15 de Noviembre de 2018

México

'No podemos amar a Dios, si no amamos al hermano'

Hambre en el mundo llama a solidaridad con familia humana, dijo el cardenal Norberto Rivera en su homilía dominical.

El jerarca católico explicó el sentido y significado de las líneas que envuelven la oración del Padre Nuestro y aprovechó para llamar al perdón. (Milenio Novedades)
El jerarca católico explicó el sentido y significado de las líneas que envuelven la oración del Padre Nuestro y aprovechó para llamar al perdón. (Milenio Novedades)
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Agencias
MÉXICO, D.F.-  El cardenal Norberto Rivera Carrera advirtió que el drama del hambre en el mundo llama a los cristianos que oran de verdad a una responsabilidad efectiva hacia sus hermanos, tanto en sus conductas personales como en su solidaridad con la familia humana.

Se trata, subrayó, "de nuestro pan, uno para muchos. El pedir esto entraña compartir nuestros bienes materiales y espirituales, no por la fuerza sino por amor, para que la abundancia de unos remedie las necesidades de otros".

Esta petición, abundó, implica resolver otra clase de hambre por la que desfallecen los hombres: "No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios. Es decir, de su Palabra y de su Espíritu".

Durante su homilía dominical en la Catedral Metropolitana, el arzobispo primado de México explicó el sentido y significado de las líneas que envuelven la oración del Padre Nuestro y aprovechó para llamar al perdón.

"Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden", petición, mencionó, en donde "confesamos al mismo tiempo nuestra miseria y pecado y reconocemos la misericordia infinita de nuestro Padre siempre pronto a perdonar".

 "No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios. Es decir, de su Palabra y de su Espíritu"

Dijo que "lo terrible es que este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido".

Y es que "no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano y a la hermana a quienes vemos. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre".

Por ello, recalcó que "en el perdón y en la confesión del propio pecado el corazón se abre al amor de Dios nuestro Padre".

Sobre la frase: "no nos dejes caer en la tentación", Rivera Carrera detalló que esta petición llega a la raíz de la solicitud anterior, porque los pecados son los frutos del consentimiento a la tentación. "Pedimos no caer en ella, ya que tener tentaciones no es ningún mal, el mal está en que caigamos en ellas", sostuvo.

Según el jerarca católico, este combate y esta victoria sobre la tentación, sólo son posibles con la oración. "Y líbranos del mal". La última petición a nuestro Padre, es la petición que el mismo Jesús hizo por nosotros: "No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno".

En esta petición, explicó, el mal no es una abstracción, sino que designa a una persona, Satanás, el maligno, el ángel que se opone a Dios.

"Satanás, el seductor del mundo entero", es aquel por el cual el pecado y la muerte entraron al mundo, concluyó el prelado.

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