22 de Mayo de 2018

México

Fallece investigadora emérita del INAH Beatriz "Tita" Braniff Cornejo

La arqueóloga contribuyó al estudio del norte de México, argumentando que era inválido analizar solamente la zona maya y Teotihuacan.

Beatriz "Tita" Braniff Cornejo fue pionera en el estudio de las Culturas del Norte mexicano. Falleció este viernes a los 88 años de edad. (Captura de pantalla)
Beatriz "Tita" Braniff Cornejo fue pionera en el estudio de las Culturas del Norte mexicano. Falleció este viernes a los 88 años de edad. (Captura de pantalla)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- La investigadora Beatriz "Tita" Braniff Cornejo, quien fue una de las primeras mexicanas en realizar estudios para redefinir el concepto de las Culturas del Norte, e integrarlas al atlas de la arqueología nacional, falleció este viernes a los 88 años de edad en la Ciudad de México.

El fallecimiento fue confirmado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en un comunicado, en el cual también destacó el trabajo y legado de la arqueóloga, que inspiró a muchos investigadores.

La estudiosa emérita de dicho instituto, quien nació en 1925, dirigió el Centro de Estudios Antropológicos de Occidente en la Universidad de Colima y coordinó el proyecto arqueológico en Paquimé, ubicado en Chihuahua, de 1992 a 1995.

Braniff Cornejo dio a conocer en 2005 la publicación "Guía para el Museo de las Culturas del Norte. De los tiempos prehispánicos a Casas Grandes", y en aquel momento expresó: "Me siento chichimeca y prefiero estar en el campo y el desierto que en la ciudad de México, allá no regreso hasta que ya no pueda pensar".

Entre los principales intereses de la especialista, también autora de "Dioses Guacamayas del Norte", que publicó El Colegio de México, destacaba su inquietud por contrastar la arquitectura del norte con la de Mesoamérica, según cita Notimex.

También según el INAH, una de las piezas del arte del norte que más le gustaba es la que Braniff llamaba "La Maja de Paquimé", una mujer echada con sus pestañas, símbolo de la mujer fértil.

En alguna ocasión, haciendo un símil de dicha creación, comentó "yo siempre fui femenina y me gustaba presumir, e igual puedo andar en fachas que vestir elegantemente".

Redefinió conceptos

La investigadora fue una de las primeras mexicanas en realizar investigaciones de quienes hasta el momento habían sido conocidas como los "bárbaros" del desierto, su argumento era que no se valía estudiar sólo Teotihuacan y la zona maya, porque México también se extendía hacia otro mundo.

Ante dicha preocupación, desde que egresó de la carrera de Arqueología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) exploró diversos sitios para redefinir el concepto de las Culturas del Norte.

Comenzó sus investigaciones en el Cerro de la Estrella y en Tlatilco, en el Valle de México, posteriormente se dirigió a la Sierra Gorda de Querétaro, donde estudió los "triques arqueológicos", hachas y puntas, objetos que no estaban registrados en libros.

Su investigación avanzó poco a poco y con esta su ruta hacia el norte, se trasladó a Morales, Guanajuato; Villa de los Reyes, San Luis Potosí; El Cerrito, Zacatecas; varios sitios de Sonora, donde vivió cerca de 10 años; Casas Grandes, Chihuahua; y, finalmente, a Colima.

Entre sus principales propuestas sobre los términos para comprender la región norte de México es que la frontera actual no sirve para ningún investigador "ni gringo ni nacional", dijo, pues el México prehispánico y colonial llegaba hasta Arizona, Utah y Colorado, hoy Estados Unidos.

"Incluía todo lo que nos robaron los gringos hace más de 150 años", manifestaba la arqueóloga, "lo que ahora ellos llaman 'Southwest' y nosotros Norte", conceptos que ella no aceptaba.

Visión profunda y sofisticada

William Merril expresó respecto a "Tita", en el prólogo de la publicación "Nómadas y sedentarios en el norte de México: homenaje a Beatriz Braniff", de Marie-Areti Hers y José Luis Mirafuente, que la investigadora sobresalía por sus contribuciones al mejor entendimiento del norte de México y sus habitantes, así como por sus aportaciones al desarrollo de la arqueología de México.

"Por medio de sus investigaciones, nos ofrece una visión profunda y sofisticada del norte, la cual se encuentra a disposición no sólo de los investigadores sino, gracias a su trabajo en la creación del Museo de las Culturas del Norte en Paquimé, Chihuahua, de un público general", escribió.

La arqueóloga Paloma Estrada Muñoz redactó, en el libro "Las mujeres en la arqueología mexicana": "La osadía distingue a las mujeres de la arqueología mexicana, algunas se aventuraron en regiones desconocidas y relegadas de los grandes proyectos."

Y continuó: "Tal vez la inspiradora de muchas de ellas sea Beatriz Braniff, caminante de la ´Gran Chichimeca´ que ha buscado romper los prejuicios que pesan sobre los grupos de cazadores-recolectores".

Este esfuerzo se puede distinguir en el proyecto "La Gran Chichichema" que coordinó Braniff, en el cual participaron puras mujeres: las estadunidenses Linda S. Cordell y Marie Arreti Hers, así como María de la Luz Gutiérrez y Elisa Villalpando.

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