18 de Enero de 2018

México

Sacerdote, profesión de alto riesgo en México

Desde hace 25 años, los religiosos han sido víctimas de asesinatos, secuestros, extorsiones y robo a mano armada.

Guerrero y la Ciudad de México son las entidades más peligrosas para el ejercicio ministerial en el país. (Archivo/Notimex)
Guerrero y la Ciudad de México son las entidades más peligrosas para el ejercicio ministerial en el país. (Archivo/Notimex)
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Eugenia Jiménez/Milenio
MÉXICO, D.F.- La violencia contra sacerdotes y religiosos en los tres primeros años de la administración del presidente Enrique Peña Nieto ha dejado un saldo de 15 asesinatos: 11 corresponde a sacerdotes, un seminarista y un laico sacristán.

Además, dos presbíteros continúan desaparecidos, informó el Centro Católico Multimedial en su reporte "25 años de sacerdocio en línea de fuego", en el cual se menciona que el Papa Francisco visitará cuatro entidades consideradas las más violentas para ejercer.

En los últimos 12 meses, dos sacerdotes perdieron la vida al ser secuestrados por grupos delincuenciales. Se trata del cura Francisco Javier Gutiérrez Díaz, de la Confraternidad de los Operarios del Reino de Cristo de la Arquidiócesis de Morelia, Michoacán, y Erasto Pliego de Jesús, párroco de Cuyoaco, adscrito a la Arquidiócesis de Puebla, quien fue asesinado a sangre fría.

El informe señaló que Mario Bergoglio en víspera de su vista a México —febrero de 2016— podrá constatar que nuestro país vive una gravísima crisis, sobre todo, lo que refiere al sector religioso, toda vez que desde hace 25 años ejercer el sacerdocio es una profesión de alto riesgo.

Los últimos 25 años son un "saldo rojo" por la violencia desbordada contra los religiosos, resultado de asesinatos, secuestros, extorsiones y robo a mano armada en los templos. De1990 a 2015, aumentaron 275 por ciento los homicidios contra sacerdotes y gente de pastoral.

El hecho es alarmante y trágico, porque revela que este fenómeno no ha sido atendido por el actual gobierno mexicano, al menos durante los tres años de su gestión, señala el informe.

De 1990 a 2015, la lista la encabezan un cardenal, 38 sacerdotes, un diácono, cuatro religiosos, cinco laicos-sacristán y una periodista católica.

El atentado más usual corresponde a secuestro y tortura, con 44 por ciento de los casos; robo a parroquia, 35 por ciento; agresión en calle, 15 por ciento, y causa desconocida, seis por ciento.

En estos años, Guerrero y la Ciudad de México son las entidades más peligrosas para el ejercicio ministerial, con 15 por ciento de casos cada uno. Les sigue Chihuahua y Michoacán con nueve por ciento cada uno; Veracruz, ocho por ciento; Baja California, Tamaulipas y Puebla con seis por ciento cada uno; Oaxaca, Jalisco, Estado de México, con cuatro por ceinto cada uno; Coahuila, Hidalgo, Aguascalientes, Guanajuato, Sinaloa, Durango y Colima con un dos por ciento cada uno.

Lamentablemente, destaca el recuento, México es el país latinoamericano más peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal. "Si vemos el fenómeno en perspectiva histórica, el panorama no es alentador, toda vez que nuestro país cumple una década como primer lugar en crímenes de odio contra sacerdotes, religiosos y laicos. Le sigue en peligrosidad Colombia, Brasil y Venezuela.

En su próximo viaje a México el Papa Francisco del 12 al 17 de febrero 2016, visitará cuatro estados de la República considerados peligrosos para el ministerio sacerdotal, destaca la Ciudad de México con ocho asesinatos, Chihuahua cinco, Michoacán cinco y Estado de México dos.

Respecto a los inmuebles religiosos, se menciona que de 2005 a la fecha, se han profanado alrededor de tres mil 220 templos, entre ellos, la Catedral Metropolitan. Los daños causados, tan solo por irrupción y vandalismo contra imágenes sagradas, mobiliario y objetos religiosos, se estima hasta en 10 millones de pesos.

El registro
  • En el tercer año del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa —2006-2009— se tenían registrados nueve casos de religiosos asesinados; siete sacerdotes y dos seminaristas.
  • El documento revela que persisten amenazas de muerte contra sacerdotes de manera continua en Guerrero, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Guadalajara, Veracruz, Estado de México y Michoacán, a través de misivas o llamadas telefónicas.
  • En la región del sureste mexicano, la vida de un sacerdote ha sido estipulada en 300 mil pesos, señala el recuento.

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