14 de Noviembre de 2018

México

Se volvió 'chola' para salvar a su hijo de la muerte

Francisca González Gil ayudó a un grupo de pandilleros a salir adelante; unos ya son profesionistas, otros murieron en peleas.

'Mamá Chola' es jefa del Departamento de Participación Ciudadana y Prevención del Delito en Sonora. (myspace.com)
'Mamá Chola' es jefa del Departamento de Participación Ciudadana y Prevención del Delito en Sonora. (myspace.com)
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Agencias
HERMOSILLO, Sonora.- Su amor de madre la llevó a enfrentar la inseguridad de la calle para involucrarse en la vida de las pandillas y rescatar de ese ambiente a su hijo de 12 años de las adicciones, delincuencia y violencia.

"Mamá Chola" cobró fama en esta ciudad en la década de los 90, a raíz de que Mario Alberto, su hijo, estaba inmerso en el mundo del vandalismo.

Francisca González Gil, de 52 años de edad, es conocida como la "Mamá Chola", porque adoptó la vestimenta y vocabulario de los "cholos" o pandilleros para entrar en ese ambiente en el que ha pasado más de la mitad de su vida y seguirá 'hasta que el cuerpo aguante'.

En entrevista con Notimex, la ahora jefa del Departamento de Participación Ciudadana y Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública, expuso que logró reintegrar a su hijo al seno familiar, ahora es abogado y ha formado su propia familia.

Recordó que se dio cuenta que su hijo estaba metido en pandillerismo cuando le dieron una golpiza que casi lo mata, por lo que decidió tomar cartas en el asunto e involucrarse en ese ambiente.

"Mamá Chola" atiende su Centro de Arte Urbano en una colonia popular de Hermosillo

Anotó que no fue fácil sustraerlo de esa violenta atmósfera, llena de drogas y alcohol, que generalmente está conformado por menores que provienen de familias desintegradas y con problemas de diversa índole.

Señaló que en los 90, en Hermosillo había por lo menos 250 pandillas en las diversas colonias de la ciudad, y convivió con los integrantes de todas ellas, por lo que le tocó ver y vivir diversas situaciones.

"No he dejado de convivir con esos grupos, me paguen o no voy a seguir en el mismo trabajo que para mí es muy satisfactorio; algunos de sus integrantes salieron adelante y ahora son profesionistas, pero otros murieron en enfrentamientos", anotó.

Ejemplificó que al ser aceptado para ingresar a una pandilla en aquella época se realizaba el llamado "bautizo", que consistía en una golpiza entre 20 ó 30 integrantes del grupo, también había patadas con zapatos con punta de fierro.

La "Mamá Chola" indicó que es muy satisfactorio para ella encontrarse ahora a quienes ayudó en aquella época con algún consejo, quienes les externan su agradecimiento por apoyarlos para ser personas de bien.

"Me dicen yo por usted estoy aquí, algunos me dicen usted me salvó la vida; será por algún consejo que les di, por todo lo que hablé con ellos para que dejaran ese ambiente. He tenido muy buena mano, he tenido éxito con mi labor", externó.

González Gil trabaja ahora desde el gobierno estatal y lleva pláticas de prevención a las escuelas secundarias sobre adicciones, violencia intrafamiliar y violencia en el noviazgo, para que los adolescentes estén alertas ante esos problemas.

Asimismo, dijo, desarrolla el programa denominado "Particip-ARTE" a través del cual los estudiantes de secundaria hacen música de rap con mensajes positivos, así como también realizan concursos de baile para los muchachos.

Subrayó que el problema de las pandillas sigue latente, y consideró que la edad de riesgo para que los menores se involucren en ese ambiente es entre los 12 y 15 años.

"Las pandillas ahora están involucradas con la violencia organizada y se puede salir de control; debemos estar pendientes de lo que sucede en las calles, los niños son presa fácil para los que se dedican a cometer delitos", alertó.

La "Mamá Chola" es incansable en su labor con los niños y jóvenes, pues dedica su vida a eso, ya que fuera de su actividad laboral en la dependencia estatal, por las tardes atiende su Centro de Arte Urbano en una colonia popular de Hermosillo.

A ese lugar, que opera con recursos propios y con apoyos externos, llegan diariamente un promedio de 50 niños y adolescentes para tomar en forma gratuita clases de baile, acrobacia de piso, reciclaje artístico y pintura de graffiti.

Pidió "que nos apoyen los padres de familia y que los autoridades pongan atención a este fenómeno social que estamos viviendo, es necesaria la atención urgente e inmediata, hay mucho recurso humano que se puede aprovechar para trabajar en los barrios".

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