después, el 25 de marzo de 2004, anunció su candidatura para las elecciones de julio de 2006. Cuatro días más tarde entabló un juicio de amparo para contender sin tener que ser nominado por un partido político, como restringían las leyes en ese entonces. El caso llegó hasta la Suprema Corte, instancia donde Castañeda perdió, pero llevó al asunto a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Era muy tarde, porque el fallo en San José de Costa Rica fue dado hasta el 2 de septiembre de 2008.

Ahora, Castañeda ha publicado un pequeño libro que presenta por todo el país, Solo así: por una agenda ciudadana independiente, y vuelve a andar por el camino que él mismo abrió en la democracia mexicana.

Entonces quieres ser presidente —le comento en la sala de su domicilio, en la chilanga colonia Polanco de la Ciudad de México. Anda sereno: tiene ya buenos niveles de conocimiento entre los mexicanos para ser un outsider. Encabeza, junto al gobernador de Nuevo León (El Bronco) y el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, las preferencias de los ciudadanos para que enarbole una candidatura presidencial independiente.   

—Querer sí. Otra cosa es poder. Otra cosa es saber si se puede. Y ahorita estoy un poco en la tesitura de ver si se puede. Ver si se puede desde dos puntos de vista. Uno, si las ideas, las tesis que he expuesto ahora en el librito, funcionan. Si la gente las recibe bien. Si los otros posibles candidatos independientes las reciben bien. Si los sectores de la sociedad que se pueden movilizar a favor de una candidatura independiente las reciben bien. Y segundo, si a mí me reciben bien. Si les caigo lo suficientemente bien, o no demasiado gordo. Y si veo que las dos cosas se confirman sí me voy a animar, pero si veo que no, no, porque no tendría sentido ir contra obstáculos inamovibles.

Para palpar eso está recorriendo universidades por toda la República.

Si se vende el libro, por decirlo así, si eres el mejor candidato independiente posicionado, sí quieres estar en Los Pinos.

—Sí, sí me gustaría. Pero tampoco voy a darme de topes contra la pared: si veo que no, pues no.

¿Por qué atreverse de nuevo a esta aventura contra todo el sistema? 

—Son dos o tres tesis muy sencillas. La primera es que el hartazgo que hay en la sociedad mexicana, el repudio a la partidocracia, a la clase política, se tiene que encauzar hacia algo positivo, constructivo. Útil. Y lo único que veo útil y positivo que pueda encauzar todo eso es una candidatura independiente, pero no puede ser solo una candidatura independiente, se necesita tener una agenda. Un programa, una plataforma.

Con dos candidatos independientes se atomiza el voto y, para ponerlo en términos chilangos, ya se jodieron —le digo, y responde con humor y ligero tono sarcástico.

—Totalmente de acuerdo. Ya se chingó la cosa si es que hay más de uno. Ahora, ¿cómo armar un proceso del cual salga, emane una sola candidatura? Es muy difícil, porque hay egos, hay intereses, hay gente que puede pensar: “A ver, yo sé que no voy a ganar, pero tengo una causa, equis causa, y yo quiero llevar mi causa hasta el mero final”. Esa persona con esa causa a lo mejor solo saca dos, tres, cuatro por ciento, pero esa puede ser la diferencia en la elección.

En una reciente encuesta un candidato independiente tiene un mínimo de 5.1 por ciento de intención de voto y un máximo de 8.3 por ciento, contra 19 o 20 por ciento de los candidatos punteros de los partidos. ¿No es muy bajo?

—Lo puedes medir de varias maneras. Esa es una. Y es válida, pero lo puedes ver distinto en otra encuesta que salió hace una semana, donde se le pregunta a la gente: “Si usted tuviera que escoger entre un candidato de partido y un candidato sin partido, ¿cómo votaría?” 51 por ciento, partido; 36 por ciento, no partido. Ya se emparejó la cosa. Es genérico, pero ya no es el condicional de “¿votaría usted?”, o el “¿está dispuesto a votar?”, no. Ya es: escoja entre este y este. 

¿Ya es un buen piso?          

—Yo creo que el piso ya es muy bueno, pero también creo que es importante encontrar pronto a la persona que va a ocupar ese espacio genérico, porque no vas a poder tener toda la vida un candidato abstracto.

Dice Andrés Manuel López Obrador que esto es una idea contra él. Y se lo compra mucha gente.

—Tienen algo de razón en comprárselo, desde un punto de vista. López Obrador es el candidato que mejor se presenta como outsider, como externo a un sistema político detestado por los mexicanos, a una partidocracia detestada por los mexicanos. Él se presenta como alguien externo a eso y por definición una candidatura independiente también se va a presentar como externa. López Obrador y cualquier candidata o candidato independiente va a disputarse el espacio del outsider. La diferencia es que López Obrador sí pertenece a la partidocracia: ha sido presidente del PRI en Tabasco, presidente nacional del PRD y presidente nacional de Morena. ¿Más hombre de partido que él? Imposible. Lo único que ha sido en su vida es político.

Las propuestas

En políticas públicas Castañeda propone la creación de una policía nacional, porque los cuerpos municipales “son irreformables” y los estatales “no sirven”. Él está por legalizar el mercado de las drogas, empezando por el uso lúdico de la mariguana (“¿hay un candidato o precandidato de la partidocracia que asuma el riesgo, que se aviente el tiro de decir ‘yo sí quiero legalizar la mariguana’? No lo van a hacer”, reta). Está contra la guerra contra el narco (“sigue la violencia peor que en 2007, los cárteles no están desmantelados, como el de Sinaloa”).

Es partidario del aborto (“¿hay un candidato que diga estoy a favor del aborto y que la mujer decida libremente de su cuerpo? A ver quién es el bueno, quién es el macho, o la buena, ¿dónde están?”). Avala los matrimonios entre personas del mismo sexo con derecho a adopción (“pues sí, porque si no, le estás negando a una pareja del mismo género una de las cosas más maravillosas de estar casado que es tener hijos”).

Los contrincantes

Una frase, dos frases, o tres frases (le propongo): AMLO.

—Es una persona cuyo diagnóstico de muchos de los males que tiene este país yo puedo compartir. Su diagnóstico no es totalmente equivocado. Su explicación del diagnóstico casi siempre es equivocada, pero el diagnóstico no. Y todas sus propuestas en mi opinión están equivocadas. No sirven absolutamente de nada. Pero sí pone el dedo en la llaga en problemas reales que hay en el país…

Margarita Zavala.

—Una mujer muy amable, muy decente, una mujer sencilla que conecta bien con la gente, pero cuyo principal atributo al día de hoy como figura política nacional es ser la esposa de Felipe Calderón.

Ricardo Anaya.

—Joven promesa. Hasta ahí.

Gustavo Madero.

—Pues lo opuesto de joven promesa, pero mejor no lo digamos.

Osorio Chong.

—Obviamente es el puntero entre los precandidatos del PRI de acuerdo con las encuestas, pero ahí las encuestas no importan mucho porque decide el Presidente y decide por quien quiera. No le importa mayormente lo que digan las encuestas, aunque puede utilizar las encuestas para justificar la elección que él haga. Ha hecho un trabajo decente Osorio en condiciones muy adversas. Obviamente es el responsable de la situación de derechos humanos en el país y es desastrosa, es responsable de la situación de la violencia en el país, que ha repuntado ya de manera consistente en los últimos ocho o nueve meses después de haber ido cayendo, y es alguien que no ha logrado reformas políticas importantes. No es un político carente de habilidades, es listo, sabe hacer las cosas, pero no sé si sea una figura para conducir México en un mundo donde está Trump, donde está Putin, donde pasan estas cosas. No sé si en Pachuca esas cosas abunden, digamos —termina con tono de sorna.         

Videgaray.

—Muy listo. De los candidatos del PRI es el más preparado para ser presidente.

¿Nuño no?

—Sí, pero no levanta. Veía hoy una encuesta que después de seis meses, siete meses de una presencia cotidiana en los medios masivos de comunicación, diario-diario-diario, y yo tengo un nivel de reconocimiento más alto que el de él. O sea si está bien fregado, ¿eh?

Eruviel (Ávila).

—La verdad ahí sí no tengo la mayor opinión…

La política

En política se cargan activos y pasivos. Algunos dirán que eres foxista y no sé si eso es un activo o pasivo.

—Yo lo que diría es que es activo, porque di una batalla dentro del gobierno durante dos años y medio para romper con la partidocracia, romper con los monopolios, romper con el pasado, con el PRI, investigar la corrupción del pasado a través de una comisión de la verdad, las violaciones a los derechos humanos a través de una comisión de la verdad, y toda esa batalla que di, la perdí. Acepto, reconozco que la perdí. Y cuando me di cuenta de que la había perdido, y que no la iba a ganar, renuncié al cargo, porque sabía que desde dentro no se iba a poder hacer nada y traté de hacerlo desde afuera. Tan renuncié que Fox me pidió públicamente que me quedara. Cosa que no ha sucedido en ningún momento en México, en el México moderno.

¿Quieres estar en la Presidencia?

—Sí, totalmente de acuerdo.

Y se me hace que vas a ser el único candidato independiente.

—Eso sí quién sabe. Ojalá, pero insisto: quiero ver si camino, si tengo piernas de jinete para ser candidato…

¿Cuándo?

—Yo diría que tres o cuatro meses.

A ti, o al que sea candidato independiente, se les van a lanzar con todo, todos los partidos. ¿No te intimida?

—Con todo. Mira, ya se me ha lanzado Fidel Castro. Estos me hacen los mandados, hombre.

Es Jorge G. Castañeda.

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