22 de Septiembre de 2018

Yucatán

Hablar de la propia muerte no es tema de locos

El tercer desafío del envejecimiento es sentirse y estar preparado para enfrentar el fin de nuestro ciclo en la vida.

Prepararse para enfrentar la propia muerte es un tema que aborda la psicología del desarrollo. (Notimex)
Prepararse para enfrentar la propia muerte es un tema que aborda la psicología del desarrollo. (Notimex)
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MÉRIDA, Yuc.- Platicando con los abuelos comentábamos que, de manera muy particular, pensar en la forma y circunstancias en la que inevitablemente nos llegará el momento de morir nos provoca sentimiento de rechazo y mucho miedo, lo que desafía nuestro deseo y capacidad de “ser felices”.

Abuelos y Familia, el tercer gran desafío del envejecimiento humano es sentirse –y estar- preparado para enfrentar la propia muerte.

Es importante mencionar que hablar de la propia muerte no es tema de locos, sino que requiere madurez psicológica y equilibrio emocional.

Prepararse para enfrentar la propia muerte es tema que aborda la psicología del desarrollo y, específicamente, la psicología evolutiva del ciclo vital, la cual nos enseña los principios y la base teórica para prepararnos, a lo largo de la vida, a adaptarnos a las diferentes etapas por las que pasamos todos los individuos en nuestro desarrollo vital y psicológico.

Uno de los lados, positivo y muy práctico, que tiene el hecho de estar preparado para enfrentar la propia muerte es que nos hará capaces de enfrentar cualquier reto o desafío que en vida se nos presente.

Qué te puede ayudar a estar preparado para enfrentar la propia muerte.

1. Trabaja responsablemente en tu madurez psicológica y en tu equilibrio emocional. Se trata de alcanzar una personalidad coherente. Es decir, que no haya contradicción entre tus convicciones, afectos y comportamientos. Que seas, como decimos comúnmente, de una sola pieza. Esto te dará más seguridad en ti mismo (personalidad) y una mayor serenidad (equilibrio emocional) –incluso- ante la idea de tu propia muerte.

2. Trabaja una visión espiritual y de trascendencia. A fin de cuentas es la única visión que te ayudará a integrar con perspectiva de historia, tu pasado, tu presente, con el futuro que puedas seguir construyendo más adelante. Una visión de trascendencia te llevará a considerar y a entender, serena y pacíficamente, que la vida física es limitada y termina cuando te toca abandonar este mundo material en el que has vivido y escrito tu historia, la cual dejarás como un legado –bueno o malo- imborrable, para todos los que en algún momento de tu largo camino por la vida caminaron contigo. 

En conclusión, estarás listo para vivir intensamente y enfrentar cualquier desafío, incuso tu propia muerte, cuando puedas decir, junto con Amado Nervo: “Yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”

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