23 de Octubre de 2018

México

'Este no es mi hijo, el mío tenía brackets'

Las familias afectadas por los hechos en el rancho 'El Sol' denuncian errores administrativos, entre otros problemas.

Integrantes del Ejército llegan al lugar del enfrentamiento entre fuerzas federales y presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, que dejó más de 40 muertos, el 22 de mayo de 2015. (Foto de archivo/Agencias)
Integrantes del Ejército llegan al lugar del enfrentamiento entre fuerzas federales y presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, que dejó más de 40 muertos, el 22 de mayo de 2015. (Foto de archivo/Agencias)
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Erika Flores/Milenio
MICHOACÁN.- En el ataúd no estaba su hijo. Su padre se dio cuenta que el cuerpo que le habían entregado en esa caja no llevaba brackets en los dientes; y su hijo sí los tenía. Ana Patricia Zúñiga explica cómo ocurrió esto. 

“La caja llevaba su nombre, pero ese no era su cuerpo. Otra mujer que pasó por ahí se asomó a la caja y dijo: ¡Ese es mi hermano! Entonces empezamos a revisarles las cicatrices y boca, y vimos que nos habían cambiado los cuerpos. Ese no era mi hijo”.

En el Semefo de Morelia, en un lapso de 48 horas, las familias afectadas por los hechos ocurridos en el rancho El Sol encontraron otra serie de errores, como certificados de defunción a los que faltaban firmas y horas de deceso, o bien la falta un documento que expide la Secretaría de Salubridad; requisitos legales que impidieron agilizar el trámite de los certificados de defunción. Y esto a su vez retrasó el traslado de los cuerpos a Ocotlán, Jalisco, donde deberán realizar otro trámite ante la presidencia municipal, a fin de poder llevar a cabo la sepultura en el panteón.

La confusión enfureció a muchos de los deudos, quienes afirmaron que los cuerpos de sus familiares estaban en un féretro, bajo el sol, en una sala de velación o dentro de una camioneta esperando la corrección de errores humanos y administrativos que les impedían salir de Morelia para poder ser enterrados en sus comunidades de origen.

Ante eso, reclamaron a los empelados de la funeraria y al mismo tiempo les suplicaron ayuda para terminar ya los trámites y así regresar a su comunidad.

“Si usted abre el féretro, huele mal, porque los cuerpos ya estaban en mal estado. En el Semefo los tenían apilados en el piso, sobre aserrín, para que absorbiera la sangre y los líquidos, porque nos dijeron que ahí no tienen refrigeradores.

En 48 horas no se descompone un cuerpo, por eso creemos que ellos no murieron el viernes, sino días antes”, dijo a Milenio uno de los familiares.

Hubo quienes enviaron a alguien de vuelta a Ocotlán y Zacatecas para recoger papeles originales que les fueron requeridos (actas de nacimiento o matrimonio). Por eso, cuando ya los tenían, la funeraria los apoyó con el trasladó a hasta el registro civil para finalizar los trámites. No obstante, hubo quienes tuvieron la suerte de hacer los trámites con simples fotocopias.

Hasta anoche, 11 cuerpos esperaban en el Semefo que alguien los reclamara como de su propiedad.

Cuerpos equivocados 

Ante los errores de la funeraria, una mujer, que pidió no ser identificada por miedo a represalias, acusó a la funeraria de entregarles los cuerpos equivocados.

"Mi esposo abrió la caja y ahí tenía el nombre de mi hijo y la caja que había escogido, pero el cuerpo no era. Y otra familia al puro pasar sintió que era su hermano. Y dijo 'éste es mi hermano' y mi esposo dijo 'este no es mi hijo'. Decidimos ver las cicatrices de nuestros hijos", explicó.

La funeraria afirmó que el problema fue del Ministerio Público, ya que los cadáveres fueron llevados conforme un número y no por el nombre de cada uno.

Las familias reclamaron al servicio funerario y procedieron a colocar los cuerpos correctos en los ataúdes.

De los cadáveres que estaban en ese sitio, seis ya iban a ser entregados a sus familiares, pero la funeraria alegó que no contaban con el papel de la Secretaría de Salubridad para trasladarlos a su lugar de origen.

Las familias tuvieron que tramitar ese permiso y será hasta el mediodía cuando les entreguen a sus familiares muertos.

Reconocen a familiares

"¿Treinta y cuatro? ¿Quién es? ¿El dos, quién es?", grita un hombre en la entrada principal del Servicio Médico Forense de la procuraduría de Morelia, Michoacán. Así es como se refieren, por número, a los cadáveres de las personas muertas durante un enfrentamiento con autoridades federales en los municipios de Tanhuato y Ecuandureo, el viernes pasado.

Madres, esposas, padres, cuñados e hijos deben salir de su dolor para prestar atención a los gritos del personal de Semefo.

—Soy yo —responde uno.

—Acá —dice otro.

Papeles en mano, se acercan al funcionario que los llevará a la morgue, donde reconocerán a su familiar; o bien, pasado ese trámite, los llevarán a la oficina donde autorizarán la entrega del cuerpo a la funeraria correspondiente.

No están solos, a pocos metros de ellos hay siete integrantes de la Policía Federal y Fuerza Ciudadana, quienes custodian el lugar por dentro y por fuera. Intimidados, los deudos evitan mirarlos, pues afirman tener miedo de verse involucrados en situaciones que puedan ponerlos en riesgo a ellos y sus familias. Por eso ninguno acepta una entrevista ante la cámara de televisión y evitan hablar con demasiados detalles de por qué su familiar apareció en el rancho El Sol. No obstante, acceden brevemente a hablar de sus historias omitiendo los nombres propios y de sus deudos.

"Mi hijo tenía 23 años y llevaba tres de desaparecido. De repente desapareció así nomás, aunque no era la primera vez que se había ido. Esta es su foto", dice una mujer oriunda de Jalisco, quien abre su bolsa para mostrar el retrato del joven.

"No usaba celular, aunque se lo pedí para poder saber dónde y cómo estaba. Me enteré porque me avisaron que había unas fotos en internet y que una de ellas se parecía mucho a mi hijo. Cuando viaje aquí para preguntar si era él o no, me mostraron otras fotos". Para salir de la duda entró a la morgue. Es entonces que llora al describir lo que vio.

No es la única. También llora la esposa de otro de los difuntos (Abraham), una joven embarazada que acudió al lugar acompañada por su madre. Por eso al salir de la morgue, cuyo olor invade la oficina de recepción, se lanza desconsolada a los brazos de un familiar para poder sostenerse. A distancia su madre narra: "Era mi yerno, era de Sonora. No queremos hablar con nadie porque nos tratan como delincuentes", dice.

"Los cuerpos ya están en descomposición, eso fue los que nos dijeron aquí, que por eso los tenían en aserrín con una sola bolsa de hielo", explica otra mujer, quien es cuñada del número 23, a quien ella llama Antonio.

El gobierno del estado informó que no ofrecerá declaraciones al respecto porque el caso fue atraído por la Seido. La procuraduría estatal informó que hasta la noche de este domingo había 28 cuerpos identificados y de éstos 20 ya habían sido entregados a quien los reclamó.

El dato

  • Hasta ayer martes, los cuerpos de 35 de las 43 personas fallecidas, ya fueron identificados y entregados a sus familiares, informó el procurador general de Justicia de Michoacán, Martín Godoy Castro.

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