10 de Diciembre de 2018

México

La maestra que escondía las balas en 'gotas de lluvia' (video)

Martha Rivera logró que, incluso 'en medio' de una balacera, los pequeños de un jardín de niños de Monterrey sonrieran.

La maestra se hizo famosa tras la difusión de un video en el que puede verse como alecciona a sus alumnos para protegerse de una balacera. (Archivo/SIPSE)
La maestra se hizo famosa tras la difusión de un video en el que puede verse como alecciona a sus alumnos para protegerse de una balacera. (Archivo/SIPSE)
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Liliana Cavazos/Milenio Digital
MÉXICO, DF.- ‘Si las gotas de lluvia fueran de caramelo’, cantaba la maestra regiomontana Martha Rivera Alanís a sus alumnos mientras que afuera de la escuela llovían balas. Fue un 23 de mayo de 2010 en el jardín de niños Alfonso Reyes de la colonia Estanzuela al sur de Monterrey.

El episodio fue videograbado por la propia maestra, con su celular, y desde su publicación al siguiente día en redes sociales ella se convirtió en figura pública.

No fue la primera vez en que Martha pedía a los niños de cuatro años dejar el pupitre y ponerse pecho en tierra para resguardarse de los disparos. En las tres ocasiones anteriores hizo creer a sus alumnos que se trataba de un simulacro.

“Nunca fue un simulacro, pero a ellos les hacíamos creer que así era para no asustarlos. En las ocasiones anteriores los disparos se escuchaban lejos, por eso no hubo necesidad de cantar”, recuerda Martha Rivera en entrevista con Milenio Digital.

La mañana en que grabó el video Martha estaba asustada, pero sabía que debía mantener la calma y transmitirla a sus estudiantes.

En las siguientes semanas Martha concedía entrevistas a medios de comunicación local, nacional e internacional. Recibió un reconocimiento de la Secretaría de Educación Pública y en 2011 ganó el premio a La Mejor Educadora que otorga el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).“Los niños estaban muy inquietos. Ellos conocían y sabían lo que estaba pasando, y fue cuando empezamos a cantar y algunos hasta sonrieron. Después de la balacera fue decirles que todo estaba bien y después llegaron sus papás muy alarmados y muy asustados”, recuerda.

El ciclo escolar después de la balacera, el 2011-2012, Martha volvió a pedirle a sus estudiante de tercero de preescolar aplicar el protocolo de balacera. Era la primera vez que en realidad se trataba de un simulacro.

“El simulacro es por protocolo de la Secretaría de Educación, pero a mí me queda muy en claro que hay que hacerlo, porque los niños tienen que aprender a reaccionar en un evento así, es una clase en la que tenemos que enseñarlos a protegerse”, dice.

Martha recuerda que ocho años antes, cuando comenzó su carrera docente, el lenguaje de las balaceras no existía en el salón de clases.

“Ha sido una de las cosas más difíciles como maestra, porque es una realidad que no le puedes esconder a los niños. Ellos saben lo que pasa y nuestra tarea es explicarles, es una responsabilidad que no podemos eludir”, concluye.

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