18 de Noviembre de 2018

México

El hombre que pasó 17 horas bajo los escombros

Don Martín se encontraba arreglando un archivero cuando ocurrió el sismo; fue rescatado al día siguiente.

Don Martín fue una de las personas rescatadas tras el sismo del 19 de septiembre de 2017; se tomó una foto bajo los escombros con la intención de que lo reconocieran. (Excélsior)
Don Martín fue una de las personas rescatadas tras el sismo del 19 de septiembre de 2017; se tomó una foto bajo los escombros con la intención de que lo reconocieran. (Excélsior)
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Agencia
CIUDAD DE MÉXICO.- Hace un año, sepultado bajo los escombros del edificio Álvaro Obregón 286, el cerrajero Martín Zenaido Méndez se tomó una selfie para que quedara una última fotografía de él, por si no sobrevivía.

Hoy todavía  guarda en su teléfono la imagen de su cara empolvada entre los pedazos de concreto, publica el portal de noticias del periódico Excélsior.

“17 horas enterrado se dice fácil, pero yo ya estaba resignado a morir, dije ‘no, pues esto ya se va a acabar aquí’. Así que tenía el teléfono, lo saqué y  me tomé una selfie para que cuando lo encontraran supieran que yo había estado ahí y quién era; pero yo creo que Dios me dio la fortaleza y, afortunadamente, soy uno de los sobrevivientes del 19 de septiembre del año pasado”, dijo don Martín.

 “Me tomé una selfie para que cuando lo encontraran supieran que yo había estado ahí y quién era”

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A un año del sismo que lo dejó en una silla de ruedas durante tres meses, por las múltiples fracturas que sufrió en su pierna izquierda, está prácticamente por dejar las muletas de una vez por todas.

“Ahora sí, ya casi estoy como nuevo, me tuvieron que volver a operar hace apenas dos meses, en julio, porque se rompió uno de los alambres que me habían puesto, pero yo espero que en unos meses más vuelva a estar al 100 por ciento, al menos en la parte física”, dijo.

En la parte emocional, don Martín sigue luchando por reconstruirse día a día. Los primeros seis meses después del sismo perdió los ahorros de toda su vida, porque no pudo encontrar un trabajo, así que tuvo que echar mano de ellos para poder sobrevivir.

El gobierno de la Ciudad de México se había olvidado de apoyarlo, pero a partir de una nota de este diario fue contratado para trabajar en el taller de herrería de la Dirección Territorial de Santa Catarina, en la delegación Iztapalapa.

“He pasado tiempos muy difíciles, pero la vida sigue y hay que echarle ganas, porque si no, uno se cae y no se levanta. Entonces, como hayamos quedado, hay que continuar; yo tengo dos pequeños que mantener y por ellos debo de salir adelante todo el tiempo que tenga vida”, expresó.

Don Martín arreglaba un archivero en el edificio de Álvaro Obregón 286 en la colonia Roma cuando ocurrió el sismo que colapsó el edificio.

Había ido a la hora del simulacro del 19 de septiembre para checar el material que necesitaba y regresó a la una de la tarde para hacer el trabajo.

Recuerda que cuando se disponía a poner una segunda chapa del archivero, la sacudida comenzó y la gente corrió hacia las escaleras de emergencia.

 “Chocamos unos contra otros, a mí me empujaron, me caí y mi rodilla quedó rota. Desde el piso vi cómo se vino todo para abajo”

“Todo mundo corrió para intentar bajar, fue un caos en ese momento porque chocamos unos contra otros, a mí me empujaron, me caí y mi rodilla quedó rota. Desde el piso vi cómo se vino todo para abajo”, narró.

Fue entonces cuando quedó atrapado junto con otras tres personas en el cuarto piso del inmueble, entre ellas, Diana Pacheco, quien envió un mensaje de WhatsApp a su esposo, en el que le avisó que estaban cerca de las escaleras de emergencia y que, aunque llegó con 16 horas de retraso, fue clave para su rescate.

Los cuatro sobrevivientes fueron rescatados en la mañana del 20 de septiembre.

“Yo he querido olvidar, pero no es sencillo, de repente me acuerdo cómo teníamos el techo prácticamente encima y me dan ganas de llorar, porque te quedan las secuelas de toda la gente que estaba muerta, de ese sentimiento de angustia. Hoy aún vivo con zozobra, oír una alarma sísmica me genera pánico, pero lucho también contra ello.  Por eso ahora también intento ser menos egoísta, pasar más tiempo con mis hijos y con la gente que quiero, porque, como dicen, y yo ya lo comprobé; la vida no la tiene uno comprada, ahorita estamos, mañana quién sabe”, recordó.

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