25 de Septiembre de 2018

México

Crónicas Urbanas: Disfrazados para robar

Le dieron facilidades para 'configurar' las computadoras, e incluso se dio tiempo para escoger las mejores.

Los ladrones se hacían pasar por trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad. (Imagen de contexto/diariomarca.com.mx)
Los ladrones se hacían pasar por trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad. (Imagen de contexto/diariomarca.com.mx)
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Humberto Ríos Navarrete/Milenio
MÉXICO, D.F.- Una serie de robos similares, perpetrados por supuestos trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad y otros que se presentaban como técnicos de Teléfonos de México, habían sido reportados en las delegaciones Benito Juárez y Coyoacán, por lo que un grupo de agentes fue comisionado para ventear en ambas demarcaciones.

Los policías sabían, saben, que son normales las denuncias por el delito de robo con violencia a negocios en el Distrito Federal, cuya suma en el primer semestre de este año fue de 2 mil 81, pero no se habían presentado tantas similitudes, y menos con sospechosos que se vistieran como empleados de empresas con ese rango.

Y sucedió el 21 de julio, a las 12:50, cuando agentes realizaban un “operativo dinámico” sobre avenida División del Norte, apoyados en una sólida base de datos, donde se asentaba que “sujetos se hacen pasar” por trabajadores de la CFE, mismos que los días viernes visitaban negocios.

Los delincuentes escogían locales de empresas y avisaban a los gerentes que llevaban oficios con la orden de cambiar el cableado en las instalaciones, pero que dicha labor la harían el domingo, pues entre semana no querían entorpecer las funciones. Y los aludidos se tragaban la carnada hasta el fondo.

En su bitácora de ese día, los agentes traían referencias sobre algunos sospechosos, que en esa área se movían de 12:00 a 15:00; y, metidos en una patrulla sin balizar, resolvieron aguardar en la esquina que forman la calle América y avenida División del Norte, colonia Parque San Andrés, delegación Coyoacán.

Desde ahí, de pronto, observaron que corría un individuo, quien miraba hacia todos lados, en busca de algo; enseguida, los detectives se aproximaron a Eloy, como dijo llamarse, quien aseguró que acababan de asaltar la escuela donde labora como guardia de seguridad, y le pidieron subir a la patrulla.

El vehículo oficial giró por la calle Antigua Taxqueña, y fue cuando notaron a un hombre que vestía pantalón y camisa de mezclilla azul marino, las manos con guantes de color negro y gris, unos lentes verdes, de los llamados gogles, en la mano izquierda, y una cachucha blanca encasquetada.

Era uno de los que minutos antes habían asaltado el establecimiento, de eso no había dudas, dijo Eloy, es él, repitió, y los policías cerraron el paso al vehículo Honda gris, placas del Estado de México, que segundos antes había abordado el presunto.

Patrullas con policías preventivos y de Investigación cercaron la zona, luego de que sus compañeros comunicaran por radio sobre la pesca de ese momento, y a partir de ahí se supo que la banda de Los Electricistas y Telefonistas, disfrazados para asaltar, había incursionado en otros lugares.

Lo invitaron a robar

Los agentes de Investigación, acompañados del sospechoso y el denunciante, arribaron al comercio donde había ocurrido el asalto y entrevistaron a los trabajadores, quienes dijeron que remodelaban el establecimiento cuando observaron la entrada de cuatro hombres, todos con indumentaria de la CFE.

Uno de los empleados, víctima del atraco, pintaba una pared, reconoció al presunto, que dijo llamarse Armando, pues minutos antes le había solicitado ayuda para bajar un transformador. “Échame una mano”, recordó que le dijo.

Y el trabajador, solícito, bajó de la escalera para echarle una mano, pero pronto conoció la realidad: no eran empleados de la CFE, pues vio que otros dos sostenían armas de fuego, para luego despojarlo de cartera y teléfono celular.

Enseguida lo maniataron con cuerdas y, junto con sus demás compañeros, lo metieron al baño.

Ya en la Fiscalía Desconcentrada en Benito Juárez, a la que fueron conducidos el asaltante y las víctimas, los agentes supieron que compañeros suyos habían apresado a Javier, otro cómplice, que ahí mismo fue reconocido por testigos.

Uno de los implicados, Armando, declaró a los policías que tiene su negocio de venta de teléfonos celulares en Bosques de Aragón, municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, donde conoció a sus cómplices, dijo, quienes le vendían equipos de telefonía, y que un día lo invitaron a robar negocios.

—¿Y los demás? —le preguntaron.

—El Borrego vive en el municipio de Los Reyes La Paz, y El Tocayo, en Iztapalapa —respondió, para luego aportar datos sobre este último que, agregó, tripula un auto Tsuru color blanco.

'Opuso resistencia'

Y Armando desembuchó lo que sabía de sus cómplices, por lo que ese día los agentes se lanzaron a la caza de El Borrego y El Tocayo. El primero —refería la información— también podía ser localizado en la colonia San Lorenzo Tezonco, cerca del panteón del mismo nombre, en la misma demarcación de su cofrade.

Los cuatro agentes, entre ellos una mujer, se trasladaron a la colonia Lomas de Zaragoza, en Iztapalapa, y aguardaron a unos 20 metros de la calle 16 de Septiembre.

Eran las 18:30 horas cuando vieron circular un Tsuru, color blanco y alerón en la cajuela, que luego se metió por la calle de Banderas.

El vehículo de los policías se le emparejó y pidieron al conductor que frenara, mientras se identificaban como agentes de Investigación, según el reporte oficial, y del Tsuru bajó El Tocayo, de 38 años, pero como “opuso resistencia”, le colocaron candados de mano y lo metieron a la patrulla. En la cajuela traía cajas de tinta para impresoras; entre su ropa, tres celulares y una cartera con diversas identificaciones.

El Tocayo, presunto implicado, dijo que el viernes 19 de julio habló con El Borrego, quien le propuso asaltar un establecimiento en la colonia Parque San Andrés, y para eso concertaron una cita el domingo, vestidos con uniformes de la CFE en el centro comercial Suburbia Aeropuerto, donde también estuvo Armando.

De ahí partieron en un vehículo Honda, color gris, y entraron al negocio, donde sometieron al vigilante y a otros trabajadores, que más tarde fueron despojados de sus pertenencias, y luego sustrajeron equipo de cómputo y tinta de impresoras.

Culpable de otro robo

El Tocayo relató que, junto con El Borrego, abordó una vagoneta Astra, color azul, en la que metieron computadoras, y huyeron, mientras que rumbo al Honda gris, ya al final, salía Armando, de quien un día después de ser apresado se sabría que era presunto culpable de otro robo. Para los investigadores había coincidencias.

Por eso visitaron una escuela de cómputo en la colonia Narvarte —la cual había sido saqueada, según denuncia, el 28 de junio— y mostraron dos fotografías de presuntos, una con el rostro de Armando, quien fue identificado por directivos del plantel como el mismo que aquella mañana se presentó como trabajador de Telmex, con la encomienda, dijo, de instalar la red de fibra óptica.

Y le dieron facilidades para, dizque, “configurar” las computadoras, e incluso se dio tiempo para escoger las mejores.

Ahora falta El Borrego. Dicen que retoza en los pastizales de la zona conurbada.

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