19 de Enero de 2018

México

Dan familia a mil 700 huérfanos

Aldeas Infantiles SOS ayuda a pequeños abandonados, rescatados por las autoridades o son hijos de delincuentes.

En el DF construyeron 14 casas en las que cada uno de los beneficiados tiene su cuarto. (Milenio)
En el DF construyeron 14 casas en las que cada uno de los beneficiados tiene su cuarto. (Milenio)
Compartir en Facebook Dan familia a mil 700 huérfanosCompartir en Twiiter Dan familia a mil 700 huérfanos

Agencias
MÉXICO, D.F.- Entre niños que fueron abandonados en cuevas y baldíos, otros alejados por las autoridades de su hogar al sufrir maltrato y algunos que se quedaron solos por ser hijos de delincuentes, hay mil 700 que lograron tener una mejor vida gracias a la asociación Aldeas Infantiles SOS de México.

Diana Elena Rosales, asesora de comunicación y medios de esa ONG, comentó que el programa atiende a personas de cero hasta 23 años, pues le dan continuidad a su cuidado hasta que terminan sus estudios y son autosuficientes.

“Son pequeños que son abandonados por pobreza extrema o violencia intrafamiliar; también hay menores cuyos padres se encuentran en un proceso legal ya sea por estar acusados de delincuencia organizada u otro delito, por ello nadie puede hacerse cargo de su cuidado”, detalló en entrevista con MILENIO.

“Según cifras de la Unicef, hay un millón de niños en abandono en el país y 5 millones en riesgo de perder el cuidado de sus padres”, dijo Rosales, tras referir que este modelo en México es idéntico al que se creó en Austria a raíz de la Segunda Guerra Mundial.

El sistema

En un terreno de varias hectáreas en el DF, la ONG que se mantiene con donativos construyó más de 14 casas donde habita una madre no biológica y una asistente a la que llaman tía.

En el número 43 de la colonia Rosas del Tepeyac, ese grupo de madres por decisión, sin percibir salario, asume el control de la casa y recibe de la organización aproximadamente 2 mil pesos mensuales por hijo para cuestiones básicas.

La función de la madre es atender las 24 horas a esos niños, adolescentes o jóvenes como si fueran suyos, basada en reglas de convivencia, respeto y amor.

Hay un millón de niños en abandono en el país y 5 millones en riesgo de perder el cuidado de sus padres.

Los niños viven como cualquier otro de su edad. Suelen salir a la escuela pública, conviven con otros menores y nunca están encerrados. Tienen asegurada su alimentación, servicios médicos, atención psicológica, escuela, vestido y actividades extraescolares.

“Nosotros les ofrecemos una familia. Tienen casa, cama, cuarto y una mamá SOS que los cuida. Este modelo rompe con el estigma de una institución donde 20 niños comparten un mismo cuarto. Lo que nosotros hacemos es construir familias, que ellos crezcan en un entorno seguro, protector, con amor”, comentó Rosales.

Detrás de esas madres e hijos existe un equipo piscopedagógico que se encarga de preservar en los infantes sus raíces religiosas, de dialecto o sus usos y costumbres, hasta su salud mental. “Se busca que se les respete su cultura y hábitos, además trabajamos en un programa de desarrollo individual médico, psiquiátrico y psicológico para subsanar todo ese pasado cargado de violencia, tratamos de hacer la contención necesaria para evitar que repitan conductas agresivas y salgan lo mejor posible de sus traumas”, abundó.

Carlos Modesto, director de Aldeas SOS, explicó que las familias tienen hábitos de organización. Se levantan muy temprano —en promedio a las seis de la mañana—, desayunan y cuando son pequeños se le acompaña a sus escuelas.

“A las mamás se les pagan todos los servicios, luz, agua, gas, predial, todo lo relacionado con la crianza, alimentación, salud física y mental, y hay recursos para que salgan a actividades culturales o deportivas”, explicó Modesto.

Las madres son seleccionadas por la ONG. No deben tener dependientes económicos y tienen que prepararse para ser madres, antes deben ser tías, luego pasan por estudios psicológicos y de aptitudes. Se les asigna una casa cuando son capaces de estar con niños con un pasado traumático.

También se cuenta con la figura de una especie de hermano mayor o tío. Su labor es visitar a sus hermanos o sobrinos, darles consejos cuando se encuentran confundidos o tienen dudas que no externan a sus madres.

Familia normal

Claudia Corona, de 28 años, desde hace dos años tiene como hijos a seis que provienen de tres familias.

“El más pequeño tiene 12 años, le sigue uno de 15 con discapacidad, es sordomudo, de ahí el de 17 que está en preparatoria. El de 18 estudia una carrera técnica en computación y está terminando la secundaria abierta. Una de 22 años está estudiando medicina y la de 24 años tiene dos trabajos, en junio iniciará la universidad abierta”, detalló Claudia.

A veces el pasado se refleja al intentar reeducarlos: “Una vez uno tiró sin querer el agua en la mesa, de inmediato se angustió, me dijo que era muy malo y que estaba dispuesto a quedarse sin comer una semana con tal de que no le pegara. Yo, como me indican los terapeutas de la aldea SOS, no hice alusión a su pasado, su madre biológica lo maltrataba. Todo se arregló con un trapo, aunque tardó en entender que no merecía ser violentado”, narró Claudia.

La educación hacia adolescentes se basa en el diálogo y negociaciones, jamás en gritos e imposiciones. “Ellos quieren salir de noche, pero para evitar que lleguen en horarios inadecuados se comprometen a fijar uno y si se pasan del tiempo saben que no habrá más salidas. Están también en la edad de tener pareja, aquí los recibimos, les inculcamos valores”.

Existen días difíciles como el 2 de noviembre. Los jóvenes ponen ofrendas a sus padres muertos, lloran, a veces si pueden van a sus tumbas, muchos vuelven a recordar episodios dolorosos.

Hay madres que son tan ahorradoras con el dinero que se les otorga, que hasta fiesta de 15 años organizan. Incluso los inscriben a clases de karate, de natación o de inglés, los llevan regularmente al médico y los fines de semana se organizan para salir al bosque, al cine, o a fiestas.

El modelo ha funcionado, son como una familia normal. Uno de los hijos de las Aldeas SOS es ingeniero industrial, y como muchos beneficiados, acude regularmente a dar donativos o visitar a su madre sustituta, a la que dedica sus triunfos.

El Dato

  • El DIF y las fiscalías estatales de protección al menor suelen canalizar a Aldeas Infantiles SOS de México a los niños que ya no son susceptibles de ser adoptados.
  • Dejan de ser candidatos a una adopción por su edad, por formar parte de una familia de varios hermanos que no se quieren separar o por razones de carácter legal y judicial.
  • La ONG se sostiene con 20 mil donantes recurrentes que dan 50 pesos mensuales. Han construido casas en siete entidades: Distrito Federal, Baja California, Estado de México, Puebla, Michoacán, Chiapas y Campeche.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios