21 de Septiembre de 2018

México

Sequía prende alarma amarilla en 37% de México

Advierte Conagua que habrán menos lluvias en el año, poniendo en riesgo la ganadería y el cultivo.

Crítica, la situación de las presas nacionales. (Milenio)
Crítica, la situación de las presas nacionales. (Milenio)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- La Comisión Nacional del Agua (Conagua) encendió la alerta amarilla en 37 por ciento del territorio mexicano donde ya existen problemas de sequía, situación que puede agravarse ya que durante este año habrá 30 por ciento menos lluvia que el promedio histórico.

“Es altamente probable que la sequía se extienda tal y como ocurrió en 2009 y 2011”, afirma el subdirector general técnico de la Conagua, Felipe Arreguín Cortés.

Sin embargo, para que ello no suceda se trabaja en medidas de prevención, señala.

El problema que se avecina es grave, pues a la falta de lluvia hay que sumar que, “en promedio, las 170 presas más importantes están a 56 por ciento de su capacidad de llenado, lo que representa 14 por ciento menos que el promedio histórico”, hasta febrero pasado, según la Conagua.

En los últimos años la sequía ha sido recurrente en el país, ya que arrasa sembradíos y mata cabezas de ganado, por lo que la alimentación en el norte y centro del país está en riesgo.

Las presas ubicadas en el Valle de México están igual o casi igual, es decir, a 58 por ciento de su capacidad.

Éstas abastecen una cuarta parte del agua que se consume en el Valle de México y “empiezan a mostrar una alerta amarilla”, señala Arreguín Cortés, y reconoce que las presas tienen “un nivel bajo”.

Preocupación en el norte

Las voces de alerta vienen de los estados del norte que ya
conocieron los estragos de la sequía, principalmente en Chihuahua “existe preocupación ante los posibles escenarios que pudieran registrarse”, dijo hace dos días el especialista en Meteorología del Organismo de Cuenca Río Bravo, Doroteo Treviño.

Las presas de esa región “han estado por abajo del promedio normal en los últimos 29 meses”.

Ello se debió a que los dos años anteriores “no hubo ciclones que permitieran captar buen caudal para el río Bravo, a diferencia de 2010”. En 2011 y 2012 fueron años “de los más secos de las últimas décadas, y el almacenamiento de las presas está por debajo de las medias históricas”, alertó en días pasados en Durango el director general de la Conagua, David Korenfeld.

La amenaza

Para Arreguín Cortés los efectos de la sequía ya se notan en Coahuila, San Luis Potosí, Chihuahua, Sonora, Nuevo León y parte de Tamaulipas, los mismos estados, donde inició en 2009.

Pero a diferencia de ese año y de 2011, existen zonas de Veracruz, Chiapas, Tabasco, e incluso las mismas presas que abastecen al Valle de México, donde “ya se empiezan a mostrar una
alerta amarilla”.

“La amenaza es alta. Tenemos 37 por ciento del territorio del país afectado por algún grado de sequía”, y se prevé que abril será un mes difícil en lluvias.

Al igual que en 2009 y 2011, “tenemos indicadores, alertas amarillas, de que el fenómeno puede presentarse otra vez” debido a que “inicia un estiaje critico; la sequía, si bien en un incipiente grado, se presenta en 37 por ciento del país”, reitera.

Afirma que la situación empeorará por el pronóstico de que habrá poca lluvia en todo el territorio nacional.

Prevención

Recientemente, David Korenfeld explicó en conferencia de prensa que el Programa Nacional contra la Sequía, anunciado el pasado 10 de enero en Zacatecas por el presidente Enrique Peña Nieto, obliga a una política preventiva más que reactiva, como ocurría en el pasado.

Según la Conagua se trabaja ya para hacer frente a la falta de agua con estrategias regionales, se administra el líquido que se tiene en presas y monitorea permanentemente las presas.

Para Korenfeld el objetivo es “desarrollar instrumentos que nos permitan actuar oportunamente, como el alertamiento temprano y el establecimiento de medidas de prevención”.

Una de ellas, tal como se hace en España o Estados Unidos, es establecer programas cuenca por cuenca.

La intención es que para junio “las 26 cuencas del país cuenten con esos programas” para enfrentar la sequía.

El camino, dice Arreguín Cortés, es administrar más eficientemente el agua y evitar “que se reduzca aceleradamente el almacenamiento de
las presas”.

La Laguna

 

Este 2013 La Laguna, en Coahuila, verá su peor año agrícola al reducir drásticamente sus siembras ante la sequía recurrente, que se ha prolongado por más de 24 meses y que ha generado que las presas regionales tengan el volumen más bajo en su historia reciente, obligando a sembrar solo 32 mil hectáreas contra las 72 mil de un periodo normal, es decir, a menos de 50 por ciento.

De acuerdo con la Conagua, en febrero pasado el Comité Técnico de Operación e Infraestructura Hidráulica aprobó elevar su volumen de extracción para atender los riegos, que de origen había sido de 450 millones de metros cúbicos, y se incrementó a 600 millones, tras la gestión de los gobernadores de Coahuila y Durango.

La limitante técnica se había sustentado en evitar una fractura en los vasos de las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco, pero la gestión política dominó.

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