15 de Diciembre de 2017

México

'La alternancia no era la meta'

El ex presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, relata en su libro que el cambio institucional de fondo es la principal deuda del PAN con México después de 12 años de gobierno.

Vicente Fox durante su toma de protesta el 1o. de diciembre de 2000. (Agencia Reforma)
Vicente Fox durante su toma de protesta el 1o. de diciembre de 2000. (Agencia Reforma)
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Ernesto Núñez/Agencia Reforma
MÉXICO, D.F.- Vicente Fox, y el PAN en general, confundieron el objetivo: la alternancia no era una meta en sí misma, sino el instrumento para transformar a México.

Con este argumento, el politólogo Luis Carlos Ugalde sostiene una de las principales hipótesis de su reciente libro, Por una democracia eficaz (Aguilar, 2012). Según el ex presidente del IFE, el cambio institucional de fondo es la principal deuda de Acción Nacional con México después de sus 12 años de gobierno.

"Los enamorados de la alternancia apostaron por un nuevo inquilino en lugar de construir una casa nueva", sentencia Ugalde en la introducción de su libro, "creyeron que la modernidad política de México era un asunto de personas, no de instituciones; que sacar al PRI de Los Pinos era causa suficiente para que las cosas mejoraran".

-¿Y estaban equivocados? -se cuestiona al autor-.

"Hay un enamoramiento muy ingenuo hacia el poder moral de las personas. Este discurso de sacar al PRI de Los Pinos como la vía de modernización permeó en todos los círculos. Personas como Vicente Fox y muchos líderes intelectuales pensaron que ésa era la meta, cuando era solo el inicio", responde.

Según Ugalde, en los últimos 12 años hubo escasos cambios transformadores en México; si acaso, la aprobación de la Ley de Transparencia y la creación del IFAI. Y, ya en la agonía del sexenio de Felipe Calderón, una reforma laboral que, a su parecer, será el cambio transformador más relevante de las administraciones panistas.

"Pero este tipo de cambios transformadores debieron ocurrir hace 10 o 12 años, y entonces sí hubiera habido un cambio sistémico. La mayor deuda política de los gobiernos de la primera alternancia es no llevar a cabo cambios estructurales, no llegar con su decálogo que durante años enarbolaron como oposición y ponerlo en marcha; uno de esos puntos era luchar contra el clientelismo. Y no sólo se mantuvo, sino que se fortaleció en muchos casos.

"Sin duda, los gobiernos de la alternancia no cumplieron sus promesas ni fueron congruentes con las críticas que le hicieron al PRI durante el siglo XX", afirma categóricamente.

-Ellos dirían que hubo voluntad reformadora, pero también bloqueo del PRI, freno al cambio -se le plantea-.

"La política es un asunto de resultados, no de voluntades. Hubo motivación de hacer cambios transformadores, sobre todo de Calderón en asuntos como la reforma laboral o la reforma política, pero desgraciadamente no tuvo la sagacidad, las fichas necesarias o el momentum para hacer esos cambios. Veo motivaciones, voluntades, pero no resultados. Se pueden esgrimir muchas razones, pero el hecho es que no se lograron", responde.

Estado de derecho

Ugalde es severo en su crítica a un periodo histórico al que irremediablemente quedó vinculado el 2 de julio del 2006, cuando le tocó, como consejero presidente del IFE, lidiar con el conflicto postelectoral derivado de la contienda entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador.

Su versión de esa historia ya la contó en su anterior libro Así lo viví (Debolsillo, 2008), en el que describe las presiones de las que fue objeto para tratar de llegar a una salida negociada.

Hoy sólo añade una reflexión: "el principio de legalidad es despreciado por la clase política. En 2006 como autoridad escuché que se nos decía que el IFE tenía una 'perspectiva legalista', se nos decía con menosprecio, como si cumplir la ley fuera malo; nos decían: '¿cómo quieres aplicar la ley si lo que importa es mantener la concordia?'. Y esta trampa retórica que México ha tenido durante 200 años, de que la ley hay que ponerla a lado para negociar políticamente en aras de la estabilidad, es una trampa que nos tiene maniatados".

-¿El conflicto postelectoral mermó las capacidades de Calderón para hacer cambios institucionales? -se le pregunta-.

"No sé qué habría sucedido sin conflicto postelectoral", ataja, "pero es cierto que hay un menosprecio por el principio de la legalidad. Los propios gobiernos violentan el Estado de derecho para lograr un fin, y el caso de Florence Cassez, en el gobierno de Calderón, es un ejemplo de ello".

En su libro, Ugalde advierte que, al final de los 12 años de la era panista, está en riesgo la legitimidad política, porque en estos años (marcadamente el 2006, pero también en los comicios de este año) se afectó la confianza en la vía electoral.

Además, sólo se han construido las reglas de acceso al poder, y no las normas que fomentarían un gobierno eficiente que efectivamente rinda cuentas a los ciudadanos.

La legitimidad en riesgo es otro legado de la primera alternancia, pero de él no responsabiliza sólo al PAN, sino a los demás partidos políticos e incluso a la sociedad que, desde su punto de vista, ha avanzado en la construcción de nuevos liderazgos pero no en el desarrollo de una cultura política que le permita sacudirse la apatía.

Reconstruir la legitimidad del sistema político sobre la base de un Estado de derecho es la primera de cinco soluciones que plantea Ugalde en su publicación que, defiende, no pretende ser un libro catastrofista.

Las otras cuatro soluciones que propone son reconstruir la base fiscal del Estado, facilitar las decisiones en un entorno de pluralidad política, y mejorar las reglas de inclusión democrática.

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