19 de Noviembre de 2018

México

Crónicas Urbanas: La 'banda del alpiste', a la caza de los abuelos

Tocaban las puertas de sus casas, y ya entrados en confianza, les daban bebidas preparadas para adormecerlos.

Los victimarios hacían una selección de los abuelos que salían de los templos. (Archivo/Notimex)
Los victimarios hacían una selección de los abuelos que salían de los templos. (Archivo/Notimex)
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Humberto Ríos Navarrete/Milenio
MÉXICO, D.F.- Las imágenes de los videos solo mostraban una parte de las pesquisas sobre la banda, cuyos integrantes habían cambiado de táctica, como corroboró la policía el pasado 19 de julio, pues uno de los presuntos traía pistola, misma que solo utilizó para amedrentar a una de las víctimas, pues ya es sabido que suministraron “leche de alpiste” en la bebida y un medicamento conocido como flunitrazepán, el cual provocaría que una de las tres ancianas ya no despertara.

Hasta ahora, la policía no tiene indicios de que a esa banda también pertenezcan quienes se presentan como prestadores de servicios en domicilios de ancianos para ofrecer arreglos en cualquier tipo de instalaciones, como sucedió hace unos días en la colonia Obrera, donde un octogenario recibió la visita de un supuesto técnico electricista para arreglar su cableado. Le cobró tres mil pesos y le dijo que iba por su herramienta, pero ya no regresó.

Lo que aquel hombre aún se pregunta es cómo fue posible que el misterioso simulador supiera que su instalación estaba descompuesta, algo de lo que solo estaban enterados él, unos vecinos y técnicos oficiales, quienes al día siguiente llegaron muy temprano e hicieron la reparación sin costo alguno, como es su obligación.

Y tuvo suerte…

“¿Qué pasó, muchachas, ya me traen los productos?” Enseguida las invitó a la sala y les ofreció un café"

Eso si se compara con la forma de operar de los que integraban la “banda del alpiste” —tres de cuyos cinco miembros fueron atrapados— que en ocasiones aguardaban en puertas de templos, donde escogían a sus víctimas, todos ancianos; o aprovechaban los datos contenidos en una cartera de clientes, pues trabajaban en tiendas de productos naturistas.

Entonces, ya cotejada la investigación, tocaban las puertas de sus casas, ofrecían la mercancía, incluida una sesión de masaje y, en confianza, les daban bebidas preparadas y los adormecían. Esta última táctica la adoptaron para no correr riesgos mayores. Pero una de las ancianas, de 94 años, no resistió el brebaje y moriría en el hospital.

Ese día, primero de julio, sobrevivieron su hermana, de 83 años; la sobrina, de 64, y una nieta, de 61. Las edades contrastaban demasiado con las de sus presuntos verdugos: Mónica, de 22, Evelyn de 21 y Félix de 26, chofer y esposo de la primera.

Parte de la trama se tejió el 23 de junio cuando, después de comprar un carro en el Bordo de Xochiaca, en Neza, Mónica, esposa de Jaime, invitó a éste “un tiro”, como recordó el día que fue apresado, refiriéndose al robo de una casa que realizarían en la delegación Álvaro Obregón.

Félix había participado en dos saqueos, pero su misión, según dijo a la policía, era esperar a sus cómplices, entre ellos Mónica, a bordo de un vehículo Neón de color gris. El mismo carro donde el 19 de julio detuvieron a la pareja. Los acompañaba su niña de dos años.

El primero de julio fue el último robo en que participó, preció Félix, como queriendo marcar diferencias, y también realizó el mismo trabajo de chofer. Ese día se reunió afuera de la estación Panteones del Metro con Mónica; La Güera, de 28 años; El Pique, de 30, y La Loca, de 25, y se dirigieron a la colonia Mixcoac, delegación Benito Juárez.

Los dejó en Cerrada de Guillain y se estacionó a unas calles de ahí. Después de dos horas recibiría una llamada de Mónica, quien le pidió que pasara por ellos; y de inmediato aceleró sobre Periférico hacia la colonia Argentina, donde se repartieron el botín.

¿Y qué pasó en dos horas?

'Estaba para robarlo'

Mónica conoció a Evelyn en la empresa —“fantasma”, dice el reporte oficial— denominada Natura Patli, ubicada en la avenida Marina Nacional, colonia Tacuba, donde se dedicaban a la venta de algunos productos como colágenos, leche de alpiste, alcachofas, gel para relajación, además de ofrecer masajes. Les asignaron la delegación Álvaro Obregón.

El 28 de febrero pasado comenzaron a robar casas de clientes. La idea les gustó. No había problemas. Lo hacían casi cada 20 días. A finales de junio, describe el reporte, Mónica encontró en el mercado de la colonia Argentina a Evelyn, quien le comentó que el domicilio ubicado en la calle Cerrada de Guillain, colonia Mixcoac, “ya estaba para robarlo”.

Era una casa que habían visitado en marzo pasado. Las atendió una mujer que no las dejó pasar; pero no se dieron por vencidas y en mayo volvieron a ir. Esa vez abrió la puerta una señora morena, como de 60 años, pelo cano, de lentes, quien las corrió.

El primero de julio, por fin, a eso de las 13:00 horas, Félix llevó a Mónica, La Güera y La Loca, pero él se quedó estacionado en el Neón gris sobre avenida Revolución. El Pique esperó cerca de ahí. El plan estaba bien armado.

Las recibió una señora de 80 años, pelo crespo, totalmente cano, que traía una manguera salida de su espalda y conectada en la nariz, a quien preguntaron por la dueña de la casa, quien salió en ese momento y preguntó: “¿qué pasó, muchachas, ya me traen los productos?” Enseguida las invitó a la sala y les ofreció un café.

Había otras dos señoras. La dueña de la casa sirvió dos tazas con agua de la llave, dos de café y jugo en un vaso. Mónica, por su parte, echó colágenos en las dos tazas que tenían agua, y leche de alpiste en las otras. Las tres mujeres de edad avanzada tomaron las bebidas.

A una de ellas le dieron masaje en la sala y a las otras en la recámara. Las tres quedaron dormidas. En eso estaban cuando entró El Pique, revólver en mano, como loco, para luego amenazar a la anciana que estaba en la sala y ordenó a La Loca que le tapara la boca con un trapo. Pronto, a pesar de los quejidos, la introdujeron en la recámara.

Mónica y La Güera, mientras tanto, comenzaron a meter objetos valiosos en mochilas escolares, pero se pusieron nerviosas por los gritos de la anciana, por lo que Mónica le dijo a la señora que se calmara y cerró la puerta de la recámara, luego le habló a su marido para que estuviera preparado y todos salieron de la casa. Félix los esperaba cerca de una tienda Elektra.

Y quemaron llantas.

Planeación y selección

“La ubicación y detención de los probables responsables”, señala el reporte de la Procuraduría General de Justicia del DF, “se consiguió mediante los diversos análisis de gabinete, seguimientos tecnológicos y trabajo de campo, ya que se consiguió detectar videos de los desplazamientos y rutas utilizadas por los inculpados”.

“Después de planear los eventos y seleccionar a sus víctimas”, añade, “acudían a los domicilios, donde inicialmente hacían una entrevista a quienes lograban convencer de hacerles una demostración y una vez en el interior del inmueble evaluaban los riesgos, y de no estar en posibilidades de consumar el robo, convenían con la víctima una nueva cita”.

De conformidad con el análisis de incidencia delictiva, se logró confirmar que estos sujetos han participado en al menos cinco eventos delictivos, en los cuales se registraron otros dos homicidios de víctimas de 77 y 83 años y han lesionado a 6 personas, con el mismo modus operandi; todas ellas, de la tercera edad”.

En el presente caso se logró un aseguramiento de un recipiente conteniendo residuos de líquido que fue ingerido por las víctimas, mismo que al ser analizado por los peritos en materia de química forense, se logró identificar la sustancia flunitrazepan, misma que es considerada como psicotrópico…”

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