21 de Septiembre de 2018

México

Música, sabores y olores festejan a la Candelaria

Los habitantes de esta localidad viven su más grande fiesta para agradecer a la Virgen los favores recibidos.

La procesión de la Virgen de la Candelaria finaliza a bordo de unas barcas en el río Papaloapan. (Notimex)
La procesión de la Virgen de la Candelaria finaliza a bordo de unas barcas en el río Papaloapan. (Notimex)
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Agencias
TLACOTALPAN, Veracruz.- El agua es el elemento esencial en esta localidad de la cuenca del río Papaloapan o de “Las Mariposas”, Patrimonio Cultural de la Humanidad, donde a partir de esta madrugada iniciaron los festejos a la Virgen de la Candelaria que tienen lugar cada año para pedir abundante pesca.

En el primer minuto de este día, la Virgen de la Candelaria, con el Niño Jesús en brazos, observó a la concurrencia maravillada con las imágenes proyectadas en la fachada del santuario, ambientada con música de Moncayo.

En lo alto, los fuegos artificiales que estallaban se fundían con las estrellas, como galaxias nacientes que festejaban a la Virgen. Al terminar el espectáculo pirotécnico, las puertas del santuario se abrieron para dar entrada a los feligreses que cantaron “Las Mañanitas” a la virgen.

La imagen de la Virgen de la Candelaria que se venera en Tlacotalpan llegó desde España en el Siglo XVII

El Mariachi de la Universidad Veracruzana interpretó magistralmente “Las Mañanitas” y otras canciones, como “Amor Eterno”, “En tu Día” y “El Pecador”, a modo de serenata para la Virgen.

Del 30 de enero al 9 de febrero se lleva a cabo la Fiesta de la Candelaria, en la cual tienen lugar eventos religiosos, culturales y sociales, a donde acuden miles de visitantes nacionales y extranjeros, que llenan 800 habitaciones de hoteles, casas de huéspedes y hogares en Tlacotalpan, Lerdo de Tejada y Alvarado, de acuerdo con Notimex.

Samanta Carvajal, pedagoga residente de Tlacotalpan, señala que la fiesta trae beneficios a sus habitantes. Su casa, que comparte con su esposo y dos hijos, la renta a los visitantes y en estas fechas recibe un importante ingreso.

La tradición data del siglo XIX y en este año hay mojigangas infantiles, integradas por cabezudos gigantes y personajes que salen a bailar por las calles, además de los fandangos en las diversas sedes de la ciudad.

Por la tarde se realiza una procesión con la imagen de la Virgen, hasta llegar al río, donde se embarca para pasear por el Papaloapan, en espera de que el año sea abundante y próspero para los pescadores.

En el parque Hidalgo el pasado viernes se realizó una presentación de los voladores de Papantla, mientras que en el parque Jarochos Natalia Lafourcade interpretará esta noche canciones de Agustín Lara, compositor emblemático y consentido de esta ciudad.

En tanto, en la Plaza Doña Martha se desarrolla el Encuentro de Jaraneros, con la presentación de grupos tradicionales y decimistas.

Fiesta de los sentidos

En la Casa de la Cultura hay talleres de papalotes y exposición de pintores de Tlacotalpan. También se desarrolla el programa “La Candelaria en tu Barrio”.

La Virgen de la Candelaria es venerada aquí cada 2 de febrero desde hace más de 200 años. La imagen fue traída a México por la orden de San Juan de Dios, de España, a principios del siglo XVII.

En un recorrido por las calles tlacotalpeñas, los sentidos se exacerban en una fiesta de colores, olores y sabores. En las improvisadas fondas, las especialidades son mariscos y pescado, como la mojarra, róbalo, la jaiba y los camarones, así como los toritos de cacahuate, guanábana y coco.

Edmundo Valdez viene a Tlacotalpan desde hace 10 años en esta fiesta. Indica que a pesar de que los cantantes comerciales se han apropiado de importantes espacios, los jaraneros sobreviven aún con su música tradicional. Hay incluso un escenario dedicado a los jaraneros infantiles.

Escena festiva

El color domina la escena en esta fiesta, donde conviven el fervor religioso, la música, las carreras de caballos, regatas y el embalse de toros.

En Tlacotalpan, las palabras de Octavio Paz cobran sentido, dan testimonio de que “para el mexicano, cualquier cosa es motivo de festejo. La fiesta se caracteriza por los colores, su gente, sus dulces y su vestuario”.

La alegría se desborda, pues según Paz “es el único lujo que tenemos, una de las formas más antiguas, donde todo parece como si fuera un sueño”.

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