22 de Octubre de 2018

México

Teme a manifestantes que saldrán del Reclusorio Oriente

El director de Gestión Social del GDF afirma que varios de los siete jóvenes que serán liberados le dieron una golpiza.

Pedro Bello recibió una golpiza y también fue víctima de robo. (Milenio)
Pedro Bello recibió una golpiza y también fue víctima de robo. (Milenio)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Por primera vez en 15 años, Pedro Bello, director de Gestión Social de la Secretaría de Gobierno del Distrito Federal,  tuvo miedo de enfrentar a manifestantes, pero tras la trifulca del 10 de junio pudo identificar a sus agresores.

Luego de marchar desde la Escuela Normal Superior de Maestros en la avenida México-Tacuba, el funcionario llegó a la plancha del Zócalo con el grupo de jóvenes que recordaban la matanza del 71, hecho conocido como el Halconazo.

Hombres encapuchados y vestidos de negro iniciaron la rebelión. Policías del Agrupamiento de Granaderos detuvieron a uno de ellos. Entonces, comenzaron a rodear al funcionario, muy conocido por su acercamiento en las congregaciones, para “intercambiarlo”, informa Milenio.

“Yo nunca me había enfrentado a una situación así de esta magnitud, aunque he estado en muchas de momentos difíciles, en ese momento yo sentí mucho miedo y más cuando decían las amenazas, amenazaban con encuerarme y matarme”, recordó.

Sus compañeros de área trataron de rescatarlo, pero también ellos recibieron golpes. Carlos Díaz Morales fue otro de los heridos. Hoy da cuenta de una fractura en la mano, esguince cervical y golpes en la cara. Bello tiene dislocación en el hombro izquierdo, hematomas en el cuerpo y cervicales policontundidas.

“Empiezo a sentir que me agarran y oí: ¡Detengan a Pedro Bello!, fue cuando me empezaron a agarrar de los brazos, traía una bufanda, me agarraron prácticamente como si tuviera una rienda y me jalaron hacia atrás.

'No me iban a dejar'

“Traía mi radio en la mano, me lo arrebataron y en ese momento me fueron llevando hacia atrás y en el camino, con insultos, con groserías, con algunos golpes, empezaron a mencionar que si no se les entregaba a su compañero, no me iban a dejar”, refirió.

Las autoridades policiacas intervinieron para liberarlo, pero antes, fue víctima del robo de teléfonos celulares, un radio de comunicación y dinero en efectivo, lo que derivó en una denuncia penal.

Al comparecer ante el Ministerio Público los dos funcionarios del GDF identificaron a algunos de los presuntos responsables, lo hicieron a través de fotografías e imágenes en video. Son conocidos de varias marchas, como la del 1 de diciembre o la del 1 de mayo.

Bello asegura que de los siete jóvenes presos en el Reclusorio Oriente uno que otro (sin mencionar sus nombres) estuvieron presentes en la agresión física. Carlos Díaz también ubicó a uno.

Sin embargo, la Procuraduría de Justicia del DF decidió dejar un desglose para integrar adecuadamente la averiguación previa por los delitos de lesiones y robo.

A un paso de la libertad

Esta situación provocó que hoy los detenidos estén a un paso de recuperar su libertad con el pago de una fianza de 170 mil pesos, pues sus delitos son únicamente ataques a la paz pública, daño a la propiedad y ultrajes a la autoridad en pandilla.

A cinco días de la trifulca, los funcionarios capitalinos describen las actitudes de los anarquistas, también llamados activistas sociales que luchan en contra de todo lo establecido. Que repudian los gobiernos, la religión, las instituciones bancarias, los organismos políticos, los cuerpos policiacos, el dinero trasnacional.

“Están contra todo, lo mencionan a su manera, pero en realidad no hay una explicación en ese sentido, porque no se prestan para dialogar, nada más (dicen) que son acciones de resistencia, pegarle al capital.

“Es una agresión total a los policías, más que nada a los policías, les dicen todo tipo de groserías, les escupen a la cara, son unos vándalos, muy agresivos”, apuntó Díaz.

Bello concluye que no es policía de la política, tampoco infiltrado, que no es persona nociva, pues su trabajo es dialogar e intervenir para la solución de conflictos que demandan a las autoridades locales y federales.

“Le pedimos a la sociedad, a la gente que reflexione, a lo mejor tenemos momentos difíciles, sin embargo, la ciudad sigue siendo un oasis de seguridad para todos y queremos mantenerla en ese sentido, porque vivimos en una ciudad de leyes”, dijo Bello.

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