24 de Septiembre de 2018

México

'Hermanos nuestros son fruto del negocio del tránsito humano'

Su Santidad fue vitoreado por más de 200 mil personas tras bendecir la 'Cruz del Migrante'.

El papa Francisco se dio tiempo para bendecir la llamada 'Cruz del Migrante' en la línea divisoria entre México y EU. (AP)
El papa Francisco se dio tiempo para bendecir la llamada 'Cruz del Migrante' en la línea divisoria entre México y EU. (AP)
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Agencias
CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- "¡No más muerte ni explotación!", clamó el papa Francisco en una misa que celebró en la frontera de México y Estados Unidos, donde denunció las "terribles injusticias" que sufren los migrantes en su intento por llegar al otro lado.

"Esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tránsito humano", dijo el Papa al hablar ante miles de personas congregadas en la explanada El Chamizal, a escasos metros de la alambrada que separa Chihuahua de Texas.

"No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas, ya sea por tren, por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos", apuntó.

"Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global. Esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias", agregó.

Recordó que en Ciudad Juárez y en otras zonas fronterizas se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar a los mexicanos que también buscan pasar al otro lado.

Sostuvo que ellos son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza, la violencia, el narcotráfico, el crimen organizado y, frente a "tantos vacíos legales", caen presas de una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres.

Abundó que no sólo sufren la pobreza, sino que encima sufren estas formas de violencia; una injusticia que se radicaliza en los jóvenes que se vuelven “carne de cañón”, son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas.

"¡Y qué decir de tantas mujeres, a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida!", continuó, haciendo referencia a las "Muertas de Juárez".

Trabajo y compromiso

 Ante todas estas situaciones, Francisco pidió "el don de la conversión y el don de las lágrimas" para todos los que provocan estos sufrimientos.

"¡No más muerte ni explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre", clamó Francisco.
El Papa elogió "el trabajo de tantas organizaciones de la sociedad civil a favor de los derechos de los migrantes".

Además agradeció "el trabajo comprometido de tantas hermanas religiosas, de religiosos y sacerdotes, de laicos que se la juegan en el acompañamiento y en la defensa de la vida".

"Asisten en primera línea arriesgando muchas veces la suya propia. Con sus vidas son profetas de la misericordia, son el corazón comprensivo y los pies acompañantes de la Iglesia que abre sus brazos y sostiene", alabó Francisco.

Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos sus jóvenes es la falta de oportunidades: Francisco

El sumo pontífice también envió un mensaje a las personas que al otro lado de la frontera se concentraron ante la valla que separa a México de Estados Unidos, "en especial a aquellos que se congregaron en el estadio de la Universidad de El Paso, bajo la guía de su obispo Mark Seitz".

"Gracias a la ayuda de la tecnología, podemos orar, cantar y celebrar juntos ese amor misericordioso que el Señor nos da, y el que ninguna frontera podrá impedirnos de compartir", les dijo.

Y a los "hermanos y hermanas de El Paso" les agradeció por estar ahí y "hacernos sentir una sola familia y una misma comunidad cristiana".

Miles de católicos estadunidenses y de otras nacionalidades acudieron al estadio Sun Bowl en El Paso y gracias a la tecnología pudieron seguir paso a paso las incidencias del acto litúrgico, gracias a las pantallas colocadas en el recinto.

Más de 210 mil personas, programadas en un principio para entrar al lugar, se congregaron para participar en la celebración litúrgica, entre ellas destacan víctimas de la violencia y migrantes, informa Milenio.

Antes de comenzar la misa, el convoy en el que viaja el pontífice se detuvo frente a tres cruces dedicadas a las diócesis de El Paso, Las Cruces y Ciudad Juárez. En medio de ellas se alza una más grande, negra y con tres clavos, conocida como la "Cruz del Migrante", ante la cual el papa Francisco oró y depositó sendos ramos de flores.

Desde ese lugar llamado "El Punto", el sitio más cercano a la línea fronteriza, bendijo a las personas que están a menos de 50 metros de la frontera que divide a México de Estados Unidos.

Tras descansar un rato en el Seminario Diocesano, el papa Francisco se trasladó en un papamóvil al predio "Antigua Feria Expo" de Ciudad Juárez para encabezar su último acto en México.

Centenares de personas cruzaron la frontera desde Estados Unidos para acompañar la misa, mientras otros optaron por participar desde el estadio Sun Bowl de El Paso, donde los organizadores esperan a 52 mil asistentes.

"Ya nos sentimos bendecidos aún cuando no veamos personalmente al papa Francisco. Nos basta con su presencia en nuestra región", comentó Sandra Ovalle, de 32 años y originaria de Chihuahua, quien viajó con su familia desde Albuquerque, Nuevo México, para presenciar la misa en El Paso.

Previamente

Antes de la misa, el Papa visitó una cárcel y se reunió con empresarios y trabajadores en Ciudad Juárez.

En el Centro de Readaptación Social 3 de la localidad, Francisco cuestionó que la cárcel pueda resolver los problemas de la seguridad que golpean a México.

"El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social", dijo Francisco.

Francisco se encontró también con líderes de trabajadores y empresarios, a quienes advirtió de la falta de oportunidades para los jóvenes mexicanos.

"Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos sus jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo (...) generando en muchos casos situaciones de pobreza. Y esta pobreza es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia", advirtió.

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