25 de Abril de 2018

México

Diversidad sexual, el tabú del México conservador

Grupos conservadores protestan ante la decisión de la SEP de incorporar textos educativos que sensibilicen sobre el respeto a la diversidad sexual.

Con estos libros, se busca que los niños mexicanos se informen sobre la existencia de la homosexualidad, bisexualidad, transexualidad y matrimonios de un solo sexo. Foto de contexto. (Archivo/Notimex)
Con estos libros, se busca que los niños mexicanos se informen sobre la existencia de la homosexualidad, bisexualidad, transexualidad y matrimonios de un solo sexo. Foto de contexto. (Archivo/Notimex)
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Valeria Pacheco/El País
CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Heterosexual? ¿Gay? ¿Lesbiana? ¿Bisexual? Siempre me dijeron que hay muchos Méxicos… y los hay. El México de primer mundo, el progresista, el tercermundista, el conservador y el liberal. Como dice la gente, el México "de chile, de dulce y de mole". Sin embargo, pocas veces como hasta ahora llamamos por su nombre a aquel otro México al que muchos no quieren ni ver: el de la diversidad no solo racial, sino de orientación sexual. 

El México que, según un informe de la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH) basado en reportes periodísticos, ha llegado a ocupar el segundo lugar en asesinatos homofóbicos a nivel mundial, y eso que se cree que por cada caso hay tres o cuatro más que no se reportan.

Sin embargo, no todo es obscuridad y hace poco más de un mes fue el mismo presidente Enrique Peña Nieto quien, para sorpresa de muchos, propuso legalizar el matrimonio gay en toda la República Mexicana, anunciando que enviaría al Congreso una propuesta "para que las personas puedan contraer matrimonio sin discriminación".

Simultáneamente, según la revista Proceso, también instruyó al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que, como medida complementaria, se ajustaran los “contenidos” de los libros de texto gratuito a la “diversidad sexual”. 

No se trata de una iniciativa menor: en México cada año se distribuyen 180 millones de libros para el ciclo escolar que reciben gratuitamente la impresionante cantidad de 27 millones de estudiantes.

Estas cifras son la razón por la que las organizaciones civiles, academia, grupos intelectuales y el gobierno a través de la Secretaría de Educación Pública llevan años tratando de dar su lugar a la agenda de igualdad, diversidad e inclusión en el sector de la educación. Ya en 2007 se publicó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, a la que seguirían El manual de género y prevención de la violencia en primaria, y el manual para el nivel preescolar, entre otros.

Esta y toda iniciativa en favor de la aceptación y convivencia positiva entre los ciudadanos es un avance en el país

Con estos libros, se busca que los niños mexicanos, desde preescolar, se informen sobre la existencia de la homosexualidad, bisexualidad, transexualidad y matrimonios de un solo sexo en la sociedad, así como contar con herramientas que permitan combatir y erradicar el bullying por orientación sexual como ya se hace en muchos otros países. Y no me refiero a los países nórdicos más avanzados de siempre, en nuestra región países como Colombia, Chile o Uruguay incluyen en su currículo escolar y en la formación de profesores este tipo de formación desde hace años.

México no debería quedarse atrás y, por lo visto, no tiene intención de hacerlo. Según datos de Human Rights Campaign, 21 países del mundo y cuatro de la región (Argentina, Brasil, Uruguay y México), reconocen el matrimonio igualitario. 

En cuestión educativa, si bien no se han modificado los libros de texto gratuitos para este ciclo escolar 2016-2017 porque cuando se giró la instrucción ya estaban impresos, parece ser que a partir de 2017 comenzarían a emplearse los textos modificados y que, de hecho, ya circulan algunos materiales complementarios que abordan el tema.

Como era de esperarse en un país en el que conviven diferentes ideologías, no a todos les ha sentado bien, y grupos conservadores han alzado la voz para protestar en diversos foros e incluso manifestar de manera contundente que consideran perversos los contenidos que la SEP quiere incorporar a los salones de clases para sensibilizar a los niños y jóvenes sobre la comunidad LGBTTI (lésbico, gay, bisexual, transgénero, transexual e intersexual).

Uno de los grupos antagonistas más vocales ha sido Red Familia que, según diferentes medios, cuenta con más de mil organizaciones de padres y madres de familia en todo el país. A través de su vocero se ha expresado duramente contra la iniciativa en los medios de comunicación y ha llegado incluso a solicitar a Aurelio Nuño, el secretario de Educación, mantener 'la concepción de que una familia es la formada solamente entre un hombre y una mujer'.

Y yo le pregunto a usted, querido lector: ¿No es más 'perverso' negar la realidad de una sociedad diversa y cerrar la puerta a que niños y jóvenes se eduquen para transformarse en adultos que respeten las diferencias, convivan en paz y entiendan la diversidad?

Para los pedagogos y la ciudadanía que están a favor de estos libros de texto es importante que, así como se educa en la diversidad para dar a conocer que hay personas de distintas razas, culturas o nacionalidades, también se eduque a los adultos del futuro en las diferentes manifestaciones de la sexualidad que forma parte de la realidad de cualquier sociedad. 

Recordemos que hay niños que tienen dos papás o dos mamás y que para ellos esa es la normalidad. Y no están solos. Según datos del Pew Reserch Center (2013), “en América Latina, el 55 por ciento tiene una opinión positiva sobre la homosexualidad”

Tal vez sea necesario dialogar más sobre la edad más conveniente para comenzar con esta formación. A mí también, honestamente, me parece que la edad preescolar puede ser demasiado temprano. Sin embargo, no se puede dejar de aplaudir esta iniciativa que quiere educar a los jóvenes mexicanos en el respeto al otro, en la inclusión y la diversidad para cosechar, dentro de unos años, una sociedad más pacífica.

Esta y toda iniciativa en favor de la aceptación y convivencia positiva entre los ciudadanos es un avance. Según declaraciones en medios de Osmar Matsui Santana, presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (Femess), “se trata de impulsar el mejoramiento en la convivencia humana que ayude a combatir de raíz la violencia homófica y de género”, que como bien sabemos, tristemente son conductas aprendidas.

Aceptar la realidad y educar en el respeto, la inclusión y la no discriminación, muy lejos de ser perverso, es lo sano.

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