25 de Septiembre de 2018

México

Abrazó a una mujer y se hizo bombero

Joaquín Herrera Tarango tuvo que rescatar a una dama que cayó a un sumidero.

Joaquín Herrera Tarango se convirtió en bombero a los 15 años de edad. (Notimex)
Joaquín Herrera Tarango se convirtió en bombero a los 15 años de edad. (Notimex)
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Agencias
TIJUANA, Baja California.- El descenso a una fosa séptica cuando tenía 15 años de edad, marcó la vida de Joaquín Herrera Tarango, y extendió en él la tradición familiar de ser bombero, una carrera en dos vertientes: riesgo y servicio.

En charla con Notimex, Herrera Tarango no tiene empacho en recordar el momento en que se decidió a seguir con la tradición familiar y enfundarse en el uniforme de bombero, al rememorar la gratitud de aquella mujer a quien de forma singular salvó la vida, dio a conocer Notimex.

Con cierta emoción en sus palabras y con un brillo especial en sus ojos al recordar el momento, Joaquín transporta su mente a sus 15 años, cuando acudió, como sus primos y demás familiares, al cuartel general de la colonia Obrera, donde laboraba su padre.

"A los 15 años asistí, como todas las guardias de mi padre, a apoyarlo a la estación, porque no tenía la autorización para salir a servicio", recuerda Herrera Tarango, de 1.70 metros de estatura y fornido por el ejercicio propio de esa profesión.

A escasas dos cuadras de la estación de la colonia Obrera, en aquel tiempo (1982) en el suburbio sur de Tijuana, "una señora cayó en una fosa séptica" y los bomberos que acudieron a prestarle auxilio se veían imposibilitados para sacarla de ese lugar.

'Te vas a meter a la fosa'

"En ese entonces, yo estaba más delgado y mi papá (el jefe de bomberos) me mandó llamar con un primo, al momento de llegar, me empezaron a amarrar y sin preguntarme me dijeron, te vas a meter a la fosa", una orden que de momento lo desconcertó.

Sin darle tiempo a reaccionar y ante las órdenes del jefe, le dijeron que una vez que descendiera a la fosa séptica "en cuento sientas a la señora, en cuanto la abraces, me vas a gritar para subirte".

Con un sonrisa, añade, "en aquellos años, estábamos más escasos de equipo y en ese momento supe que yo iba a ser bombero, cuando la señora me abrazó y no pude gritar, por el hecho que era la primera vez que estaba en una situación de esa índole".

De nuevo un nudo se le atora en la garganta y la emoción retorna al rostro de Joaquín al evocar esos sus comienzos y momentos de decisión de abrazar una profesión en la que tenía además, mostrar un rostro duro y aparentemente insensible.

'Supe que quería ser bombero'

"Desde ese momento supe que quería ser bombero, porque la señora me besaba, me agradecía y aun en la situación que estábamos, la señora no dejaba de hacerlo entonces yo dije, quiero ser bombero como mi familia y voy a ponerle todo el empeño", dice.

En su charla con el reportero y fotógrafo de Notimex, no tiene que mostrar una dureza y frialdad como la que debe asumir cuando lleva a cabo su trabajo, por esa razón por momentos se dobla al mencionar situaciones que le han roto el corazón.

"En realidad, todo deja huella, en cualquier situación es algo nuevo, cada salida que tenemos es algo nuevo. Hemos acudido a infinidad de servicios, en los que nos acordamos que estamos ahí para ayudar", dice en la paradoja de siempre: servir y arriesgar.

Al entrar en detalles, expone que lo que más le duele son los niños, "en una ocasión un niño iba apresurado, en la colonia El Tecolote, para presumir sus tenis que le habían costado 250 pesos a su papá, era la primera vez que él tenia unos tenis nuevos".

"Se les había hecho un poco tarde y el niño corrió para alcanzar el camión, iba acompañado de su mamá, al momento de pasar frente al camión el niño resbaló y cayó, lamentablemente el camión pasó por encima de su cabeza".

'Por dentro sí sentimos'

En esos instantes, agrega, "uno se percata en la situación en la que está, han dicho que los bomberos nos hacemos fuertes, eso es por fuera, porque por dentro sí sentimos, nos duele lo que acontece, pero no podemos doblegarnos, por la misma gente".

Al margen del riesgo ajeno, está el propio; él y su familia lo saben, "nosotros salimos y no sabemos si regresaremos, siempre se ha comentado y no tenemos una V de vuelta", indica, sin ninguna cortapisa.

No obstante, está consciente de los riesgos que corre y a sus casi 46 años, los cumplirá el 26 de julio, comparte con su familia, Martha Alicia su esposa y 
Ricardo Joaquín, su hijo, que las situaciones son distintas y adversas, "pero siempre tratamos de regresar".

"Ricardo me dio una motivación, me dijo que él quería mandarme a mi, le contesté que para mandarme a mi, tenía que estudiar, debes de poner empeño", refiere.

Al igual que muchos compañeros, con quienes ha platicado, "no quisiera que mi hijo fuera bombero". Más bien, quisiera que el pequeño Ricardo tuviera la oportunidad de tener una carrera universitaria.

"Aunque me he dado cuenta que mucha gente tiene su carrera universitaria y esta ahí en bomberos, porque es algo que se trae en la sangre y si él quiere ser, todo el apoyo lo va a tener de mi parte", señala.

No cualquiera se atreve

Al respecto, el pequeño Ricardo dice admirar a su padre, "es muy valiente, no cualquiera se atreve a entrar a casas incendiadas para ayudar a personas a riesgo de su vida" y aunque reconoce el peligro "a él le gusta".

Al habla de sí mismo, Ricardo señala "quisiera ser arquitecto, aunque me atrae ser bombero; en realidad cualquiera de los dos".

En tanto que Martha Alicia expone que el de su esposo es un oficio que no cualquiera se atreve a hacerlo "es muy riesgoso, muy noble muy humano, y que es un gran orgullo y a la ciudadanía le sirve mucho".

De los riesgos dice, "prefiero no saberlo, él me cuenta ciertas cosas, prefiero que las más graves las omita. Para la esposa de un bombero él sale a un trabajo normal, y regresan hasta el otro día en la madrugada".

Prefiere pensar en que el de su esposo es un trabajo como cualquier otro, "cuando les gusta es muy satisfactorio, cuando salvan a una persona, eso es lo bueno para ellos y a los demás, que haya personas tan valientes y de buen corazón".

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