20 de Agosto de 2018

México

México no está obligado a cumplir tratados internacionales: SCJN

La Corte determinó que el país puede elegir si adoprar o no los exhortos emitidos por organismos internacionales cuando éstos no tienen carácter vinculante desde su origen.

Los ministros de la SCJN dijeron que el Estado está obligado a una norma internacional cuando la adapta a su sistema jurídico interno. (Notimex)
Los ministros de la SCJN dijeron que el Estado está obligado a una norma internacional cuando la adapta a su sistema jurídico interno. (Notimex)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- La Suprema Corte consideró que si bien los tratados internacionales forman parte del orden normativo del país, las peticiones, exhortos o requerimientos de un organismo mundial no son de observancia obligatoria para el Estado mexicano si de origen no se les da el carácter de obligatorio y vinculante.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) agregó que si en el ejercicio de su soberanía el Estado Mexicano decide adoptar tales llamados y los integra voluntariamente a su sistema jurídico interno, entonces adquieren el carácter obligatorio de la norma interna que corresponda.

Al resolver el amparo directo en revisión 2719/2013, la SCJN expuso lo anterior para determinar que la Guía Sobre el Uso de Denominaciones Comunes Internacionales para Sustancias Farmacéuticas son de carácter y observancia obligatoria para el Estado Mexicano, pero en razón de que así lo quiso el país, no por imposición de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En dicho amparo, la quejosa, una persona moral, impugnó la sentencia de la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, donde se planteó el problema del lugar que corresponde en el ámbito jurídico nacional a la Guía emitida por la OMS sobre el uso de Denominaciones Comunes Internacionales para Sustancias Farmacéuticas.

Cuando el caso llegó a la Segunda Sala del alto tribunal, correspondió al Ministro José Fernando Franco González Salas preparar el proyecto de resolución, que al final recibió el voto favorable de los cinco ministros que la integran.

En el proceso se hace un estudio de la interpretación del Artículo 133 de la Constitución Política mexicana, donde se regula la jerarquía del orden jurídico mexicano.

Solicitud propositiva

Se precisa que la guía no tiene fuerza obligatoria ni vinculante por sí mismas, ya que se trata de una solicitud que realiza el director general de la OMS a los Estados miembros, con el fin de que adopten las medidas necesarias para impedir la adquisición de derechos de propiedad sobre la denominación.

Se trata, explica, de una solicitud con carácter propositivo hacia los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud, es decir, "una petición, invitación o instancia para adoptar tales medidas, sin que pueda entenderse como una obligación que el Estado Mexicano deba acatar".

Los ministros de la SCJN expusieron que puede afirmarse que si el propio tratado constitutivo de la organización internacional no le atribuye fuerza obligatoria a esa guía para los Estados miembros, no puede tener el carácter que tienen las fuentes independientes y autónomas del derecho internacional.

Agregaron que, si bien en principio tales recomendaciones o solicitudes no son vinculatorias para los Estados miembros, sí adquieren fuerza obligatoria para éstos cuando el Estado mismo las adopta en su ámbito interno, es decir, cuando las integra a su sistema jurídico interno.

Observancia obligatoria

En el caso de México, el reconocimiento de la guía elaborada por la OMS (relativas a las Denominaciones Comunes Internacionales), como norma de derecho interno, se hizo a través de los artículos 2, Fracción III Bis, del Reglamento de Insumos para la Salud, publicado el 4 de febrero de 1998, y en los artículos 222 Bis y 225 de la Ley General de Salud, publicada el 7 de febrero de 1984, subrayan los ministros.

Por esta última razón, añaden, es que la guía puede considerarse parte de la normatividad del país, pues de esta forma se identifican en México las sustancias farmacéuticas o los principios activos farmacéuticos de que se trate, mediante un nombre único que es reconocido a nivel mundial y es de dominio público.

Es claro entonces que las guías que contienen esas denominaciones son de observancia obligatoria en el territorio nacional, destacan los ministros.

Por ello, si la Ley de la Propiedad Industrial prohíbe registrar como marcas las denominaciones de uso común, es claro que las autoridades competentes, al resolver sobre la solicitud para amparar productos y sustancias famacéuticas, están obligadas a verificar la guía con el fin de determinar si dicha denominación es o no registrable como marca, concluyen.

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